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DESDELDESVAN

Entre el hoy y el ayer...

Entre el hoy y el ayer...

TREINTA Y CUATRO

“Él me dijo:

            La belleza, aunque aterrorice, es la infancia.

(Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Entre el hoy

            y el ayer

extiendo un arco vibrante

un arco iris de colores,

un canto, una salmodia,

un viaje astral,

un poema de amor

y de lágrimas,

que no he podido

            volver a cruzar

de nuevo.

Mi vida desgarrada

            entre  las dos orillas,

el tiempo del exilio,

del desgarro

            del desarraigo:

Echar nuevas raíces,

pero ¿dónde y cuándo?

La tierra seca y fría

me rechaza

no hay sitio para mí

entre tanta desolación,

no habrá brotes nuevos,

ni esperanza alguna,

el horizonte está cerrado

y la condena es cierta:

Vuelvo al país de las lluvias

del  viento y de la brisa,

descubro el mar

            por primera vez

y siento que ésa

            podría ser mi patria:

un mar sin límites

desconocido, impetuoso;

pero esta no es mi tierra

ni están ahí

las cenizas de mi infancia.

No se pueden echar raíces en el aire

ni en el agua,

frío y cenizas

y un regusto amargo

al despertar, cada mañana,

un desierto blanco

alrededor

un río sin orillas

amanecer despacio

como extraño, enemigo,

ajeno de mí mismo..!

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

 

Mi cuerpo se transforma...

Mi cuerpo se transforma...

TREINTA Y TRES

“Él me dijo:

            Le entrego a mi pensamiento su cuerpo,

lo desencadeno y digo que la verdad es una embriaguez”.

 Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Mi cuerpo se transforma

en una entidad

            extraña a mí

en la que apenas

            me reconozco;

solo me reconcilio

            con el sueño

en el que , al parecer,

            él y yo

nos ponemos de acuerdo.

Pero ya no me pertenece.

Decide por sí mismo:

es una especie

            de juego creativo

al que nos libramos

            cada noche…

y no se resuelve

            el misterio

más que al despertar;

él protesta

y yo me escondo

en la rutina cotidiana;

nos distanciamos

            y cada uno por su lado

sigue su camino:

cada uno percibe

como una bendición

            la luz de amanecer,

un horizonte abierto

            como nuevo

y una luz cegadora

que me remite de nuevo

            al sueño

            a la tiniebla,

al misterio de los ínferos,

a la libertad

            creadora

de ritos y de símbolos…

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

 

El prisionero...

El prisionero...

TREINTA Y DOS

“Él me dijo:

Avivad vuestro fuego y salid de la órbita de las letras,

La verdad solo nace del éxtasis y la exaltación”. (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

El prisionero

            no sale de su celda;

solo demanda papel y tinta,

resmas de papel que, una tras otra,

garabatea.

Ha dilapidado su salud y su fortuna

en el empeño;

ha quemado sus días

y sus horas de sueño

y acumula

            solo deudas.

Dicen que un loco le guía

en su loco empeño

por revivirlo de las sombras

y hacerlo brillar al sol

como hombre nuevo.

Que no se apague

el fuego que lo devora

            por dentro

porque la verdad

            es una

y solo aparece en el momento

del éxtasis,

de la embriaguez,

de la exaltación de los sentidos,

como de un infierno

            y busca su salida

en la palabra verdadera,

en el canto del cisne,

en el golpe de la tierra

            contra el sudario

en el momento

            de la luz,

de la vida,

de la verdad

más verdadera…!

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

Lo anunciaron los juglares...

Lo anunciaron los juglares...

TREINTA Y UNO

“Él me dijo:

Donde la tragedia nos anonada con humor

el humor nos invade en forma de epitafio”.

(Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Lo anunciaron los juglares

en el centro de la plaza

y todos se lo tomaron completamente en serio:

¡”Esta tarde el rey y la reina

comparecerán

            ante su pueblo

y darán cuenta

            de las últimas tragedias

habidas en la corte!”

Nadie se salva,

ni del juicio ni la pena;

todos están ahí,

inocentes y culpables,

y todos vendrán

a rendir cuentas.

El jocker ejecutará

            sus gracias y cabriolas.

para entretener la espera;

de las cellas del palacio

            vendrán los víveres

y el vio en abundancia

par todos los presentes:

Pan y circo para todos

a las puertas de la iglesia.

El bufón de la corte

También estará presente:

Apresta sus vestidos

de colores chillones

ajusta cascabeles,

repasa el repertorio

de gracias y gracietas.

A su tiempo vendrá el heraldo

anunciando el comienzo

            de la fiesta

o el comienzo del fin

pues no se sabe

a ciencia cierta…!

 

            Mariano Ibeas 25/02/2026

Todos esperamos...

Todos esperamos...

TREINTA

“Él me dijo:

            El amor y la poesía, la verdad establece sus pactos,

Sella sus secretos y tormentos.” (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Todos esperamos

la llegada de los bárbaros;

ni el amor

ni la poesía

ni la música o la canción

llegaron al corazón de los hombres:

se quedaron a la puerta

como un perro que espera su pitanza

tras el rastrillo

            o el puente levadizo,

ante los muros

            de la verdad,

ante las almenas de la torre;

la muerte sella

            las promesas,

nada se cumple,

no cesan las tormentas,

ni el ruido de batalla

ni las voces escondidas

tras las piedras de la mazmorra:

no verán la luz

los torturados

y mientras tanto

los bárbaros levantan

sus tiendas de acampada,

encienden sus hogueras

aprestan los herreros

herraduras y armas

y se reparte la sopa cuartelera

a las horas fijadas.

No hay prisa:

Todo está planteado

para  resistir el asedio

si no se enarbola

bandera blanca;

el tiempo   y el hambre

la peste y las cenizas

harán su parte en la batalla:

No hay prisa:

lo que parecía un problema

deviene la solución del cuento…!

 

            Mariano Ibeas 24/02/2026

 

Es en vano...

Es en vano...

VEINTINUEVE

“El me dijo.

En vano la luz se esfuerza en borrar la oscuridad

Pero no hay tiempo. (Adonis, Pág. 206)

 

Es en vano.

Cabe la luz del sol

por una línea de persiana

y te despierta:

es de día.

Será preciso un acto

            de voluntad,

tras las últimas huellas

de cobardía.

Es menester seguir viviendo,

hacer un esfuerzo

            por dignidad:

ahuyentar las sombras

            que te protegen

en el fondo de la caverna.

Hay que seguir

            la  mano en la mancera

el duro surco de la tierra,

labrar los días

desterronar las horas

sembrar, uno a uno los minutos

de promesa de semillas,

pero no hay tiempo:

han florecido los cerezos

sébenes y malvas

y el día está por estrenar;

la voluntad sigue firme

mas el cuerpo es débil:

sigue los lentos pasos

            de senectud

            y decadencia;

por todas partes se anuncian

las grietas de los muros,

escombros y cenizas,

pero no podrás

darte por vencido

nunca, hasta el final…!

 

Mariano Ibeas, 24/02/2026

Los ángeles, los cobardes...

Los ángeles, los cobardes...

VEINTIOCHO

“Él me dijo:

            Los ángeles se refugiaron en el cielo

            Y yo me refugié en lo que soy,

            En mi naturaleza y su historia”. (Adonis, Pág. 206)

 

Los ángeles,

los cobardes,

se refugiaron en el cielo;

los otros se precipitaron

en el infierno,

derrotados por el rayo fuerte

de Yhavé Sabaot…

allí siguen

en rebeldía.

Se lo habían anunciado ya

mucho antes:

__ “seréis como dioses”__

Y no supieron cómo proceder.

Yo me refugio

en mi humilde lo que soy:

soy el que soy

y no quiero parecerme

a ningún dios de arcilla,

de metal, de oro de becerro

o de marfil…

me conformo

con mi naturaleza

y mi historia,

algo que ningún dios puede darme

ni quitarme,

ningún muñeco de barro

sobre el que soplar,

solamente nacido de la tierra,

agua y cieno, agua y cenizas

y el espíritu que planes

sobre las aguas primordiales

me ignora:

solo soy un soplo,

una respiración en el tiempo

un ser miserable

mortal de necesidad…!

 

Mariano Ibeas 23/02/2026

 

Miente la mariposa...

Miente la mariposa...

VEINTISIETE

 

“Él me dijo:

            ¿Qué dice la mariposa?

Canté: un fuego se prende en la flor de la noche, un fuego

sobre sus pétalos.

(Adonis Pág. 206)

 

Miente la mariposa:

se exhibe sobre la flor

que la alimenta,

roba a la rosa su belleza

tiende su lengua ávida

            en espiral

y mientras liba la esencia

muestra su impudicia de cristal

volátil

y no quiere más de la flor

vuela y la abandona;

en el aire que la mueve

va, vuela, vuelve,

y, en toda su riqueza ,

ni Salomón pudo vestirse

            de hermosura

como ella.

Vive para morir,

efímera.

Un suspiro, nada más

de algo que tiembla

            entre los dedos

como escamas de luz

como el reflejo de plata en los peces

            del estanque.

Vuela libre, de nuevo

apenas un instante,

otra flor la recibe:

Mil veces repetida

como una herida en el tiempo

breve e infinito de un instante

solo por ser

y haber sido

libre, esclavo, prisionero,

reo de vida, milagro

            de belleza

de vuelo etéreo

ser sin más relámpago, explosión

y luego, en un punto consumido,

no ser sin más

como el amor

como el amor, un tiempo…!

 

Mariano Ibeas 27/01/2025

El lenguaje que usas...

El lenguaje que usas...

VEINTISÉIS

 

“Él me dijo:

Es preferible que ahora tengas en la cabeza y el corazón

visiones reveladoras para estar a la altura de la tempestad, (Adonis, pag. 206)

 

El lenguaje,

lo que usas para conocer

y para que te conozcan

es un balbucir del espíritu,

del soplo esencial

            de los pulmones

un soplo de fuelle,

como el que alimenta

            el fuego de la fragua,

viene de lejos

de la bomba del corazón

de lo oscuro

            de lo profundo;

nace del fuego del infierno

del fondo de lka cueva

y se manifiesta a la luz

en lo más puro,

en el grito

en el vagido y el resollar

primero,

en la voz que taladra los oídos,

en el territorio fértil  

            de la infancia

y en la poesía también

__ ese no sé qué

            que queda balbuciendo__

un temblor de alas

una agitación de luces

            y de sombras,

polvo de alas de mariposa

 entre los dedos,

polvo en el polvo

__ más polvo enamorado__

Eres barro, repito,

hijo de barro

y de cenizas

y te alzaste un día

de las sombras a la luz

con el soplo del aire,

el soplo del espíritu,

un viento que llega

desde las entrañas,

desde el vacío, desde la nada

en la dura agonía de respirar

de sacarle a las sombras

un hálito de vida

apenas un hilillo tenue

un rayito de luz;

eres barro, arena, polvo

y en la luz

se esclarecen tus cenizas.

 

Mariano Ibeas 25/01/ 202

Perteneces a la tierra...

Perteneces a la tierra...

VEINTICINCO

 

“Él me dijo:

            Él amaba la tierra, dijo que pertenecía a la tierra y a su secreto,

            Que en ella se esclarecían sus cenizas.”

 

Perteneces a la tierra,

a la raíz y su secreto;

eres tierra, barro, limo,

limo amasado con agua,

de la estirpe de Adán,

nacido de la tierra,

amasado con las manos

como el pan

con agua de lluvia que cae del cielo

con las sombras de la tarde

con el abrazo de los brazos

y el ritmo de la rueda

como ruedan los granos de polvo

y su masa se amasa

y se amansa entre las manos;

eres de la raíz

de la estirpe de los muertos

del secreto de la cueva

y del tiempo de lo oscuro,

del tiempo del no-ser todavía…

Vienes del árbol,

del fuego y las cenizas,

vienes de la palabra,

del fuego y la ira de los dioses

el tiempo de las nubes

el flujo y reflujo de las aguas

del rodar de las estrellas.

Vienes del número

del número y la medida,

del ritmo, el metro y el compás,

la música de las esferas.

Pero no siempre está

el poeta, oráculo de los dioses,

no está ni se le espera;

confundió los hados

y se quedó dormido

volvió la vista atrás

y no está cuando debiera,

cuando se le necesita,

ni es tampoco un entendido

en lo que dice,

simplemente balbucea

viene de un mundo

            a otro mundo

y no quiere revelar

la luz que le ciega.

 

            Mariano Ibeas 23/01/2025

El poeta no siempre está presente...

El poeta no siempre está presente...

VEINTICUATRO

             

            “Él me dijo:

            Entonces verías cómo las heridas se convertían en tinajas de vino,

que los verdugos bebían a la salud de sus dioses”.

 

El poeta no siempre está presente,

no está ni se le espera,

sufre de la inspiración,

del soplo de los dioses

y solo habla por pluma de ganso,

cuando se manifiesta

a ala luz

y dice lo inenarrable.

Su voz es como una herida

que supura,

como el fiel de la balanza

que no se manifiesta tampoco

más que en el temblor y la duda,

cuando el tiempo y la justicia

hacen su labor

y marcan el final del tiempo

tal vez injusto

a la hora de la muerte.

Con suerte, el poeta

no ha dicho aún

su última palabra:

lo no dicho aún

            por indecible

lo no nombrado aún

            por innombrable

como el número de las arenas

del desierto,

o el número de las estrellas

y de pájaros:

sonidos, palabras, estribillos

que se repiten en el mismo orden,

nana, salmodia o cantinela

que suenan y resuenan,

como el ritmo del mar

y de las olas:

un, dos, un, dos, un, dos,

como el latir del corazón

el soplo de aire en los pulmones

se lanza luego en explosión

de la caverna

que convocan a la acción y a la vida,

a la práctica de la piedad,

al encuentro del otro

            y de lo otro

el hombre taciturno

que se manifiesta

en la palabra:

            hombre al fin.

 

Mariano Ibeas 24/01/2025

Si hubieses podido verlo...

Si hubieses podido verlo...

VEINTITRÉS

 

Él me dijo:

            Si hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,

a escucharlo cuando le obligaron a hablar,

cuando lo degollaron, órgano por órgano”.

 

Si hubieses podido verlo

antes de nacer

cuando era todo fe

            todo esperanza

            todo amor

hubiese venido a la luz

antes de la llegada del sol

entre los dedos rosados

            de la aurora…

Ahora está ahí

            carne trémula,

hijo de hombre y de mujer,

arrojado a la vida

como el mar arroja al náufrago

medio muerto

            medio vivo

a las arenas de la playa

tierno y menesteroso

sometido

a todos los vientos

de la rosa

            de los vientos

a las corrientes desatadas

            de todas las mareas

al ritmo horizontal

            de las olas,

alas sin aire

desalado y desolado

sin un asidero

en el vértigo de respirar

sin pausa

vivo y redivivo

alimentando lluvias

caracolas y nubes impacientes,

vino a este lado del mar

a este lado de la tierra

a respirar en un intento

por ponerse de pie

en pie de lucha y de batalla

y pelear,

y pelear y pelear…

 

            Mariano Ibeas 12 /01 /2025

Si hubieses podido verlo...

Si hubieses podido verlo...

VEINTITRÉS

 

Él me dijo:

            Si hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,

a escucharlo cuando le obligaron a hablar,

cuando lo degollaron, órgano por órgano”.

 

Si hubieses podido verlo

antes de nacer

cuando era todo fe

            todo esperanza

            todo amor

hubiese venido a la luz

antes de la llegada del sol

entre los dedos rosados

            de la aurora…

Ahora está ahí

            carne trémula,

hijo de hombre y de mujer,

arrojado a la vida

como el mar arroja al náufrago

medio muerto

            medio vivo

a las arenas de la playa

tierno y menesteroso

sometido

a todos los vientos

de la rosa

            de los vientos

a las corrientes desatadas

            de todas las mareas

al ritmo horizontal

            de las olas,

alas sin aire

desalado y desolado

sin un asidero

en el vértigo de respirar

sin pausa

vivo y redivivo

alimentando lluvias

caracolas y nubes impacientes,

vino a este lado del mar

a este lado de la tierra

a respirar en un intento

por ponerse de pie

en pie de lucha y de batalla

y pelear,

y pelear y pelear…

 

            Mariano Ibeas 12 /01 /2025

Llamaron a la puerta...

Llamaron a la puerta...

VEINTIDOS

 

“Él me dijo:

No estaba dormido cuando llamaron a la puerta. Se le llevaron casi desnudo.

No pudo ni despedirse de su espejo”. (Pág. 205)

 

Llamaron a la puerta,

estaba dormido

            en la mitad de un sueño

del que no quería despertar

y se encontró desnudo

            frente al espejo

y no pudo ni despedirse;

lo llevaron  con violencia

            escaleras abajo

lanzando gritos y empujones

y no pudo despedirse

            de los suyos…

Con ojos asombrados,

rotos al despertar,

recorrió la ciudad

            como en un túnel de silencio

sin ver a luz de amanecida

entre miradas

y lágrimas

que no pudo enjugar:

Las manos a la espalda,

la venda  en los ojos

las esposas taladrando

            las muñecas

y el corazón saliéndole del pecho.

__ ciego, sordo, mudo y solo__

Y no sabe dónde

Y no sabe cuándo

Y no sabe más:

Alguien le delató,

            y le acusó de crímenes

que no conoce

ante las fuerza que vinieron

a buscarle…

y no sabe qué pensar.

Cerraron la puerta

            a sus espaldas

y está solo:

no puede gritar;

no le oirían aunque

            estallasen los muros:

solos, ciegos mudos.

Sólo él y su soledad.

 

Mariano Ibeas 17/12/2024

 

Mi vida, un cruce de caminos...

Mi vida, un cruce de caminos...

VEINTIUNO

            “Él me dijo: pronto tomaré otro camino distinto

Al que siguieron mis pasos… para encontrarme con un amigo en la ciudad.”                                                                            (Adonis, “Adonaida, pag. 204)

 

Toda mi vida

            un cruce de caminos

los senderos que se bifurcan

una rotonda, un laberinto

donde decidir

dónde está la salida

y siempre a tiempo

            de equivocarme…

Y me equivoqué a menudo

sin arrepentirme nunca,

asumir el error

            y la pérdida

y sacar lecciones de ello

para volver a equivocarme otra vez.

 

Toda mi vida un árbol

            nómada, fugitivo,

desarraigado

             apenas echando sus raíces

y ay de nuevo trasplantado

a otra realidad

la de los sueños

la lucha por la vida

__ la ya vivida

            y la que queda por vivir__,

sentida en el frío

de las madrugadas

en la soledad del lecho

en el estrecho laberinto

            de los muros

alejado del centro, descentrado

como raíz nueva

que se ramifica y crece

como ramas que se extienden

            en el aire

            como hojas que cumplen su papel

en el aire

y caen cada vez..

Vuelta de nuevo al centro

a la raíz,

al núcleo nutricio , elemental

            de las cosas sencillas:

ser y serse,

comer y no ser comido,

mirar o ser mirado,

no juzgar y no ser juzgado,

amar y ser amado.

 

            Mariano Ibeas 6-7/12/2024

 

Me encuentro con la palabra...

Me encuentro con la palabra...

VEINTE

 

            “Él me dijo: al despuntar el alba o al final de la tarde cuando salgo de casa o entro no veo más que sus cerraduras. A menudo, cuando  vuelvo a casa, cerca de las ventanas, oigo algo parecido al llanto” (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

            Al despertar

me encuentro con la palabra escrita

en las sombras del sueño

            y de la noche.

Pero antes fue el gesto

y antes de antes

el grito, el desgarro,

o el silencio

y antes de todo ello

la quietud, la calma

el sosiego

el instante congelado

el no hacer

el no saber,

el no decir,

el vacío, el hueco…

hay que hacer el vacío

antes de llenar

            el pensamiento.

Antes que el ser

            fue el no-ser

sintiendo, palpitando,

antes de la luz

las tinieblas de lo oscuro

la no-luz, el caos,

las sombras asombradas

latiendo por nacer

                        latiendo.

En cada soplo de aire

que se me escapa del pecho

hay un intento de ser

 

un embrión, un feto

un óvulo fecundado por la luz

__o la ausencia de luz__

el gesto, el grito y con el grito

late la palabra

por la sombra de la duda

o la premura del tiempo…!

 

Mariano Ibeas 16/11/2024

Llueve, llueve sin cesar...

Llueve, llueve sin cesar...

DIECINUEVE

 

            “Él me dijo asustado: la lluvia cae sin agua sin tinta, ¿llegará  un tiempo en que los campos renieguen de sus hierbas? (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

¨El me dijo asustado:

Llueve , llueve sin cesar…

y la lluvia no saciará la sed de la tierra

llueve y están secos los barrancos,

llueve sin agua

y tren barro,

barro, cañas y barro

            de la orilla

se lo arrancan a los campos

y aquí no llueve ya

pero todo, todo

            es puro llanto:

las calles son los ríos,

los ríos son los campos

y navegan por las calles

los autos como barcos

vuelas los muebles

mueren los pájaros

caminan los árboles por la calle,

flotan los enseres, los armarios,

se fueron ya las neveras

por las calles flotando

se fueron ya las lavadoras

los furgones

y se quedaron, nos quedamos todos

atónitos mirando,

suspendidos, alelados, mirando,

blandamente mirando

cómo la calle era un río

un torrente desatado,

cómo la calle ya no era la calle

sino una montaña de autos,

un arsenal de escombros

una monumental falla,

un esperpento,

un monumento aterrador

de aguas cañas y barro…!

 

            Mariano Ibeas 12/11/2024

Llegará un tiempo...

Llegará un tiempo...

DIECIOCHO

 

            “Él me dijo: Llegará un tiempo en que  los campos renieguen de sus hierbas”.

                                               (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

Llegará un tiempo,

un tiempo de sequía,

de calor extremo

de sol inmisericorde:

el sol quebrará los árboles

resecará la tierra

y no habrá sombra apacible

donde cobijarse

a la hora de la siesta

el sol inmisericorde al mediodía

agotará los campos, los hombres y las bestias

y estallarán a su calor

las piedras…

Solo entonces

te acordarás de mí

de mis promesas

y te harás pequeño:

querrás ser escarabajo,

tarántula, áspid, escorpión, lagarto

alacrán debajo de las rocas

y buscarás el frescor inútilmente..

No habrá

rubios cereales en las eras

ni agua en los aljibes

ni un sorbo de agua que altere

tu sed y tu fatiga…

y llegará un tiempo,

__poco tiempo después,

cuando los huesos calcinan su materia__

que el cielo, claro y azul

se cubrirá de nubes

            que pasan y no se quedan,

que no llueven como solían

que se llevaron muy lejos

las esperanzas y las promesas…

y tendrás que huir

en medio de los cadáveres

de los hombres y las bestias..

porque ya no quedan niños

ni muchachas que

            alimenten el futuro,

y serás solo tú

y será la nada…!

 

            Mariano Ibeas 9/11/2024

Siempre recurro a los lugares...

Siempre recurro a los lugares...

 DIECISIETE

 

            ´´El me dijo: ¿Acaso mido el cielo con mi amor por compasión? ¿Por eso dibujo los tiempos con el polvo que se eleva del cuerpo de los lugares?

                        (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Siempre recurro a los lugares

            de mi infancia:

allí estoy seguro.

Levanto el polvo de los siglos

enterrado en la vieja maleta

                        de cartón

y en los libros ferrados del desván

que no logro entender

y que me hablan de “La Ciudad de Dios”,

para mí un arcano

            indescifrable

Vuelvo al polvo, al tamo de las eras

y al sol que quema y aplasta las espigas,

al polvo del camino

que se torna en barro

y juego de canicas…

Vuelvo al polvo

y al oro de los días

al brillo de las noches,

al campo de estrellas

__ yo tumbado sobre los sacos de trigo

en el silencio nocturno, al canto de los grillos

tras la cosecha__

Y todo me parece tan lejano

                         y tan extraño,

como si yo no hubiera estado allí

                        nunca

como si fuera otro yo

como si nada hubiera sucedido

como si el lugar

            y el tiempo de la infancia

fuese sin más, un tiempo ido

un vacío total

un mal sueño

un empeño

            por existir,

impreciso, inconcluso:

un inciso en mi paraíso

            terrenal…!

 

Mariano Ibeas 9/11/2024

Si el ruiseñor canta...

Si el ruiseñor canta...

DIECISÉIS

 

                        “Él me dijo: un ruiseñor oculta su dolor, ahoga la vibración en el néctar             del árbol”. (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Si el ruiseñor que canta

oculta su dolor

            entre el ramaje

no busques más

ni movimiento ni plumaje:

no quiere ser

            ni estar presente

a tu mirada:

es su dolor sin más

lo que pretende

lanzar al viento

            en la enramada

alejarlo de sí

hacerlo ajeno, extraño, otro…

tal vez ignorar

            lo que lleva dentro

siempre consigo

formando parte indeleble

de su corazón herido

no busques ya

ni su mansión, su nido

volverán quizás

en nueva primaveras

a decorar los campos, el paisaje,

volverán otra vez

los cantos y los trinos

volverán del largo viaje

a través del mar, desiertos y montañas…

¡Vete, aléjate sin más,

sin ruido

__ no debes ya llorar por tiempo ido

que no sabrá tornar__.

Sacude ya tus pies

del polvo del camino,

            busca la paz y el frescor del agua

Sacia tu sed,

            mitiga tu cansancio,

vendrá la noche

            y será tu compañera:

Volverá una vez más

la nueva amanecida…

 

Mariano Ibeas 18/11/2024