Mañana, en la DPZ...
CUARENTA Y UNO
“Él me dijo:
Él abre sus cántaros en el inicio de las palabras,
Vierte sobre la gente su elixir”
(Adonis, Adoniada, Pág. 210)
En el estanque
esta mañana
hay un nenúfar oriental
que se abre;
oigo la flauta
del encantador de clientes
a quienes lee el futuro
con las cartas;
la flauta me trae
la música que nace
como el agua,
cada mañana.
Mezclaré mi cuerpo
con la música
y el ala de las palabras
me llevará con ellas
en volandas
hacia una danza sin igual.
El pulmón del aire,
el agua del estanque,
la luz entre las hojas,
los poemas…
Todo se conjuga
para entrar en la órbita
de lo imposible:
me siento volar
y ningún pájaro me sigue,
me siento nadar
y ningún pez del estanque
se acerca a mis escamas
me siento brillar
y ninguna mariposa
me ha rozado de sus alas.
Soy uno con el fuego
y mi cuerpo
es devorado por el sol
que declina.
París es una llama inextinguible.
¡Sesenta años ya!
¿Para qué sirve decir:
fui joven una vez en París?
Mariano Ibeas 10/03/2026
CUARENTA
“Él me dijo:
Ciertamente la duda sopla tempestuosamente, sin embargo todo tiene derecho a vivir”
(Adonis, Adoniada, Pág. 209)
Te asaltan
todas las dudas
a un tiempo.
Todo ser vivo
tiene derecho a vivir,
pero ¿Tendrá todo el derecho
a morir
como le apetezca?
__ pregunto desconcertado__.
Porque el derecho a vivir
puede darse,
aunque no siempre
se ejerza.
Tú, por ejemplo,
fuiste el tercero
en la línea de sucesión
de tus padres,
pero los dos anteriores
se malograron,
tomaron sus precauciones
y nunca se habló de ello
en la familia.
Fueron otros
los que te lo contaron
muchos años más tarde
para que no te sintieses
culpable.
¿Pero no tenían derecho
a vivir, aquellos dos?
No eligieron tampoco
ni vivir, ni morir.
Simplemente ocurrió,
sucedió como se suceden
las estaciones;
y en este otoño
las nubes se desvanecen,
desaparecen bajo mis pasos,
una lluvia sin agua,
una tormenta vespertina.
Octubre en estos instantes
no es más que lujuria.
Mariano Ibeas 10/03/2026
TREINTA Y NUEVE
“Él me dijo:
¿Cómo y por dónde entrar en la órbita de lo imposible?
(Adonis, Adoniada, Pág 209)
Llevamos décadas
peleando,
llamado a los otros
enemigos
y nadie mira hacia atrás
con la excusa de ser
pueblo elegido,
lo que nos permite
usar y abusar
de la tierra
a nuestro antojo:
“Esta es la tierra que Abraham
nos legó
a sus hijos para siempre”.
Y lo habéis creído.
Habéis creído que el dios,
que el dios de Abraham
de Isaac y de Jacob,
no tiene otra cosa que hacer
que ocuparse de vosotros.
¿Y qué fue de filisteos,
cananeos,
hititas y amorreos?
No eran caso,
ellos también,
hijos de dios
y hermanos vuestros?
Porque llamaron a su dios
de otra manera,
¿no podrán ellos
poseer la tierra?
La que los sustenta
bajo los pies,
la que acoge sus lágrimas
y su sangre,
la que entierra sus cadáveres
bajo el polvo y los escombros?
¡Maldita/bendita tierra de Israel…!
Mariano Ibeas 09/03/2026
TREINTA Y OCHO (II)
“Él me dijo:
Aspiro el perfume de la época mezclado con el vómito de la política”.
Esperando el final:
el hongo venenoso
se expande
y me veo convertido
en moneda de cambio,
un penique, un centavo,
una miseria de metal
disuelto en calderilla,
prostituído;
inútil rebelarse:
no puedo multiplicarme
como las arenas
del desierto
ni desaparecer
como el agua de lluvia
en la tierra sedienta.
Sé que estoy ahí,
esperando la llegada
de los bárbaros;
mi corazón sigue
inhabitado,
tendido por caprichos
salvajes,
necesito renacer despacio
acechar el momento
de la herida
coser y descoserme
las heridas y desgarros
de mi triste sino;
no hay zurcido posible
y el camino se cierra
a cada paso:
¿Qué son estas letras
que escriben el mundo de hoy?
¿Dónde está el camino?
¿Cuál es el sentido,
la bitácora, la alineación
entre Damasco y Roma?
¡Todos los caminos
conducen al infierno…!
Mariano Ibeas 03/03/2026
TREINTA Y SIETE (I)
“Él me dijo:
Un alma y la vida es una metáfora, aunque la llamemos realidad.”
(Adonis, Adoniada, Pág. 207)
No me desespero,
pero mi esperanza
está al límite;
mantengo la vista
en la pantalla,
hasta el hartazgo…
el horror de las bombas
y los misiles
reanuda su triste melodía.
No hay un punto
de reposo;
los amos del universo
imponen su ley
y sus dineros;
no hay lugar
donde reposar la vista
ni un solo espacio
donde no fluya la sangre
donde no estalle
la metralla
como si fuese un video-juego
y nada más,
ajeno a la realidad
que se nos impone
cada día,
un nuevo despertar del odio
y la venganza
un nuevo ataque
de asco y vomitina,
ningún lugar en paz:
solo el desastre
del odio y de la guerra:
¡malditos entre las naciones
los que las hacen
y las provocan…!
Maiano Ibeas, 02/03/2026
TREINTA Y SEIS
“Él me dijo:
Es nuestra época; la sangre de la poesía se derrama y la luz queda en soledad.
(Adonis, Adoniada, Pág. 208)
Me siento
a la orilla del sendero
viendo pasar la vida,
la vida pasa
y yo me quedo.
La vida,
la de los otros pasa.
La mía está servida,
ofrecida a los chacales
a las hienas,
a los buitres que vigilan
desde el roquedo
esperando su turno
en el festín…
vigilan mis ruinas:
una parte de mí
es presa de la otra parte,
moléculas que se disgregan
entre el pavor y la alegría;
una parte de mi
se eleva,
otra parte huye
despavorida,
desaparece ante mi
como neblina
la razón atrapada
en un anillo de deseos
y el corazón estéril
prisionero de su tórax
listo en el desgarre:
no me he convertido todavía
en pasto de gusanos;
mi corazón colma mi cuerpo
y lo alimenta;
no he dejado de seguir
mi instinto
hasta el final,
órgano por órgano,
todavía…!
Mariano Ibeas 01/03/2026
TREINTA Y CINCO
“Él me dijo:
La clave de la verdad es una lucha y el camino hacia ella
Terror y amor a la vez (Adonis, Adoniada, Pág. 207)
Camino hacia ella;
la verdad es una esencia
inasible y diversa,
terror y amor en contradicción
y todo a la vez
como en un universo
por empezar;
un alma que vive
prisionera en un cuerpo
mortal de necesidad,
una vida que es metáfora
aunque todos la llamen
realidad.
Vuelve a ti
y rectifica__
recuerda, que decía el poeta__
aviva la vida
y el alma despierta,
amanecerá la luz
de amanecer.
Eleva a la categoría
más sublime
tu miseria:
__ polvo serás,
mas polvo enamorado__
el lento trabajo
de respirar cada vez,
vive.. y deja vivir
a tu alrededor;
no esperes la paz
de los sepulcros
ni el silencio de las tumbas;
no hay tiempo,
un paso tras otro
te acercan al final
y vendrá a ti,
inexorable
toda la verdad…!
Mariano Ibeas 01/03/2026
TREINTA Y CUATRO
“Él me dijo:
La belleza, aunque aterrorice, es la infancia.
(Adonis, Adoniada, Pág. 207)
Entre el hoy
y el ayer
extiendo un arco vibrante
un arco iris de colores,
un canto, una salmodia,
un viaje astral,
un poema de amor
y de lágrimas,
que no he podido
volver a cruzar
de nuevo.
Mi vida desgarrada
entre las dos orillas,
el tiempo del exilio,
del desgarro
del desarraigo:
Echar nuevas raíces,
pero ¿dónde y cuándo?
La tierra seca y fría
me rechaza
no hay sitio para mí
entre tanta desolación,
no habrá brotes nuevos,
ni esperanza alguna,
el horizonte está cerrado
y la condena es cierta:
Vuelvo al país de las lluvias
del viento y de la brisa,
descubro el mar
por primera vez
y siento que ésa
podría ser mi patria:
un mar sin límites
desconocido, impetuoso;
pero esta no es mi tierra
ni están ahí
las cenizas de mi infancia.
No se pueden echar raíces en el aire
ni en el agua,
frío y cenizas
y un regusto amargo
al despertar, cada mañana,
un desierto blanco
alrededor
un río sin orillas
amanecer despacio
como extraño, enemigo,
ajeno de mí mismo..!
Mariano Ibeas 27/02/2026
TREINTA Y TRES
“Él me dijo:
Le entrego a mi pensamiento su cuerpo,
lo desencadeno y digo que la verdad es una embriaguez”.
Adonis, Adoniada, Pág. 207)
Mi cuerpo se transforma
en una entidad
extraña a mí
en la que apenas
me reconozco;
solo me reconcilio
con el sueño
en el que , al parecer,
él y yo
nos ponemos de acuerdo.
Pero ya no me pertenece.
Decide por sí mismo:
es una especie
de juego creativo
al que nos libramos
cada noche…
y no se resuelve
el misterio
más que al despertar;
él protesta
y yo me escondo
en la rutina cotidiana;
nos distanciamos
y cada uno por su lado
sigue su camino:
cada uno percibe
como una bendición
la luz de amanecer,
un horizonte abierto
como nuevo
y una luz cegadora
que me remite de nuevo
al sueño
a la tiniebla,
al misterio de los ínferos,
a la libertad
creadora
de ritos y de símbolos…
Mariano Ibeas 27/02/2026
TREINTA Y DOS
“Él me dijo:
Avivad vuestro fuego y salid de la órbita de las letras,
La verdad solo nace del éxtasis y la exaltación”. (Adonis, Adoniada, Pág. 207)
El prisionero
no sale de su celda;
solo demanda papel y tinta,
resmas de papel que, una tras otra,
garabatea.
Ha dilapidado su salud y su fortuna
en el empeño;
ha quemado sus días
y sus horas de sueño
y acumula
solo deudas.
Dicen que un loco le guía
en su loco empeño
por revivirlo de las sombras
y hacerlo brillar al sol
como hombre nuevo.
Que no se apague
el fuego que lo devora
por dentro
porque la verdad
es una
y solo aparece en el momento
del éxtasis,
de la embriaguez,
de la exaltación de los sentidos,
como de un infierno
y busca su salida
en la palabra verdadera,
en el canto del cisne,
en el golpe de la tierra
contra el sudario
en el momento
de la luz,
de la vida,
de la verdad
más verdadera…!
Mariano Ibeas 27/02/2026
TREINTA Y UNO
“Él me dijo:
Donde la tragedia nos anonada con humor
el humor nos invade en forma de epitafio”.
(Adonis, Adoniada, Pág. 207)
Lo anunciaron los juglares
en el centro de la plaza
y todos se lo tomaron completamente en serio:
¡”Esta tarde el rey y la reina
comparecerán
ante su pueblo
y darán cuenta
de las últimas tragedias
habidas en la corte!”
Nadie se salva,
ni del juicio ni la pena;
todos están ahí,
inocentes y culpables,
y todos vendrán
a rendir cuentas.
El jocker ejecutará
sus gracias y cabriolas.
para entretener la espera;
de las cellas del palacio
vendrán los víveres
y el vio en abundancia
par todos los presentes:
Pan y circo para todos
a las puertas de la iglesia.
El bufón de la corte
También estará presente:
Apresta sus vestidos
de colores chillones
ajusta cascabeles,
repasa el repertorio
de gracias y gracietas.
A su tiempo vendrá el heraldo
anunciando el comienzo
de la fiesta
o el comienzo del fin
pues no se sabe
a ciencia cierta…!
Mariano Ibeas 25/02/2026
TREINTA
“Él me dijo:
El amor y la poesía, la verdad establece sus pactos,
Sella sus secretos y tormentos.” (Adonis, Adoniada, Pág. 207)
Todos esperamos
la llegada de los bárbaros;
ni el amor
ni la poesía
ni la música o la canción
llegaron al corazón de los hombres:
se quedaron a la puerta
como un perro que espera su pitanza
tras el rastrillo
o el puente levadizo,
ante los muros
de la verdad,
ante las almenas de la torre;
la muerte sella
las promesas,
nada se cumple,
no cesan las tormentas,
ni el ruido de batalla
ni las voces escondidas
tras las piedras de la mazmorra:
no verán la luz
los torturados
y mientras tanto
los bárbaros levantan
sus tiendas de acampada,
encienden sus hogueras
aprestan los herreros
herraduras y armas
y se reparte la sopa cuartelera
a las horas fijadas.
No hay prisa:
Todo está planteado
para resistir el asedio
si no se enarbola
bandera blanca;
el tiempo y el hambre
la peste y las cenizas
harán su parte en la batalla:
No hay prisa:
lo que parecía un problema
deviene la solución del cuento…!
Mariano Ibeas 24/02/2026
VEINTINUEVE
“El me dijo.
En vano la luz se esfuerza en borrar la oscuridad
Pero no hay tiempo. (Adonis, Pág. 206)
Es en vano.
Cabe la luz del sol
por una línea de persiana
y te despierta:
es de día.
Será preciso un acto
de voluntad,
tras las últimas huellas
de cobardía.
Es menester seguir viviendo,
hacer un esfuerzo
por dignidad:
ahuyentar las sombras
que te protegen
en el fondo de la caverna.
Hay que seguir
la mano en la mancera
el duro surco de la tierra,
labrar los días
desterronar las horas
sembrar, uno a uno los minutos
de promesa de semillas,
pero no hay tiempo:
han florecido los cerezos
sébenes y malvas
y el día está por estrenar;
la voluntad sigue firme
mas el cuerpo es débil:
sigue los lentos pasos
de senectud
y decadencia;
por todas partes se anuncian
las grietas de los muros,
escombros y cenizas,
pero no podrás
darte por vencido
nunca, hasta el final…!
Mariano Ibeas, 24/02/2026
VEINTIOCHO
“Él me dijo:
Los ángeles se refugiaron en el cielo
Y yo me refugié en lo que soy,
En mi naturaleza y su historia”. (Adonis, Pág. 206)
Los ángeles,
los cobardes,
se refugiaron en el cielo;
los otros se precipitaron
en el infierno,
derrotados por el rayo fuerte
de Yhavé Sabaot…
allí siguen
en rebeldía.
Se lo habían anunciado ya
mucho antes:
__ “seréis como dioses”__
Y no supieron cómo proceder.
Yo me refugio
en mi humilde lo que soy:
soy el que soy
y no quiero parecerme
a ningún dios de arcilla,
de metal, de oro de becerro
o de marfil…
me conformo
con mi naturaleza
y mi historia,
algo que ningún dios puede darme
ni quitarme,
ningún muñeco de barro
sobre el que soplar,
solamente nacido de la tierra,
agua y cieno, agua y cenizas
y el espíritu que planes
sobre las aguas primordiales
me ignora:
solo soy un soplo,
una respiración en el tiempo
un ser miserable
mortal de necesidad…!
Mariano Ibeas 23/02/2026
VEINTISIETE
“Él me dijo:
¿Qué dice la mariposa?
Canté: un fuego se prende en la flor de la noche, un fuego
sobre sus pétalos.
(Adonis Pág. 206)
Miente la mariposa:
se exhibe sobre la flor
que la alimenta,
roba a la rosa su belleza
tiende su lengua ávida
en espiral
y mientras liba la esencia
muestra su impudicia de cristal
volátil
y no quiere más de la flor
vuela y la abandona;
en el aire que la mueve
va, vuela, vuelve,
y, en toda su riqueza ,
ni Salomón pudo vestirse
de hermosura
como ella.
Vive para morir,
efímera.
Un suspiro, nada más
de algo que tiembla
entre los dedos
como escamas de luz
como el reflejo de plata en los peces
del estanque.
Vuela libre, de nuevo
apenas un instante,
otra flor la recibe:
Mil veces repetida
como una herida en el tiempo
breve e infinito de un instante
solo por ser
y haber sido
libre, esclavo, prisionero,
reo de vida, milagro
de belleza
de vuelo etéreo
ser sin más relámpago, explosión
y luego, en un punto consumido,
no ser sin más
como el amor
como el amor, un tiempo…!
Mariano Ibeas 27/01/2025
VEINTISÉIS
“Él me dijo:
Es preferible que ahora tengas en la cabeza y el corazón
visiones reveladoras para estar a la altura de la tempestad, (Adonis, pag. 206)
El lenguaje,
lo que usas para conocer
y para que te conozcan
es un balbucir del espíritu,
del soplo esencial
de los pulmones
un soplo de fuelle,
como el que alimenta
el fuego de la fragua,
viene de lejos
de la bomba del corazón
de lo oscuro
de lo profundo;
nace del fuego del infierno
del fondo de lka cueva
y se manifiesta a la luz
en lo más puro,
en el grito
en el vagido y el resollar
primero,
en la voz que taladra los oídos,
en el territorio fértil
de la infancia
y en la poesía también
__ ese no sé qué
que queda balbuciendo__
un temblor de alas
una agitación de luces
y de sombras,
polvo de alas de mariposa
entre los dedos,
polvo en el polvo
__ más polvo enamorado__
Eres barro, repito,
hijo de barro
y de cenizas
y te alzaste un día
de las sombras a la luz
con el soplo del aire,
el soplo del espíritu,
un viento que llega
desde las entrañas,
desde el vacío, desde la nada
en la dura agonía de respirar
de sacarle a las sombras
un hálito de vida
apenas un hilillo tenue
un rayito de luz;
eres barro, arena, polvo
y en la luz
se esclarecen tus cenizas.
Mariano Ibeas 25/01/ 202
VEINTICINCO
“Él me dijo:
Él amaba la tierra, dijo que pertenecía a la tierra y a su secreto,
Que en ella se esclarecían sus cenizas.”
Perteneces a la tierra,
a la raíz y su secreto;
eres tierra, barro, limo,
limo amasado con agua,
de la estirpe de Adán,
nacido de la tierra,
amasado con las manos
como el pan
con agua de lluvia que cae del cielo
con las sombras de la tarde
con el abrazo de los brazos
y el ritmo de la rueda
como ruedan los granos de polvo
y su masa se amasa
y se amansa entre las manos;
eres de la raíz
de la estirpe de los muertos
del secreto de la cueva
y del tiempo de lo oscuro,
del tiempo del no-ser todavía…
Vienes del árbol,
del fuego y las cenizas,
vienes de la palabra,
del fuego y la ira de los dioses
el tiempo de las nubes
el flujo y reflujo de las aguas
del rodar de las estrellas.
Vienes del número
del número y la medida,
del ritmo, el metro y el compás,
la música de las esferas.
Pero no siempre está
el poeta, oráculo de los dioses,
no está ni se le espera;
confundió los hados
y se quedó dormido
volvió la vista atrás
y no está cuando debiera,
cuando se le necesita,
ni es tampoco un entendido
en lo que dice,
simplemente balbucea
viene de un mundo
a otro mundo
y no quiere revelar
la luz que le ciega.
Mariano Ibeas 23/01/2025
VEINTICUATRO
“Él me dijo:
Entonces verías cómo las heridas se convertían en tinajas de vino,
que los verdugos bebían a la salud de sus dioses”.
El poeta no siempre está presente,
no está ni se le espera,
sufre de la inspiración,
del soplo de los dioses
y solo habla por pluma de ganso,
cuando se manifiesta
a ala luz
y dice lo inenarrable.
Su voz es como una herida
que supura,
como el fiel de la balanza
que no se manifiesta tampoco
más que en el temblor y la duda,
cuando el tiempo y la justicia
hacen su labor
y marcan el final del tiempo
tal vez injusto
a la hora de la muerte.
Con suerte, el poeta
no ha dicho aún
su última palabra:
lo no dicho aún
por indecible
lo no nombrado aún
por innombrable
como el número de las arenas
del desierto,
o el número de las estrellas
y de pájaros:
sonidos, palabras, estribillos
que se repiten en el mismo orden,
nana, salmodia o cantinela
que suenan y resuenan,
como el ritmo del mar
y de las olas:
un, dos, un, dos, un, dos,
como el latir del corazón
el soplo de aire en los pulmones
se lanza luego en explosión
de la caverna
que convocan a la acción y a la vida,
a la práctica de la piedad,
al encuentro del otro
y de lo otro
el hombre taciturno
que se manifiesta
en la palabra:
hombre al fin.
Mariano Ibeas 24/01/2025
VEINTITRÉS
Él me dijo:
Si hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,
a escucharlo cuando le obligaron a hablar,
cuando lo degollaron, órgano por órgano”.
Si hubieses podido verlo
antes de nacer
cuando era todo fe
todo esperanza
todo amor
hubiese venido a la luz
antes de la llegada del sol
entre los dedos rosados
de la aurora…
Ahora está ahí
carne trémula,
hijo de hombre y de mujer,
arrojado a la vida
como el mar arroja al náufrago
medio muerto
medio vivo
a las arenas de la playa
tierno y menesteroso
sometido
a todos los vientos
de la rosa
de los vientos
a las corrientes desatadas
de todas las mareas
al ritmo horizontal
de las olas,
alas sin aire
desalado y desolado
sin un asidero
en el vértigo de respirar
sin pausa
vivo y redivivo
alimentando lluvias
caracolas y nubes impacientes,
vino a este lado del mar
a este lado de la tierra
a respirar en un intento
por ponerse de pie
en pie de lucha y de batalla
y pelear,
y pelear y pelear…
Mariano Ibeas 12 /01 /2025