TALLER DE CERÁMICA...
UN TALLER DE CERÁMICA:
Una visita de esta mañana. Un taller de cerámica de Muel, para comprar algunos regalos.
Nos atienden amablemente y yo, que soy curioso y estoy muy interesado por la cerámica, paso al taller.
Allí está Javier, preparando una visita con familias y niños… pero, antes de despejar la mesa donde trabaja, me reserva una sorpresa.
No es la primera vez que me da sorpresas en el taller.
Javier es también arqueólogo y conoce numerosos yacimientos en la zona… me habla del abandono, de yacimientos arrasados por los “buscadores de tesoros” , por el desinterés y la incuria de la administración y por la naturaleza; en un cortado de una cantera, un yacimiento del calcolítico está a punto de ser arrasado… solo es cuestión de esperar al próximo aguacero.
En una de sus últimas visitas una sorpresa: dos fragmentos de cerámica campaniforme ricamente decorada… a dos paso uno de otro y que encajan a la perfección.
Se trata de unos fragmentos de apenas 2 x3 cm. en total, del borde de una vasija de fina pared y con decoración apuntada y estriada. Observo los fragmentos y adelanto una hipótesis:
__ Más de diez centímetros de diámetro.
__ Catorce exactamente, __me dice.
Javier ha conseguido dibujar la vasija, reconstruirla en su totalidad, hacer una copia y para conseguirlo, ha necesitado muchísimas pruebas en el taller. Javier es feliz en su trabajo y disfruta cada vez con sus hallazgos.
Observo su mesa de trabajo. Para comenzar las herramientas. Como un buen artesano, Javier no solamente construye o reconstruye una decoración, una cenefa, una líneas de “cuerda”, “picos”, cenefas” o ”grecas”, para completar una pieza antigua, sino que es capaz de reproducir las herramientas necesarias para conseguirlo y completar el proceso de fabricación.
Con sencillez y humildad me enseña algunos de sus hallazgos; no pretende dar lecciones, ni sentar cátedra, simplemente explica su trabajo…
¿Cómo se consigue esta decoración?
Observo sus herramientas: punzones y buriles de madera de boj, de asta, de hueso, medias lunas de boj, de metal, madera de olivo, peines, punzones de punta piramidal… todo aquello que la observación y la imaginación le permiten, como los “arcos de cuerda”: los fabrica él mismo y según su teoría, eso permite demostrar en la práctica cómo se hacía la “decoración a la cuerda” en algunas piezas de cerámica prerromana o en la industria cerámica campaniforme.
Me enseña los dibujos, los “negativos” en barro, el vaciado o altorrelieve, las muestras y los ejemplos que él mismo utiliza y aplica en su cerámica creativa… porque Javier es un creador y precisamente su conocimiento de la historia, la arqueología y más exactamente de la cerámica prehistórica, le permite realizar maravillas. Yo admiro sobre todo las piedras de cerámica negra u oscura donde el bruñido” confiere una textura de piel… piezas para acariciar…
Es cuestión de visitar su tienda y su taller.
Se encuentra en Muel; preguntad por Cerámicas La Huerva.
Mariano Ibeas , 26/05/2012
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