UNA VIEJA POSTAL...
Una vieja postal, con muchos años de retraso, y un recorrido curioso hasta llegar a su destino: Suiza, Italia, Zaragoza, Burgos...
Mañana, la segunda parte, el envés.
Una vieja postal, con muchos años de retraso, y un recorrido curioso hasta llegar a su destino: Suiza, Italia, Zaragoza, Burgos...
Mañana, la segunda parte, el envés.
MANUEL RIVAS
LA LITERATURA
¿Cómo es la boca de la literatura? La boca es el lugar donde enjambran las palabras, como ocurre en la colmena, cuando se dispone a abandonarla la nueva reina. Pero la boca también se traga las palabras, las despeña hacia dentro, convertida en un abismo para quien calla. Hubo épocas oscurantistas en que se propagó la moda de buscar las bocas del infierno. Cuando el infierno vomita, esa boca volcánica es también la de la literatura, como ocurre en Ezra Pound o en Céline, capaces de transgredirse por elevación.
Primo Levi nos habla del joven guardia de un campo de exterminio que patea a un anciano en el suelo y que a la objeción que el escritor se atreve a balbucear, "¿Por qué?", él responde: "Aquí no existen los porqués". La boca final.
Pensemos ahora en una boca que se abre, se cierra, y vuelve a abrirse. La boca del gran pez que se tragó a Jonás por un castigo divino. Podríamos interpretar que el propio Jonás es el cetáceo, que él mismo viaja hacia el abismo, a la sima de la depresión ("las aguas me estrecharon hasta el alma") y, después de tres días y tres noches, sale de ese cuerpo-sepulcro, sólo cuando vuelve a respirar por la boca de la literatura y enjambra un poema.
¿Se incrementa la necesidad de la literatura en tiempo de crisis? Pasar algo pasa. A mí me ha llegado por tres rutas, como providencial contrabando, el relato Mendel el de los libros, de Stefan Zweig. Quien no lo haya leído, que busque en Semana Santa ese Vía Crucis.
Ya verá lo que es la boca de la literatura.
http://www.elpais.com/articulo/ultima/literatura/elpepuopi/20090404elpepiult_1/Tes
Una tarde parda y fría
“Una tarde parda y fría
de invierno,
los colegiales estudian,
monotonía de lluvia tras los cristales…”
Una tarde parda y fría de invierno…
__ ¡No!, coma, los colegiales estudian,
coma, monotonía…
__ ¡Coma, hay que pararse! __ grita Don Julián.
__ Los colegiales estudian monotonía…
__ Los colegiales estudian ¡coma! monotonía…
__ Sí, Don Julián
__ ( … )
__ Los colegiales estudian monotonía
__ ¡Noooooo!, coma, los colegiales no estudian monotonía;
la monotonía no es una asignatura.
Una tarde parda y fría de invierno
Don Julián enseña lo que puede y los colegiales leen a Machado…
Y J. Mª. Diez no entiende demasiado la importancia de una coma,
una pausa, una respiración en el tiempo…
Una coma. La diferencia.
Mariano Ibeas
CARLOS VITALE
Crítica de la razón pura
El verde es irreal si el tiempo cede
la tierra prometida en su eco inmóvil.
Sobre la degradación asuelan reinos de congoja
sobre la degradación
ríos de congoja
Gira en su eje la eterna moneda
la ansiedad es ceniza
en el aire profundo
Incierta naturaleza del infierno deseable
Lo ajeno es lo propio dado la vuelta.
He visto en el blog de Antón Castro __ http://antoncastro.blogia.com __, que lo toma a su vez de Heraldo de Aragón, una referencia de Carlos Vitale en su visita a Zaragoza... eso me ha recordado varias cosas:
- que no pude asistir a la presentación del libro y me hubiese gustado, ya lo siento.
- que ha sido para mí un poeta de culto y de referencia que sigo con fidelidad desde hace años.
- que le llegué a conocer a través de la modesta colección de poesía de Plaza & Janes, dirigida por Ana María Moix.
- que de ese libro titulado " Unidad de lugar" he copiado el anterior poema.
HASTA MAÑANA, ELENA III
Y por qué no iba a venir para decirle que había encontrado un chollo de verdad. O que se sentía muy triste sin ella. O que bueno estaba lo bueno y que se la llevaba a Madrid a rastras. ¿Por qué siempre nos ponemos en lo peor? Y aunque fuera lo peor. Por qué no podía venir a proponerle algún negocio fantasma, o a contarle que había encontrado a otra, o a llorarle porque estaba metido hasta las cejas en algún lío. Hay un sinfín de cosas malas o buenas mucho más probables. Por qué tendría que venir con la única misión de decirle: Elena, tienes que ser valiente… hay montones de casos que se resuelven bien… ten esperanza.
Joder, tío, si me dejas la moto no espero el autobús, me las piro ahora mismo. Igual me echa a patadas. Igual no me deja ni entrar. Pero tengo que decirle cuanto antes que la quiero, tío.
Elena entró con la bandeja mientras el último telediario resumía las catástrofes de al jornada. La cámara barrió con soltura coches agrupados como si fuesen de papel de periódico, parpadeos lívidos de patrulleros y ambulancias, mantas grises delatoras de los cadáveres que trataban de ocultar y una moto abatida como un patético antifaz carbonizado. Una colisión múltiple, para variar. Es que van a toda hostia. Despejó la mesita para colocar su cena. Hizo una bola con el telegrama, lo lanzó al cesto y se dispuso a disfrutar de la película y de a merluza en salsa. Pensó que iba a tener merluza para rato, porque definitivamente, Pedro no vendría. No sería tan urgente la cosa. Así que no le des más vueltas al tarro, porque no merece la pena. Todo el día esperándolo… Todo el día temiendo… come y calla, anda.
Hasta mañana, Elena
de
Ana Rossetti
es el número cinco de “CUADERNOS DE ARTUSA”,
colección de poemas y cuentos editada en Zaragoza en 1990
HASTA MAÑANA, ELENA II
En otra situación Pedro se hubiera escaqueado y si el jefe se mosqueaba y le daba puerta, pues… mala suerte. Pero esto no era una ventolera suya. Ojalá lo fuera. Aparte de que últimamente tenía muy claro que debía ir de legal. Revisó una y otra vez las sobadas páginas de la agenda y giró compulsivamente el disco del teléfono. Qué fechas más chungas. A esas horas, todo el mundo estaba en la piscina. ¿Cómo avisar de que iba a despistarse tres días, por lo menos? Seguiría intentándolo una y otra vez. Bruscamente se volvió para aplastar el cigarrillo y el cenicero se volcó en la tapicería. Qué cerdada de casa. Si Elena volviese y se encontrase sus helechos como mimbres…
Elena reunió con la escoba los fragmentos del vaso. Llevaba una buena racha sin hacer destrozos; ya no estaba tan nerviosa. Los malos ratos pasados empezaban a diluirse y poco a poco, a medida que se apaciguaba, mejoraba su aspecto. Hasta el médico le comentó que la notaba más animada. Por favor, tenía que restablecerse, superar esa anemia que la estaba volviendo traslúcida como el alabastro, como una larva sorprendida en al mitad de su metamorfosis, como la tulipa que encendía su medusa sobre la mesa del comedor. En septiembre se reanudaba el curso y no le quedaba más remedio que salir del refugio, volver y tomar una decisión. Sí, necesitaría contar con todas sus fuerzas. Empujó al interior del recogedor la plateada escarcha del duralex. En la pila del fregadero, el hielo deshacía su celofán.
Lo llamaron de la clínica y él sintió una punzada tan aguda que lo insensibilizó para todo lo que no fuera ese dolor preciso y persistente. Salió de casa como un autómata. Ni se dio cuenta del trayecto hasta el hospital. Ni siquiera supo cómo llegó a la planta adecuada sin preguntas ni equivocaciones. Cuando le hicieron pasar se sentó frente a un doctor que le hablaba condolido, como excusándose por el estilete que le estaba clavando hasta la empuñadura. Pero Pedro contaba las tiritas de la persiana de arriba abajo y de abajo arriba y cuando, con un esfuerzo apartó la vista para mirar a su interlocutor sólo pudo dirigirla a una piedra roja que fulguraba en los dedos del médico. Qué horterada, pensó. Santo cielo, estaba allí mientras ese tipo le daba un golpe bajo y sólo era capaz de concentrarse en un anillo. Bajó a la calle a toda prisa, sin esperar al ascensor. Elena. Elena. No me he portado bien. Las sábanas están con dos dedos de mugre. Y eso que era nuestra tienda de campaña, nuestro tratado de paz. Pedro cruzó en rojo como una exhalación y aterrizó milagrosamente en la otra acera. Eran súper. Nos hacían ser ángeles y bestias, dulces y crueles al mismo tiempo. Tú nunca eras la chica lista ni yo el chico malo, porque ellas eran mágicas, pero ahora están de puta pena por mi culpa. No he podido salvarlas de toda esta mierda. Ahora son como serpientes enroscadas por la moqueta sucia. Y si vieras tus helechos… que están más tiesos que ni
Que fueran de escayola, Elena. Pedro entró en la oficina de telégrafos y rellenó el impreso como el que lanza un ancla confiando encontrara donde afianzarse.
( Continuará... y terminará)
Cuadernos de ARETUSA, Zaragoza 1991
Un relato de Ana Rossetti
Cuadernos de ARETUSA, ZARAGOZA 1990
HASTA MAÑANA, ELENA I
Una repentina ráfaga de aire deslizó con suavidad al telegrama por la mesa. Pero Elena no se inmutó. Su mirada permanecía fija en las cifras del calendario, y sólo cuando parecieron abrirse como flores de papel sumergidas en agua, parpadeó rápidamente para conjurar el llanto. No. No. No . Maldita sea, compórtate y no seas boba. De qué tienes miedo. Apenas hace tres días te jactabas de estar inmunizada por completo. Porque hacía tres días había ido a Madrid al médico y regresó muy orgullosa por haber bordeado la plaza de Olavide sin sentir la tentación de adentrarse en el barrio, de pasar siquiera delante de la casa donde tan inútilmente se obstinó en ser feliz. De nuevo el aire hizo un par de alas con los visillos y el telegrama tembló hasta colocar ante Elena su mensaje. Pero ella no aceptó la invitación. No era necesario leer un texto tan lacónico ”Hasta mañana, Elena”. Sí, así de sencillo: hasta mañana. Después de casi dos meses ¡qué cara dura! Hasta mañana, 12 de Agosto, sábado. Y el 15, la Paloma, fiesta. Pero ¿no estaba de camarero en una terraza? Se habrá aburrido ya, seguro, o lo habrán echado. Y ahora está sin un duro y viene a ver lo que saca. Pero, claro, por qué entonces iba a acordarse de ti. Mira, no empieces, mejor bajas al bar, lo llamas y lo mandas a hacer puñetas. Mejor metes en el bolso el cepillo de dientes, un libro de la Highsmith, un recambio de bragas y te encierras en el parador a pasar el “week-end”, hombre, y que lo reciba su abuela. Mejor te tomas un güisqui doble de momento y te calmas. Abrió nerviosamente el congelador. La bandeja estaba tan fría que se le pegó en la palma de la mano. Pedro, qué quieres ahora, déjame en paz, eres odioso, por qué me has hecho esperar tanto.
Dame una tregua, había pedido ella, una tregua hasta septiembre. Se detuvo un momento en la puerta, un momento larguísimo esperando quizá que él le cerrase la retirada, que su abrazo los reconciliara hasta el asalto próximo, que la suavidad de su boca derribara todas sus defensas. Pero si ella estaba cansada de tantos malos rollos, él estaba harto de tenerla como perenne testigo de sus desastres. Con qué argumento podría retenerla si encima la envidiaba. En realidad, Pedro hubiera querido tener las agallas suficientes para abrirse y escapar de ese recinto cada vez más sofocante, cada vez más minúsculo, cada vez más agobiado de rencor. Pero fue ella quien despejó el armario y las repisas y en su aturullamiento hasta se llevó uno de sus calcetines de deporte dejándole la pareja descabalada. Dame una tregua. Pero él no se movió. Apretó los puños dentro de los bolsillos y secretamente añadió una cruz a su lista de fracasos.
El grifo del fregadero soltó su chorro blando, como un tallo, y los hielos crujieron dentro de la cuadrícula y de desgajaron con un imperceptible movimiento. Elena eligió el vaso con la boca más ancha y entró en la alacena para buscar la botella de Dewar’s. En el marco de la puerta se escalonaban muescas, nombres y cifras. Al lado de una de ellas se leía: Elena, 1982. Entonces tenía diecisiete años. Su cabeza aún coincidía con la marca. Sin duda a los diecisiete años había dejado de crecer. Por fuera, claro. Porque ese fue también el año en que dejó la casa de sus padres y se marchó a Madrid.
(Continuará)
Como un corazón,
nuestro planeta late como un corazón,
un corazón fatigado.
gravemente enfermo, agotado, exhausto,
aniquilado por la codicia de los hombres
por la avaricia de los hombres,
por querer gozar sin límites de lo inmediato, de lo fácil,
de lo que se nos da generosamente, a manos llenas,
sin pedirnos nada a cambio.
Venimos del Neolítico, y lo hemos olvidado;
en apenas dos generaciones hemos consumido más
que en toda la prehistoria;
hemos quemado nuestra despensa
hemos roto todos los equilibrios,
destruido especies animales,
aniquilado la diversidad genética de las plantas,
emponzoñado los ríos
asfixiado el aire y la tierra;
hemos generado más desechos
que todos los hombres habidos antes que nosotros:
unos pocos privilegiados
nos hemos creído señores y dueños de la Tierra
sometiendo al hambre, a la miseria y la destrucción,
al resto del planeta...
¿y nos bastará una hora para reflexionar ?
¿y queremos seguir así?
¿hasta cuando ?
Mariano Ibeas
Como si no debiera olvidarme de ella...
Hace algunos días me había encontrado por ahí una foto de Ana María Navales y de su marido, Juan, en primera fila, ambos asistentes a una conferencia, atentos a las palabras del orador y Ana, como siempre, ejerciendo de escritora y de poeta.
No he podido resistir la tentación y he buscado por todas partes hasta dar con la fotografía.
No sé si será una de las últimas fotografía públicas de la escritora recientemente fallecida. En todo caso aquí la traigo.
Se trata de una imagen en la revista "República de las Letras", nº 110, Dicembre de 2008, pag 44.
Según La Crónica de León" del jueves 2 de Octubre de 2008, refleja la asistencia a una conferencia de Fernando Savater en el salón de actos del Hostal de San Marcos en León, el día anterior, con ocasión del VII Congreso de Escritores de España.
El tema de la conferencia debió de ser filosofía y poesía o literatura y poesía, porque cita textualmente:
(...) Platón se plantea expulsar de la república a los poetas, que cuentan pasiones arrebatadas y caprichos. es el primer enfrentamiento entre poesía y filosofía... claro que él no dejaba de ir al teatro"
Ana hubiese suscrito la afirmación de todos modos.
Para los tiempos que corren:
En el parabrisas de mi coche encuentro esta oferta irresistible. No hay problema ni dificultad que no tenga su solución... incluso las "enfermedades judiciales y matrimoniales" y garantizan el 100% de eficacia en los resultados...
Y el "profesor Kisma" no es el único...
PROFESOR KISMA
VIDENTE, FUTURÓLOGO Y CURANDERO
Con rapidez, eficacia y garantía
El maestro Chamán africano Gran Médium espiritual mágico con poderes naturales, 30 años de experiencia en todos los campos de Alta Magia africanos , resuelve los problemas y dificultades, por difícil que sea: Enfermedades crónicas, judiciales, matrimoniales, conocedor de los secretos, protección, depresión, mal de ojo, limpieza, suerte, romper ligadura, impotencia sexual, y lo más eficaz para recuperar la pareja y atraer personas queridas, encontrar pareja, amarres y cualquier problema matrimonial. El tiene los espíritus mágicos más rápidos que existen y cualquier otra dificultad que tengas en el amor la soluciona inmediatamente con resultados al 100% garantizados de 3 a 7 días cpmp máximo.
Posibilidad de visitar a domicilio.
Ayuda a dejar el tabaco, el alcohol y las drogas de forma inmediata.
TRABAJO SERIO CON SEGURIDAD Y CONFIANZA
SE TRABAJA A DISTANCIA
600 000 000 - ZARAGOZA
TERESA AGUSTÍN
"DHUODA" (2)
IV
En la orilla hay un niño
con la cara azul
y las manos blancas.
En la orilla, detrás del mundo,
él canta una canción
de abanicos, cañones y sol.
__ El mar, en la orilla, se lo bebe todo__
V
La muñeca blanca de color de luna
rueda en los parajes
de las frentes claras.
Los ojos de ella, sus ojos de blanco
dicen de la niebla de las marionetas.
La muñeca blanca de color de luna
(del color de luna la muñeca blanca).
VI
El agua frunce el ceño
de la espera.
Sísifo envejecido
Hace ir y venir el tiempo.
VII
Mientras el mar se vestía de colores
y las arenas jugaban con las olas,
llegó el pájaro rey
y dejó el color de las aguas
en la más honda profundidad.
Tras oscuros paisajes,
las hilanderas se pinchaban
para no dormirse y despertar.
Cuadernos de ARETUSA, Zaragoza, 1986
CARMEN MAGALLÓN
"Deseo de la tierra"(2)
IV
El tiempo es una flor desmesurada,
entre las grietas de los alerces
sumerge sus eternas preguntas.
Apenas un olvido para los largos sueños
o una arista inmóvil
donde el deseo se convierte en estatua.
Y esa falta de presencia que desencaja
el ánimo. ¿Distancia o devenir?
Deberíamos ignorarlo:
como a un dios insolente.
V
Cuando sube la tierra hasta los ojos
ardiente y pura
todo tiene dimensiones
de naufragio.
Sólo las algas acompañan
en el descanso de la piel.
La multitud es una bebida amarga.
VI
Si hay una majestad es el silencio.
Su quimera no es la de la muerte
sino la del agua
desemboca en las mareas altas,
en los mensajes opacos
hace cuajar ese sabor antiguo
de la boca que ama.
Turbulencia es su amiga,
la diosa fértil
que lo crió en los bosques.
VII
Nada debe agotarse
sino el viento
para latir de nuevo en la tarde
siguiente
en días de calor y frío
de muerte y vida
de abrir los ojos y cerrarlos
como un cuaderno frágil.
Cuadernos de ARETUSA, Zaragoza, 1988
ANDRÉS NEUMAN
PREMIO ALFAGUARA 2009
Para más información... consultar por ejemplo la página de Antón Castro, o los periódicos de mañana, claro.
http://antoncastro.blogia.com
MIRIAM REYES
(UNA DE LAS 23 PANDORAS)
La belleza es un mal. Algo que se te clava,
Aunque sea agua pasada, un libro no puede pasar así como así desapercibido; por lo tanto insisto en traer aquí la noticia de la presentación en Zaragoza, que tendrá su continuidad en otras ciudades. Y les vamos a felicitar por su salida al mercado "nunca Pandora anduvo tan suelta, y les deseamos buenos vientos, que les lleven más allá en su andadura.
Para más información, visitar el blog http://23pandoras.blogspot.com

CAMPO ROMANOS
ENCINAS
Poned sobre los campos
un carbonero, un sabio y un poeta.
Veréis como el poeta admira y calla,
el sabio mira y piensa...
Seguramente el carbonero busca
las moras o las setas.
Llevadlos al teatro
y sólo el carbonero no bosteza.
Quien prefiere lo vivido a lo pintado
es el hombre que piensa, canta o sueña.
El carbonero tiene
llena de fantasías la cabeza.
Antonio Machado "Proverbios y cantares"
"DESEO DE LA TIERRA "
CARMEN MAGALLÓN
I
Y entre pasión de nubes, prisionera,
la nieve,
las rocas negras y deshuesadas,
herederas del frío
y atalayas de luz.
Las montañas no alimentan la nostalgia,
son nostalgia:
siglos acumulados de roces con el cielo
¿Qué soplos blancos llenarán su interior?
¿Por qué ese privilegio del beso azul perpetuo?
II
Qué lejos el aura de ser héroes
en medio de las rocas.
Mas la miseria no logra paralizarnos.
Es nuestra voz desnuda de promesas,
el más genuino acento que nos mece.
Hermana, hermano,
Cómo me reconozco en tu mirada escéptica
en tu perfil de avispa chupadora de miel
en tu escondido anhelo de ser fuego.
III
Un geranio se desnuda
delante de mis ojos
y su pérdida roja se hace llanto
del tiempo transparente.
Nadie escribirá la historia de estos pétalos.
CARMEN MAGALLÓN
"Deseo de la tierra"
Cuadrenos de ARETUSA, Zaragoza, 1988
TERESA AGUSTÍN
DHUODA
I
Pervive en ti mi escandaloso
y ahogado miedo a la muerte.
II
Era la mañana, la que oculta la luna,
y el viento ondeaba en una bandera
invisible
que no dejaba ver las montañas del frente.
La música alimentaba el recuerdo,
el más hermoso o el más terrible,
y un grito inundando la boca,
apresuró el pasado y el presente.
Era la mañana, al que duele a la luna,
y el silencio del mar, alborotado,
entró agonizante por la puerta.
Teresa Agustín "Dhuoda"
Cuadernos de Aretusa, Zaragoza, 1986
LOS NEGROS
Y, de pronto, en su cielo, en su piel, en sus pájaros,
en sus labios y dientes retumbó el desconcierto.
Y apareció el fusil y el látigo y la red
y el odio que extendía su aceite hacia las costas.
(El odio fue un fragante vestido de colores
a cuyo aroma nunca pudieron resistirse).
La más desnuda noche se fue desmoronando
sobre la selva intacta que se llenó de gritos.
Porque gritaron todos: Los ecuánimes belfos,
las axilas rasgadas, los élitros potentes,
los sexos violentados, las bocas rebatidas...
De nada les sirvió.
Fueron cayendo a trozos, uno a uno.
Supieron
de la soga y del garfio, del grillo y la cadena...
Cortaron los caminos, las ráfagas hermosas
que quedaban aún vírgenes.
Con sus máscaras blancas,
con sus metales negros, como dioses podridos
Fueron contaminando los más benditos seres.
La selva se erizó en cortantes aristas
de sangre y de ponzoña.
De nada les sirvió.
De nada les sirvió, repito, porque nada
estaba preparado para un golpe tan brusco.
Las aguas se tiñeron de vísceras y asombros.
Sólo quedaba limpia la nieve en la montaña.
AMENTOS
Lágrimas verdes en sus amentos
lloran los sauces en la ribera,
lágrimas rojas son sus lamentos
álamos blancos en la chopera,
lágrimas negras en el invierno
lágrimas blancas en primavera.
Anónimo