LUEGO BUSCARÉ...
DE LUZ 17
17
luego buscaré
las puertas de tu casa
y los postigos abiertos
que me abrazan
como brazos sedientos,
me cobijaré dentro
y no cerraremos nunca
el desván de los deseos.
Mariano Ibeas
17
luego buscaré
las puertas de tu casa
y los postigos abiertos
que me abrazan
como brazos sedientos,
me cobijaré dentro
y no cerraremos nunca
el desván de los deseos.
Mariano Ibeas
18
( I )
recorro con mis dedos torpes
el mapa irregular de tus deseos
y son mis ojos la piel,
mis dedos la serpiente,
reptan acechantes
_ acompañan el calor
y el color de otra piel_
mis dedos – balbuceos
desconocen el lenguaje
y la clave – sésamo
que abre los senderos,
las puertas, las ventanas,
las cuevas escondidas
los puertos
de partida y de arribada
los rincones de sombra
y de reposo
la paz de la ensenada
las playas de tu cuerpo...
mis torpes dedos ciegos
apenas silabean
el críptico lenguaje
que emerge de los sueños:
Mariano Ibeas
(II)
diálogos de la piel,
teatro de sombras,
volúmenes, cóncavos escenarios
aristas, cumbres y vaguadas
profundos pliegues,
surcos entre surcos
surcados por la vida
recorro los capítulos
uno tras otros
de la aprendida historia
tan nueva y tan antigua
_ buena para olvidar _
que emerge del polvo de los siglos
y cuento las escenas
ya vividas
las vidas superpuestas
que forman la hojarasca
profunda de la tierra...
¿otros leyeron antes
el libro de tu piel?
¿y cómo lo entendieron?
¿buscaron también entre tus hojas
las últimas respuestas?
¿ siguen recordando tu piel
en la yema de sus dedos?
¡¡ qué torpes mis dedos
entre las líneas de tu piel !
Mariano Ibeas
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El tiempo es como el mar.
Nos va gastando hasta que somos transparentes.
Ángel Valente
lo más profundo es la piel
y surge desde dentro
crece imparable hacia fuera
y de derrama
con la generosidad del viento...
surge de la piedra
y del tuétano del hueso
y sus arenas
lo devoran todo
el ser, al eternidad, el tiempo...
con la generosidad del fuego
nos quema
desde dentro
nos hace volcán,
marea,
torbellino,
cierzo
y tormentas de polvo
arenas y cenizas
fundidas en la nada
extendidas en la piel
de nuevo.
Mariano Ibeas
20
¿Venderé mis palabras hoy que carezco de
utilidad, de ingresos, hoy que nadie me fía?
Claudio Rodríguez
(I)
el poeta gasta mucho papel,
demasiado espacio
en blanco,
demasiado fluir
de la materia gris
para tan parcos
resultados...
¿fue útil tal vez
alguna vez
a la república?
¿remedió la escasez
o convocó a las nubes
en tiempos de sequía?
su canto al sol
¿les fue propicio
a las últimas cosechas?
¿ o sus tristes quejas
_ Salicio juntamente y Nemoroso _
abrieron peñas,
trazaron los senderos?
¿ y, si convocó a la mar
o al viento,
las tormentas y
el barco frágil
arribó a su puerto
sano y salvo?
Mariano Ibeas
(II)
¿libraron del fuego
y las cenizas
a tanto caballero,
libraron damas
o rosas
de los estragos del tiempo?
¿pudo por fin,
el poeta,
apartar de su camino
o alejar un tanto así
los pasos de la muerte?
se quedó en blanco
no encuentra respuestas
y las últimas preguntas
se repiten como un eco
y sigue buscando...
a veces sólo le queda,
como último recurso,
un espacio de papel
en blanco.
Mariano Ibeas
(III)
(Segunda versión)
el poeta
no sabe, no contesta,
no tiene recetas:
ni para el amor
remedio de enamorados
ni para la muerte
consuelo de los vivos
ni para el dolor
lenitivos
ni para el tiempo que pasa
palabras inmortales
no resultó perito en lunas,
experto en amaneceres,
técnico en colores del ocaso,
contador de nubes o de rayos,
escrutador de lluvias
o de sombras,
práctico en sentimientos
cobrador de emociones
remediador de soledades...
Mariano Ibeas
(IV)
¿pudo por fin,
el poeta,
apartar de su camino
o alejar un tanto así
los pasos de la muerte?
se quedó en blanco
no encuentra respuestas
y las últimas preguntas
se repiten como un eco
y sigue buscando
en los rastros de tinta
en el papel
en el torpe vuelo de los dedos al teclado
_ la nueva bola de cristal _
las últimas respuestas...
y a veces sólo le queda
como último recurso
un espacio de papel
en blanco.
Mariano Ibeas
La foto es de Teresa Salvador.
DE LUZ
21
Clara Janés
¿ o es tal vez la muerte?
no puedo desatarme:
como en sueños
caigo vertiginoso
en lo hondo sin final
del tiempo,
en un túnel de luz
__ yo envuelto en sombras__
para cerrar de golpe
la puerta de los miedos
medito al despertar:
no ser,
no vivir,
no haber sido...
y encierro en un puño
mis deseos:
ser sólo un árbol
al borde del camino,
vigilar las sombras
atrapando la luz
a ramas llenas,
beber ávido
en las raíces
el agua de nieve
generosa del invierno,
acumular paciente
bajo la piel de la corteza
la crónica veloz
de las sequías,
las heridas del rayo,
los desgarros del viento,
y ofertar exuberante
tal vez
algunas flores o frutos,
o semillas,
la leña del hogar...
poder soñar alguna vez
al borde del camino...
en palabras de Rubén:
“dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra estéril
porque ésta ya no siente..."
Mariano Ibeas
DE LUZ 22
a Manuel Carrión, in praesentia
El primer surco de hoy, será mi cuerpo
Claudio Rodríguez
compañero del alma,
compañero
que me acompañas
desde siempre,
_ desde el comienzo,
antes de nacerme, creo _
mi cáscara, mi voz, mi máscara
mi “prosopon”, mi entraña
mi cárcel en que me encierro,
fiel, siempre fiel,
hasta la muerte... espero.
desde lo vivo vivido,
próximo, extraño, expósito:
un traje a la medida
urdido sin cesar
en lenta y afanosa espera
de Penélope,
ajustado al día a día
mi perro fiel, mi fiel porquero
que me reconoce a mi llegada
en el mar de Ítaca...
me he hecho a su calor,
su olor, su tacto
su pesadez cansada,
su porte vertical
su duda ante el espejo,
y su dolor a veces,
me lleva y me trae
cuantas veces solicito,
le llamo a la tarea
y se me queda dormido
y sueña con crecer despacio
o de despierta sin mí
lejos de mí, enajenado...
noto que me tira la piel,
que encogen las costuras
que se retuerce con temor
que responde con odio
y se me niega:
sufre y siente,
goza y disfruta
y no me da tregua ni respiro,
mi otro yo
compañero, mi sombra viva,
vivo entero,
alter ego, mi cuerpo
compañero.
Mariano Ibeas
De LUZ
23
he salido para labrar
el campo yermo,
he esperado con paciencia
las lluvias
_ hay tempero_
el primer surco de hoy,
la besana,
será recta y limpia,
lo prometo
y mantendré firme
la mano en la mancera;
el arado abre la herida,
seminal del primer surco,
enciende la promesa
perdida en los baldíos
en tierras de pan llevar
ahítos de sequía
que mueren y esperan,
espera la semilla
la bendición del agua
y nace envuelta en esperanza
de espiga cereal
de canto y caudal
de agua en las aceñas
de harina candeal
pura y mohina
muñida con amor
cocida,
hecha pan
pura promesa:
“el primer surco de hoy
será tu cuerpo”
Mariano Ibeas
DE LUZ
24
grita el vencejo
mientras traza
en torno de la torre
su tela sutil cual las arañas
que atraparán mis sueños
tiembla en el aire
el último perfume
que no borrará las sombras
ni el perfil de los cerezos
cruza el umbral
de lacre derretido
del horizonte el sol:
un homenaje a la luz
que deposita en polvo
tras los visillos
los últimos
suspiros de la tarde.
Mariano Ibeas
DELUZ
25
Territorio tu piel:
mi geografía física
y humana
tu ausencia se dibuja
en oquedades:
el sillón, la almohada, el libro abierto
los zapatos...
desciende en humedades los valles
las colinas
el agua de la ducha, el albornoz,
el secador,
asciende el vaho enredado en los
cabellos, colonia, acondicionador,
desodorante,
profundidad del perfume fresco y suave
el álgido trepar por los senderos
hasta el suave atardecer de la ensenada
gira la llave,
el eco de tus pasos
tan solo te alejan para volver,
y puedo dibujarte
lentamente en el blanco en la pared
recuerdo,
y es casi un sueño,
el torpe explorar de las caricias:
me queda estremecido
un temblor en la yema de los dedos
y un calor encerrado en el eco de tus pasos
al fondo, en el pasillo
adivino tu silueta y una sombra en el espejo;
haz que te sienta cerca
quiero regresar a tu cintura,
a los pétalos abiertos de tus brazos,
a tus labios mojados y tibios
por el tiempo y la fruta de los besos,
al hueco protector de mis deseos,
al pausado desgranar
de los silencios,
a las palabras quedas,
al fluir eterno
de tus ríos
a la luz de tu piel
_ la vida al fin,
al fin la vida _
al alba de tu luz
estremecida.
Mariano Ibeas
DE LUZ
26
Te acercas por la tarde
apacentando sombras
y ocupas mis silencios
como niebla sobre el valle;
me cubres con tu cuerpo
y sellando mi boca
al candado de tus besos
me abismo en el vacío,
me llenas
desde dentro
tú me acoges en el cuenco
de leche de tus senos
en el remanso firme
de tus muslos
entreabiertos...
tus olas son mi playa
y el rumor del viento
se entretiene
enredando tus cabellos,
mis dedos ya despiertos
encienden en tu piel
el fuego de deseos.
Mariano Ibeas
DE LUZ
27
(Borrador)
como gotas de sangre
sobre la nieve
como rosa blanca
sobre el zarzal
como bocado de espina
traicionando la piel
como amapola
sobre el trigal
como atardecer de lacre
que sella el horizonte
como piedra
en el agua
como gota de leche
en seno breve
como el rubor íntimo
de la novia
como la rosa roja
virginal
como la tinta fresca
como la lágrima,
como el puñal
como la herida
como el algodón
de los álamos
sobre el río
como agua sobre el carbón
ardiente
como ceniza
sobre la brasa
como la espuma
como la llama
como el dolor
tendido en la conciencia
como la niebla
como el sabor
de nata y fresa
como los labios
tu boca sobre su boca
como recién nacido
sobre las sábanas
como el amor
como la semilla
sobre el surco
como el amigo
como la muerte
y su sudario
como vino derramado
ofrenda de los dioses
“nieva sobre el rubí”*
*Último verso:
Ángel Guinda, Del libro"Toda la luz del mundo"
DE LUZ
28
que nadie me detenga,
ebrio de mí,
perdido en el vacío
golpeo con los puños
los límite estrechos
del cuerpo de ataúd
que me habita por dentro
soy muerto vivo:
he recibido
como todos los vivos
el don
de la ebriedad:
_(en palabras de Claudio
Rodríguez) _
cada día me emborracho
de mí mismo
y me duermo en los rincones
estrechos de la existencia,
me basta un abrigo
del cierzo,
unos cartones,
un reparo
contra las lluvias de palabras
y las miradas
que me taladran
con desprecio:
no quiero dormir
por miedo a despertar
y encuentro cada día
desgarrada
entre las zarzas
la vieja piel de culebra
que me cubrió un tiempo.
Mariano Ibeas
La imagen es de Teo Félix
DE LUZ
30
lunes de Pascua,
resurrección:
sólo la muerte es más larga
que la vida
y los muertos que mueren
d e f i n i t i v a m e n t e
sólo resucitan una vez.
Responde a mi pregunta;
¿La vida, después de la vida,
merece vivirla otra vez?
Mariano Ibeas
DE LUZ
31
inunda de luz
el hueco
en el vacío
de tu hosca soledad,
vuelca las sombras
en el pozo sin fin
de los fracasos,
duerme en paz
_ si puedes –
mientras estalla
la luz bajo tus párpados,
riza el rizo
de caracol-nautilus
y estalla hacia dentro:
no podrás nunca
esconderte
de ti mismo.
Mariano Ibeas
DE LUZ
33
Dedicado a los fieles de la
"Tertulia del Van Gogh"
voy a la luz
por las sombras
cegado por tu mirada:
Orfeo no sabe volver,
erró el camino
y no supo rescatar
de entre las sombras, los ecos,
la música de tu voz
que le llama desde lejos...
desde entonces vaga
orillas del Leteo,
buscando entre las sombras,
sordo y ciego.
Mariano Ibeas
DE LUZ
34
sólo la soledad
del que se va
iguala
la soledad del que se queda;
no parte el tren,
parte el corazón;
se siente desgarrar despacio
los pliegues de la carne
y no chirrían
las ruedas sobre el hierro;
sobre las lágrimas caídas
funde el polvo
el latido atronador del eco.
Mariano Ibeas