Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2020.

Dicen que las pastoras...

20200923080829-buerba-191480779458-2831353340278726-7384291367402340352-o.jpg

Esta noche ha llovido, mañana hay barro, 
esta noche ha llovido, mañana hay barro, 
pobre del carretero 
que va en el carro.

Asómate niña a ese balcón.
Qué si tú no te asomas, ramín de flores,
qué si tú no te asomas, ramín de flores,
no crecen ni los higos
ni los limones
y en el cielo hay nubarrones.

Dicen que las pastoras huelen a sebo,
Dicen que las pastoras huelen a sebo,
pastorcita es la mía 
y huele a romero.

Asómate niña a ese balcón.
Qué si tú no te asomas, ramín de flores,
qué si tú no te asomas, ramín de flores,
no crecen ni los higos
ni los limones
y en el cielo hay nubarrones.

Dicen que las pastoras huelen a lana,
Dicen que las pastoras huelen a lana,
pastorcita es mi niña
y huele a retama.

Asómate niña a ese balcón.
Qué si tú no te asomas, ramín de flores,
qué si tú no te asomas, ramín de flores,
no crecen ni los higos
ni los limones
y en el cielo hay nubarrones.

 (Del cancionero tradicional)

23/09/2020 08:08 MARIANO IBEAS #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AYER, EL NEOLÍTICO. 1

20200928123919-78769814-2751484378265623-23782831645786112-o.jpg

Los trilleros de Cantalejo

 

            Era en la primavera cuando solían llegar por allí en previsión seguramente de las necesidades de lacosecha en el verano: la preparación de los trillos, las herramientas de la siega, los cedazos… Venían en una vieja tartana, donde guardaban materiales y herramientas y cualquier lugar era bueno para montar el taller.

Los trilleros venían de Cantalejo, Segovia, tierra de pinares; la madera era de allí, las sierras, de las viejas  retiradas de los aserraderos, de viejos trillos o vete a saber; las piedras de chispa, pedernal de no se sabe dónde n unos saquetes de arpillera y uno o dos trillos nuevos y relucientes.

Los trillos que había que colocar se situaban boca abajo, en un carasol, debían estar bien secos, después se rociaban con agua para ajustar mejor las piedras.

El proceso era simple, substituir alguna tabla, reforzar con hoja de lata los cabeceros, realizar agujeros con el escoplo, quitar las piedras rotas, substituirlas por otras nuevas. El trillero utilizaba piedras sin aguzar, en el momento de hincarlas en el tablero, un golpe seco del martillo hacía saltar en bisel la piedra y ya estaba el filo. Lo hacía de forma metódica y a ritmo: una piedra de sílex, un golpe seco, un buen filo y a por la siguiente.

Nosotros seguíamos el proceso con atención maravillados por el arte de los artesanos ambulantes.

Los cedazos eran otra cosa; decían que los construían con piel de perro; los cercos ya venían montados de origen con distintos tamaños; la piel tendida debía ser agujereada en espirales con un abocardador manual siguiendo una línea en espiral: golpe, agujero, golpe agujero… así hasta el final.

Un buen cedazo valía una fortuna y había que cuidarlo, un trillo no digamos… los beneficios del verano, pero ambos estaban hechos para durar…

 

28/09/2020 12:39 MARIANO IBEAS #. ANTROPOLOGÍA No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris