RE... LISTA DEL LISTO
"El Listo"... en la lista del paro
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Las tramas, o posibles tramas, también fueron un tanto al azar. Estaba seguro de que habría un hospital, aunque en el momento de empezar no tenía ni idea de dónde colocarlo o qué pasaría con ese escenario. Por demás, sólo el contenedor de basuras parecía un lugar fijo desde el principio. Mencionar a Birmania también surgió espontáneamente. Ni la más mínima idea tenía de cómo encajarla luego entre las divagaciones de Eva, o si saldría de ese maldito embrollo con el país asiático. Lo cierto es que no fueron pocos los elementos que condicionaron seriamente los capítulos ocho a catorce, si bien éstos salieron también del tirón (eso sí, alrededor de dos meses después) y, casi simultáneamente, el capítulo final, escrito mucho antes que sus seis precedentes.
La micronovela quedó en el almacén durante muchos meses, casi un año entero. No sabía cómo resolver o desatar lo que había liado con tan poca lana, y dudaba muchísimo de poder hacerlo. Quería siete finales que tuvieran sentido unos con otros, pero no había forma. Consideré varias posibilidades, incluyendo añadir otros siete capítulos en medio y transformarla en una estructura de cuatro partes, pero eso me parecía una trampa que me alejaba sin solución del objetivo de mi experimento. Al final, y creo que solamente por el hecho de no dejar un texto colgado y sin terminar (que tampoco habría sido el primero, ya), opté por la que llamo “la solución de las prisas”: ajustar un par de cabos en los tres primeros capítulos de la última tanda (15, 16, 17) y concluir en los cuatro últimos, mostrando a la luz las relaciones finales entre los personajes, si existían. Y, eso sí, resolviendo el maldito cubo de Rubik.
Epílogo:
Victorias y derrotas: Un epílogo casi tan largo como toda la novela.
La buena literatura, o la buena poesía, o el arte, me decían hace tiempo, no necesitan explicarse. En caso contrario, no son buenos. Siendo consecuentes con esta afirmación en la que yo mismo creo, les cuento un pequeño cuento sobre el “making of” de la micronovela que microconcluyó ayer domingo y cuyo final, probablemente, provocará los mayores y más tormentosos debates literarios que se han visto en los últimos cuatro siglos. O no.
“Victorias y Derrotas” surgió durante una noche de cansancio y nostalgia en la planta décima de un hotel de Estambul, allá por noviembre de 2007. La idea estaba clara: hacer una serie de microrrelatos que tuvieran unión y continuidad entre ellos. La estructura también: veintiún capítulos, siete planteamientos, siete nudos y siete desenlaces, con siete personajes que acabarían entrecruzándose de un modo u otro, y todo en apenas unas pocas líneas. El número de capítulos fue elegido totalmente al azar, con una única condición: que fuese un múltiplo de tres, para dar sentido al experimento.
Los siete primeros capítulos salieron de un tirón, incluyendo los nombres de los personajes, que fueron todos improvisados en segundos excepto uno: Siobhan, un nombre que oí hace bastante tiempo y que siempre me ha gustado; quería que uno de mis personajes, aquí o en otro lugar, se llamase así. No conté cuántos chicos o chicas había, aunque al final creo que acabé alternándolos y así se quedaron. Además, aunque los personajes no tienen nacionalidad, está claro que no todos provienen del mismo sitio ni tienen la misma condición social, si bien algunos de ellos parecen relacionados previamente; cosa que tampoco fue intencionada al principio.
(Continuará... y terminará)
Copio y pego:
"Mariano, Te pido el favor de hacerles llegar esta postal a la tertulia.
Para todos, mi cariño de siempre.
Abrazos.
Dorita Puig."
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Quitándose el estúpido sombrero verde, Sebastián dejó que Adela le envolviese con su grueso abrigo y que le llevase del brazo a que le curaran la pierna rota. Olía infinitamente mejor que la alfombra, y al pensar en ello decidió que deberían hacerle también un trabajo de chapa y pintura en la cabeza. A fin de cuentas, era la primera vez que volaba.
Permanecieron mirándose fijamente un buen rato, y luego se abrazaron. Sin ningún disimulo, cada uno tomó la bolsa transparente que el otro llevaba enganchada a su ropa interior y se agarró a ella como a un peluche. Se dirigieron juntos hacia el cuarto de baño, cerrando la puerta tras de sí.
Volvió a arrojar el cubo diabólico a la papelera. Ahora le parecía insultantemente fácil.
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(CONTINUARÁ(El epílogo))
Demasiado rápido; hablaban demasiado rápido como para poder entenderles, pero eso significaba que seguía vivo. Le dolía todo, hasta los párpados al abrirlos y ver algo que se parecía hermosamente al cielo.
Adela tiró del resto de los flecos con toda la fuerza que pudo, hasta que unos brazos cubiertos de lechuga se aferraron al borde del contenedor. Se echó a reír al ver que el resto había tomado forma de sombrero. Su lista de cosas podía esperar.
“No encuentro pilas para el mando”, dijo él, “y no quería echarme a llorar”. “No recuerdo haber estado en Birmania”, dijo ella, “y no puedo parar de hacerlo”.
“My name is Siobhan… please, please talk to me”. “I am Vijay… is this heaven?” La irlandesa sonrió. No, no es el cielo, aunque a veces parezca el infierno, pensó. La diferencia puede estar en unos ojos que se abren en el momento preciso.
Desde la Cristalera del Este podía ver su ventana, terminó de contar los pisos, marcó la última cifra, oyó el sonido de ocupado, vio como las luces se apagaban, los espasmos se hicieron más fuertes. Cleto estrelló el teléfono contra la cristalera, haciéndola añicos.
Capítulo 8: Estruendo
Pues era menos resistente de lo que pensaba, gracias a Marx que el “súper” tuvo excedentes de romanillas. Noventa y siete grados, calculó mentalmente para olvidarse del olor y la humedad bajo su culo. Tres grados más y podría apoyarse en algo para coger impulso, pero así…
Con las manos embutidas en los bolsillos y plagadas de sabañones, el cuello envuelto en una bufanda cubierta de bolitas y la escarcha formándose junto al puente de sus gafas, un tremendo estornudo la hizo pararse. Pero si ni siquiera se sentía mareada, ¿a qué ese estornudo?, se preguntó llevándose la mano a la nariz, y recogiendo de ella lo que parecía una hebra de lana.
De hecho, raramente llegaba a ver los títulos de crédito, siempre cambiaba al canal de cocina antes. Vaya momento para que el mando dejase de funcionar.
Tras doscientas cuarenta y una combinaciones, máximo dos caras completas, se encendió la chicharra roja. “Dos horas, ja, eso si tengo suerte”. Se sirvió otro café y se dirigió a la sala de espera, quizá más rápido de lo que debería.
La llamaba “cristalera del Este” porque daba a un edificio de apartamentos con ese nombre, ubicado donde hace años había una vista espectacular del río. La vista de ahora se le asemejaba en belleza, de no ser por los espasmos que parecía estar sufriendo. Rodó hacia atrás y descolgó el teléfono mientras contaba con su dedo índice.
Se le secaron los ojos. Alguien había abierto la puerta. A estas horas. ¿Qué hora sería? ¿Las seis y media? Casi sonaba como Birmania.
(CONTINUARÁ)
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“Debe usted quedarse un par de horas más, Siobhan”. Lo que más había temido la pequeña irlandesa se cumplió. Recuperó el estúpido cubo de Rubik de la papelera y comenzó a retorcerlo. Iba a ser una larga noche.
Cleto, Cleto, Cleto, se dijo Cleto, cómo es posible que con ese nombre hayas podido llegar a presidente de tu propia empresa. Giraba y giraba en su silla y paróse con el pie, bruscamente, frente a la cristalera del Este.
“Birmania”… la veía, la oía, podía casi olerla, la tierra entre sus dedos, el viento haciéndola llorar, un silbido desgarrado de una bala. Eva despertó empapada en sudor preguntándose cuándo habría estado en Birmania. El teléfono seguía firmemente aferrado a su mano derecha, se oía la voz grabada de la chica de las horas.
Vijayanda Longanathan no llevaba una maleta muy pesada; a pesar de la distancia apenas iba a permanecer cuatro días, y su propósito era claro y directo; agarró su trolley y se dirigió a la salida por el brillante pasillo. Nunca había visto el techo de un aeropuerto girar a su alrededor tan deprisa, pero no tuvo demasiado tiempo para darse cuenta antes de que su trasero, hombros y cráneo golpeasen el mármol.
Interrumpimos este serial...
… pero sólo momentáneamente para felicitar, en directo y vía satélite a todos los países que nos siguen gracias al milagro de la tecnología:
¡¡¡ FELIZ DÍA DE LA MARMOTA !!!
El serial continuará esta tarde, después de que Phil haya visto su sombra (o no).
(continuará)
He copiado y pegado pacientemente estos microrrelatos de mi amigo Otis, que, aunque sudados día por día, aparecen ahora felizmente juntos y no revueltos.
Gracias, Otis, por tu generosidad.
Mariano Ibeas, por la transcripción.
Victorias y derrotas es un experimento iniciado hace más de un año, interrumpido innumerables veces, descartado por imposible, retomado por cabezonería y, finalmente, terminado, a pesar de que al autor no le guste un pelo el resultado obtenido.
No obstante, se lo coloco acá para compensar todas estas semanas sin haber publicado nada. Hablando con propiedad, no sé si es para compensarles o para castigarles, que todo puede ser. En cualquier caso, sale a capítulo por día, fines de semana incluidos. No se me atraganten.
Sebastián tropezó por enésima vez con el flequillo descosido de la alfombra del salón, desparramando sobre ella el cubo de las goteras. Harto, la enrolló de cualquier manera y la tiró por la ventana de su tercer piso, justo dentro del contenedor que nadie cerraba. La observó caer a plomo, ruidosamente, sobre el metal abombado. Vio que se abría como una hamaca y, sin tomar aliento, se arrojó sobre ella. Victorias y Derrotas.
A Adela le faltaban manos, brazos, piernas, cabeza y memoria para todo lo que tenía que hacer, así que salió a comprarse un abrigo para que no se le helaran las ideas.
Capítulo 3: Una furtiva lágrima
Guillem no era capaz de entender cómo, tras haberla visto lo menos mil veces, seguía llorando con el final de “Matrix”.
(continuará)
¡ GRACIAS A TODOS !
Cuando el tiempo va y viene a su capricho
y a veces regresa en forma de recuerdos...
o se congela en un momento,
cuando se repiten los nombres y se recuperan caras o sonrisas,
cuando las aulas, los patios ya ni existen o resuenan
como cerámicas vacías...
cuando los compañeros ya no acompañan
__ o ya no son sino recuerdo, tiempo ido__
entonces y sólo entonces
(aunque sea 25 años más tarde)
se valora
en su justa verdad,
la vida.
Gracias a todos:
Alfredo, Ana Mª, Andrés,Ascensión, la otra Ascensión, Carmelo, Emilio, Eusebio
Jesús, el otro Jesús, Juan, Julio, Mª Antonia, Mª Jesús, la otra MªJesús, Mª José, Mª Pilar, la otra Mª Pilar, Manolo, Mercedes, Merche...
Ángel y el otro Ángel, Luis, Paquita, Rafael, Ramón, Reyes...
Antonio y el otro Antonio, Belén, Carlos, Jesús y el otro Jesús, MªCarmen, Maribel, Paula...
José Ángel, Chusé y todos los demás...
administrativos, informáticos, diurnos, nocturnos, FP1 y FP2 , presentes y ausentes, profesores y alumnos de aquellos años gloriosos...
25 años atrás... bajo los muros del viejo San Valero, de la Calle Juan XXIII...
a todos, un abrazo.
Y ya, que casi nadie recuerda, me imagino, el viejo lema que presidía la entrada, y que comenzaba.. "Tutamen et solatium.."
Pues eso mismo os deseo a todos:
Mariano Ibeas
¡ GRACIAS, DORITA !
IV
Hen to Pan
Tomas una piedra y la colocas en tu frente
ése es tu lugar, tu centro
tu lugar de rezo y de plegaria
__ ese es lugar santo,
elegido como altar
como ara,
como lugar del sacrificio__
Es el Uno, el centro
el punto no manifestado, el eje creador
el motor inmóvil que precede
al movimiento,
a la palabra,
y a la sangre…
No entrará en su raíz el mal
ni los vientos contrarios
removerán sus fundamentos
resistirá al empuje de las olas
y el mordisco cruel del rayo
Porque el Uno es el Todo;
tu mano lo custodiará
como una lucecilla
vacilante
y brillará para siempre.
Mariano Ibeas 20 enero 009
III
Dibujo con mi cuerpo un círculo
me recojo sobre mí mismo
y trazo el cerco:
nada de lo que me rodea me puede penetrar
el enemigo acecha
y zumba la flecha en mis oídos
como viento en las colinas
cierro los ojos
como cepo que convoca las sombras
y la luz esperará
hasta el amanecer
no respiro
mi boca, labio contra labio, cierra en cicatriz convulsa
la frontera de los besos
no quisiera respirar
tan solo dibuja blanca sobre mi piel
la línea de horizonte
que no puedo ver, ni penetrar siquiera
todo es foso vertical,
muro , frontera,
una muralla de raíz inerte
que se llevarán las olas entre jirones
de espuma;
se cerraron los fosos y las fosas,
me he curado en salud del olor
del tomillo y la retama
no llega ya a mí
el gusto amargo de los días perdidos
en la niebla;
los troncos de encina no crepitan
ni calientan ya las brasas del hogar
sólo queda caliente la ceniza
nada me disturba
estoy a salvo
no temo el despertar.
Mariano Ibeas 20 enero 009
II
En la raíz del génesis
Dedicado a DORITA PUIG
En la raíz del génesis
en la preñez
en el ámbito de la caverna
en la nación del universo
en el principio del óvulo
en el microcosmos original de lo primitivo
femenino
en el cuenco del dolor
y del deseo...
en la pequeña muerte
está la vida,
la herida esencial
que nunca cicatriza,
la bisectriz del ángulo principal,
el equilibrio
de fuerzas contrarias,
contrapuestas,
donde incide el hombre y su virilidad
manifiesta...
tendida en vertical mandorla,
herida incisa,
concisa
radical
precisa;
el cenit y el nadir
traspasan su centro:
encuentro
del todo y de la nada,
el yin y el yang,
la meta
la diana
la flecha y su centro,
el arco y el arquero,
la clave del ángulo
la del arco
la flecha y su línea de ballesta
eterno femenino ETERNO.
Mariano Ibeas
diciembre de 2008
I
Anillo de serpiente
Anillo de serpiente
que bajó del árbol
y perdió su centro;
desde entonces
busca con desesperación su encuentro,
__“ouróboros”,
comienzo y final__
unidos un punto más arriba o más abajo
en torno al árbol
y su empuje vertical;
desde entonces
se arrastra horizontal
y busca en la raíz el alimento
y en la huella del polvo
el rastro de su paso,
y en la herida del calcañar
su asiento
Mariano Ibeas
MANUEL VICENT
Cacería
MANUEL VICENT 15/02/2009
Un ministro de Justicia de cualquier país, de cualquier ideología, con una escopeta o con un rifle de mira telescópica en la mano, apuntando a un ciervo, a un muflón, a un guarro, a un conejo o a una perdiz es una imagen que le deja a uno desarmado. Si encima ese ministro de Justicia es socialista y se deja fotografiar rodilla en tierra agarrado con orgullo a las cuernas de un venado, que exhibe un balazo en la frente, entonces esa estampa resulta tan grosera que no da otra opción que la de salir corriendo en dirección contraria. Juntos, el ministro Bermejo y el juez Garzón han participado en varias cacerías. Puede que lucieran abrigos con fuelles en las axilas y una pluma en el sombrero, que desayunaran migas con chorizo en compadreo con el resto de la cuadrilla, que entonaran a coro la salve de los monteros antes de la matanza. Basta con este pavoneo para merecer la repulsa de gran parte de los ciudadanos, más allá de que trataran o no de apañar algún mejunje judicial entre animales muertos o de que ofrecieran, como membrillos, una baza política a la derecha. Hay que imaginar al ministro de Justicia con el rifle cargado, bien apalancado en el puesto ante un venado, que se ha destapado entre unos arbustos. A través de la mira telescópica vislumbra en primer plano por un instante sus ojos de terciopelo, su belleza, su inocencia y, no obstante, frente a esa armonía de la naturaleza no duda en apretar el gatillo. Entre gran alborozo recibe la felicitación de los secretarios por ese tiro tan certero y luego marca la culata de la pieza ensangrentada con sus iniciales. No posee un espíritu muy fino el ministro Bermejo si no es no es capaz de percibir que los ciervos que mata, miran antes la boca de su rifle llorando. Hay que imaginar también al juez Garzón ajusticiando con propia mano a unos venados, que han sido cebados entre alambradas sólo para que después unos señoritos de pelo ensortijado se den el gustazo de llenarles de plomo la barriga. El ministro Bermejo y el juez Garzón, juntos o por separado, no deberían matar animales, porque el oficio tan delicado de hacer justicia no encaja en una afición tan violenta y antiestética. Es como ver al ministro de Sanidad totalmente borracho. Ése y no otro es el escándalo.
Tomado de El País, 15 enero 2009
Belloc, el alcalde de Zaragoza, nos ha salido con una "alcaldada" o una "melonada"... y despreciando la sensibildad de los habitantes de la ciudad, cambia militares franquistas __ de los que nadie se acuerda, y yo tampoco, que viví un tiempo en esa calle__ por el santo emérito (a golpe de talonario también) de la "santa mafia", que es así como se les denominaba en la época a partir de un famoso libro de Ruedo Ibérico... debe ser que este alcalde no tiene memoria histórica y se empeña en que los demás tampoco la tengan... se trata de "mantenella y no enmendalla" . Le debe parecer excelente la sugerencia del colegio mayor Miraflores, del "opus" , claro, para ponerle a la calle Geneal Sueiro, el nombre del "BAVE" (Beato de Alta Velocidad Española) modelo entre otras cosas, de baturrismo, lo que es más local, como la exclamación del baturro que transitaba en su burra por la vía del tren:
__ ¡ Chufla, chufla, que como no te apartes tú... !
Belloch escandaliza en Zaragoza dando una calle al santo Escrivá
El alcalde socialista rebautiza una vía dedicada a un golpista
CONCHA MONSERRAT - Zaragoza - 14/02/2009
La decisión del alcalde de Zaragoza, el socialista Juan Alberto Belloch, de dedicar una de las calles del centro de la ciudad al fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, quien nació en la localidad oscense de Barbastro, ha encendido una polémica que crece más deprisa que el caudal del Ebro y que tiene también muchas posibilidades de desbordarse. Belloch ya ha advertido que la decisión ha sido suya y que no dará su brazo a torcer.
El asunto arrancó cuando el Ayuntamiento se dispuso a aplicar la Ley de Memoria Histórica. Entre las propuestas para renombrar las calles dedicadas a personajes franquistas, el alcalde incluyó una singular: que la calle dedicada al general Sueiro (miembro del primer claustro de profesores de la Academia General Militar junto a otros destacados militares golpistas que llegó a desempeñar una capitanía general) pasara a homenajear al fundador del Opus. Se da la circunstancia de que en ella hay un colegio propiedad de esa organización católica.
Desde entonces se vienen sucediendo las manifestaciones de ciudadanos en contra de la iniciativa de Belloch. Frente a ellas, el alcalde socialista argumenta que Escrivá es un aragonés de renombre universal y que, además, es santo. "No hay un marxista culto que se oponga a esto", dice, "porque, independientemente de cuales fuesen sus ideas, que han generado bastantes catástrofes en la humanidad, es un hombre importante. A un señor no se le pone una calle por consenso, sino por méritos. Y la verdad es que [Escrivá] los tiene: ser santo".
El concejal de IU, José Manuel Alonso, ha puesto el grito en el cielo. Pero la contestación más dura a la iniciativa del alcalde la protagonizó el jueves un socialista histórico: el diputado constituyente Antonio Piazuelo, hoy diputado regional, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza y medalla de oro de la ciudad. En una carta durísima, Piazuelo acusa al alcalde de fraude de ley: "Me permito recordar que en uno de los últimos Gobiernos presididos por el General Franco, con participación de cuatro ministros del Opus, se produjeron las últimas condenas a muerte de antifranquistas. Dedicarle una calle [al fundador del Opus Dei] me parece un fraude de ley claro y rotundo que tendrá, espero y deseo, defensa y contestación jurídica".
En la misma línea se pronunció ayer el historiador Julián Casanova, autor del libro La Iglesia de Franco. Escrivá, señala, "no tuvo que ver con la violación de derechos humanos (...), pero el Opus mantuvo el aparato de la dictadura y a sus miembros nunca les importó que ese aparato asesinara a miles de españoles y violara los derechos humanos más elementales".
La inclinación del alcalde de Zaragoza por la Iglesia no es nueva. Ya en las primeras primarias del PSOE sorprendió al entonces candidato Josep Borrell llevándole a rezar ante la virgen del Pilar, "cosa que yo hago nada más llegar a Zaragoza", le dijo.
Este mismo año, apoyó el rechazo de la compañía de transportes urbanos a la campaña de anuncios con el lema: Probablemente Dios no existe.