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DESDELDESVAN

Si el ruiseñor canta...

Si el ruiseñor canta...

DIECISÉIS

 

                        “Él me dijo: un ruiseñor oculta su dolor, ahoga la vibración en el néctar             del árbol”. (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Si el ruiseñor que canta

oculta su dolor

            entre el ramaje

no busques más

ni movimiento ni plumaje:

no quiere ser

            ni estar presente

a tu mirada:

es su dolor sin más

lo que pretende

lanzar al viento

            en la enramada

alejarlo de sí

hacerlo ajeno, extraño, otro…

tal vez ignorar

            lo que lleva dentro

siempre consigo

formando parte indeleble

de su corazón herido

no busques ya

ni su mansión, su nido

volverán quizás

en nueva primaveras

a decorar los campos, el paisaje,

volverán otra vez

los cantos y los trinos

volverán del largo viaje

a través del mar, desiertos y montañas…

¡Vete, aléjate sin más,

sin ruido

__ no debes ya llorar por tiempo ido

que no sabrá tornar__.

Sacude ya tus pies

del polvo del camino,

            busca la paz y el frescor del agua

Sacia tu sed,

            mitiga tu cansancio,

vendrá la noche

            y será tu compañera:

Volverá una vez más

la nueva amanecida…

 

Mariano Ibeas 18/11/2024

Voy colocando flores...

Voy colocando flores...

QUINCE

 

            ”El me dijo: flores aquí y allá cantando sus pasiones.”

                                   (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Voy colocando las flores

            en mis huellas

como quien honra

            a los muertos:

son pasos del tiempo ido

que me traen desde lejos

apartando las distancias

y separándome de ellos

__ estos muertos son mis muertos__

fueron mis pasos,

            los primeros,

los que me colocaron de pie

y me permitieron

            mirar lejos,

levantar la mirada de la tierra

y fijarla en las estrellas

            en los cielos:

Ya eres hombre,

            me dijeron,

y tu ser vertical,

            como tu sombra,

te llevarán lejos.

Solo tienes que decidir

el fin y el rumbo

            de tu viaje

y para ello

            estarás solo

tú y las estrellas

que te guían,

tú y el tiempo:

el día será largo

como en el viaje a Ítaca

y no tendrá a tu lado

ni apoyo ni compañeros:

te atarán al mástil

y ya no serás sordo y ciego: serás tú

y solo tú

tu compañero!

 

Mariano Ibeas 16/11/2024

Soñaré, si no os importa...

Soñaré, si no os importa...

CATORCE

 

            “Él me dijo: soñaré una hierba,

un coro y en cada rama vibra un amante…”

                             (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

Él me dijo:

Soñaré, si no os importa,

lo  que quiero:

un mundo nuevo

            un cielo nuevo

            y una tierra nueva

no contaminada,

donde el sol brille

            para todos…

un mundo donde la tierra

            no engendre esclavos

sino hijos

y como madre os alimente

a cada uno

como a las florecillas

            de los campos,

como a los pájaros

__ que no hilan ni siegan,

ni cultivan la tierra__

y sin embargo se alimentan

y ni siquiera Salomón

con todo su saber y en toda su riqueza

vistió nunca con semejantes galas

y hermosura…

y el Rey David no cantó con su triste lira

algo semejante a sus cantos

de espesura…

No tengáis miedo:

vendrán tiempos difíciles

de  duelos y de llantos,

de lluvias incesantes

            de rayos y tormentas…

y maldeciréis al cielo,

lamentaréis haber nacido

y no querréis  pisar esta tierra hostil

            y este suelo miserable

que no cría más que polvo

            hielo y fuego

y que nunca fue propicio

al tiempo del amor

            y de las flores…

pero siempre que llueve escampa

y canta un coro de pájaros

            en los árboles,

porque siempre que llueve

escampa…!

 

            Mariano Ibeas 13/11/ 2024

El frío, que no termina...

El frío, que no termina...

TRECE (Continuación)

 

El frío

que no termina de congelar mis huesos

y ya no existe

la posibilidad de una sunamita*

que duerma en mi seno

y dé calor al rey David…

Han fallado los pronósticos

y todos los soportes:

se rompieron los grillos,

quebraron los candados

rompieron puertas y postigos

y el enemigo entró

como una torrentera **

y se llevó todo por delante

hacia la desembocadura

hacia el mar

hacia la nada

y ya no hay nada que guardar…!

 

NOTAS: * Libro primero de los Reyes, 1, 1-5

                ** Recordando los días de las inundaciones en Valencia,

en Octubre de 2024.

 

Mariano Ibeas 8/11/2024

 

Hoy, que no sigo a nadie...

Hoy, que no sigo a nadie...

DOCE

“Él me dijo: : Nada más que me vacío en mis pasos,

como si estuviera partiendo, yendo…”                   

(Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Hoy que no sigo a nadie

voy contando mis pasos

lentamente

y nunca estoy seguro de dónde

pongo el pie,

por miedo a que la tierra

me falle,

a que me falte el aire

para poder respirar,

por no tener asidero

ni baranda

ni poyo donde sentarme;

desierto por mi sed

al no encontrar el agua

ni el manantial,

la alfaguara que no mana

y el frío por la noche…

Ahora, las cosas...

Ahora, las cosas...

ONCE

 

Ahora, las cosas

han cambiado:

mi abuelo era

el que estaba seguro de todo

mi padre ya empezó a dudar

y yo

no estoy seguro         

            de casi nada…

y presiento que mi vida

es una conjetura,

menos aún que una hipótesis

de trabajo

en manos del azar;

mi línea recta se truncó,

se dividió en todos

los cruces, las líneas divisorias,

las fronteras

y he llegado al laberinto

de las ilusiones y los sueños

y no hay salida:

la luz y la oscuridad se mezclan

en una pasta gris, espesa,

de humo y de cenizas

y no hay lugar

y ya no hay tiempo

nada, ¡se acabó!

 

            Mariano Ibeas  7-8/11/2024

Construyo mi vida...

Construyo mi vida...

DIEZ

            “Él me dijo:

            Desde que el lenguaje de la prosa dejó de amamantarme, solo he aprendido a vivir con las conjeturas”.

 

Construyo mi vida

            como  telas de araña

colgando en el vacío.

Ya no me contento

            con la prosa prosaica,

quiero volver al verso

quiero volver al surco

            interminable

de los día y las horas

__pro-ésere, pro sequere,

pro-ire, prorsum__

me vienen en oleadas

las clases de latín, interminables,

del método Petitmangin,

todo a base de ejemplos

y citas de los clásicos:

__César, Tito Livio, , Cornelio Nepote,

                        Salustio et alia__

en la seguridad absoluta

de recorrer el camino recto

no había otra opción,

no había…

 

Mariano Ibeas 7/11/2024

 

Una abuela hechicera...

Una abuela hechicera...

NUEVE

 

“Él me dijo:

            Una rueca en sus manos. Ella recordaba,

Ella es la abuela hechicera”. (Pág. 203)

 

Una abuela hechicera,

una rueca en sus manos

y el hilo sutil de la lana

que fluye entre sus dedos;

hila y reza,

reza e hila

en las tardes ventosas

que preceden al invierno,

bajo el grito del viento

en la chimenea

donde vuelan sin cesar

encinas en pavesas

mientras desgrana

entre los labios el rosario,

entre los dedos la madeja,

le eterna salmodia

en mis oídos

de los romances

            y los cuentos.

No hay lugar para el llanto,

Si acaso una lágrima

se desliza por el rostro ajado

o se enjuaga en una esquina

del delantal, que lo cela todo…

Sus ojos están vivos

y siguen atentos

el resplandor rojo

            de la hoguera,

y el viejo crepitar del tiempo.

__ el tiempo a su pesar

decrépito__

el gato duerme y ronronea

como un objeto más,

que hubiese dejado ahí

la última marea

o el fluir en torbellino,

varado en las cenizas,

esperando, siempre esperando

que pasen los días y las horas

que se vaya la luz

que venga la noche

y vuelva un nuevo día

a despertar,

a cumplir el rito

a invocar a la luz

de nuevo…

 

            M. Ibeas 1/11/2024

Cuento historias...

Cuento historias...

OCHO

             Él me dijo: Yo la escuchaba contar historias de sus antepasados en las nubes que ellos cubrían, en las nubes con que ellos se vistieron”-          (Adonis, pag. 203)

 

Cuento historias,

Sigo contando historias

Que nadie me cuenta ya

Que bullen en mi cabeza

Nadie me las dicta

Yo solo las extraigo

Del manantial de sombras

Que me cercan:

Las saco a la luz

Del reino de los muertos

De lo vivo ya vivido

Que perfora los recuerdos

a través del tiempo

__vivos o muertos, qué más da__

Son las cenizas, los rescoldos del ayer

Entre los troncos yertos

Y nada me retiene

Ni hay muros que me cerquen,

Ni vallas, ni barreras, ni límites;

es la niebla que se tiende sobre el río

de la vida,

es la herida abierta

hacia las dos orillas,

donde ya no nace el sol

y siempre es de noche

encendida

Y con los mimbres del arroyo

voy tejiendo lentamente,

el barco que me lleva

al reino de Caronte

la cesta de los días

y el agua se me escapa

entre las dos orillas

no hay tiempo

ni tiento las paredes

de mi celda…

Solo espero

El nuevo despertar de madrugada

Y las llamas del insomnio

que se tiende

a lo largo y a lo ancho

del nuevo amanecer

la niebla que  cubre

el nuevo universo desierto..

 

Mariano Ibeas 20/10/2024

Tengo la soledad...

Tengo la soledad...

SIETE

            “Él me dijo: mi herida se ha vuelto más suave y grande que antaño.

Aún soy niño, una soledad dentro de mí”.

                                                (Adonis, pag. 202))

Tengo la soledad

Vencida de mi mano

Ha devenido ni nombre

Mi abrigo,

El dolor es mi hermano

Nació tras de mí

Como una excrecencia

Un alter ego

Que me acompaña

Del alba hasta el ocaso

No hay cuidado que se pierda

Si acaso, en algún momento,

Un otro yo oculto

Que sale al paso

No logra acompasar ni mi respiración

Ni mis pasos

Chocamos en las mismas piedras

y tropeamos sin cesar

nada me acompasa

 ni sigue el ritmo

de los pasos quedos

en un tropiezo,

__ una piedra en el zapato,

un escrúpulo apenas__,

pero tan presente siempre…

Divergemos de raíz

Y nuestros caminos

No secruzan nunca

Él sigue sui senda

Y yo la mía:

De la herida original

Que nos vio alumbrar la luz del día

No queda ya

Ni polvo mineral, ni barro

Ni cenizas

Hubo, fue una vez

Y  luego… nada¡

 

            Mariano Ibeas 14/06/2024

 

No, no tengo una aldea...

No, no tengo una aldea...

SEIS

            Él me dijo: no tengo una aldea donde la palabra donde la palabra se convierta en un campo de amor noble, el pan se transforme en amante” (Adonis , Pg´202)

 

No, no tengo una aldea,

Se quedó lejos

en el espacio y en el tiempo;

allá entre las brumas

de la infancia

se quedó,

a través de la ventana del desván

desde donde contemplaba el mundo

y el horizonte de tejados

perlados de escarcha

y de nieve en el invierno.

Se quedó en la lluvia

y en el ruido del viento

en la chimenea,

en las pavesas de los troncos

de encina,

en el fuego del hogar,

en el manso trascurrir

del rezo del rosario

en la lenta morosidad

del rumiar

de los animales en la cuadra

en los gritos del corral

y los dientes de la hoz

que siegan las alfalfas,

en el alcacer

para  los conejos

Se quedó en las nubes

que dibujan en el cielo

sus formas caprichosas

y el rumbo de los cielos

y de estrellas

en las profundas noches de verano

__en el mejor observatorio posible,

 tendido sobre los sacos de trigo,

recién aventado__.

Se quedó en las aulas

cuando el tiempo no existía

y el futuro

era otro!

 

            Mariano Ibeas 9/06/ 2024

Contarán nuestros pasos...

Contarán nuestros pasos...

CINCO

            Él me dijo:¿ acaso diferenciamos  entre nuestros actos,

lo que  decimos para justificar nuestra historia?   (Adonis, pag 202)

 

Contarán nuestros pasos,

solo ellos dicen verdad,

la  huella que dejamos

es un surco en el camino

somos la medida de nuestros pasos

y solo nuestra sombra

nos refleja de verdad.

_ caminante no hay camino__

Lo dijo Don Manuel

y desde entonces

nadie más ha transitado por sus ecos

de profeta

mídete bien tus fuerzas

antes de comenzar a andar

el camino será largo, o no será,

y no podrás volver atrás,

allá al final sede un juez:

no tendrás arrimo ni defensa

si te pierdes, si desvarías…

y nadie te espera

en la estación término

con los brazos abiertos:

solo la tierra, quizás…

el rumor del viento,

en humo y en cenizas,

la lluvia y la tormenta

te acompañan

solo la noche y el olvido

te cobijan

y te acunan entre los brazos

solo  la niebla te envuelve

de madrugada

no tendrás ni hábito ni reposo

para tus tristes huesos

tal vez solo una mortaja

estás tus solo

en esto de la vida

solo de soledad sonora

tal vez el vacío

la nada, lo oscuro.

Lo no revelado nunca

te espere pacientemente

cuando te acerques a la meta

¡nadie te salvará!

 

Mariano Ibeas 4/05/2024

Mi cuerpo es el de él...

Mi cuerpo es el de él...

CUATRO

            Él me dijo: la prosa me pidió escribir

            Mi cuerpo en el de ella. ( Adonis, pg. 201)

 

Mi cuerpo en el de él,

mi cuerpo en el de ella,

el surco primero del día,

la besana

marca el ritmo de los renglones

y sueña con enmarcar el día:

no hay vuelta atrás

sólo la mano firme en la mancera

y el lento `paso de los bueyes

                                   en el surco

ir y volver, volviendo la tierra,

productiva y fecunda como herida:

cursus, cursus, cursus…

la mente no vuela

se esfuerza en sus discursos

y pide sus semillas la tierra,

__ miro al cielo

                        buscando inspiración__

y si el tiempo no es propicio

queda la tierra yerma,

queda la tarea sin cumplir siquiera…

Los astros no fueron tampoco

una ayuda estimable:

se nubló el cielo,

desapareció la luz  del horizonte

y la tarde se diluyó en sombras.

Quedó la tierra cereal

yerma en sementera…

Habrá que esperar una vez más

            la bendición de las nubes

__ no queda sino a página en blanco__

No hubo lugar,

la tierra espera

El hombre propone

Y los dioses tornan los ojos

y niegan su raíz

al verde cereal

y el fantasma del hambre

            ronda los caminos

la suerte esquiva, será otro momento quizás

mientras tanto,

cansancio sudor y polvo

¡Y a esperar la nueva primavera!

 

                        Mariano Ibeas 4/03/2024

Matar al padre...

Matar al padre...

TRES

                        “Él me dijo:

                        Cada vez que un hijo

            Quiere parecerse a su padre

            Lastima a su madre, la Tierra. (Adonis, pág. 201)

 

Matar al padre,

La suerte de la madre

Que escapa a la condena

Hacía falta superar los traumas

Que acechan como sombras

A la familia:

Edipo, Cenicienta,  Peter Pan,

Electra, Otelo

Y otros tantos complejos más

Que te atan a los tuyos

Nadie se escapa

En algún momento de su vida

Es la herida que supura

Sin cesar

El lapsus de vida y pensamiento

Que te dejará exhausto,

            vacío por dentro…

Quebradizo

Te rompes como cristal

Hecho añicos,

En un esfuerzo inútil

De parecerte a ti mismo,

Por salir al sol

Y manifestarte sin sombras

Con todas tus luces y brillos

¡Lástima!

El sol no siempre sale

Igual para todos

Y tú ya no eres

Ni la sombra de ti mismo

Pasaron sin duda

los tiempos de esplendor

y el agua pasa

y  no se queda..

Tú te quedaste a la orilla

del sendero de la vida

en este cuaderno__ y en tu vida__

quedaron muchos

puntos suspensivos…!

 

                        Marino Ibeas 10/03/204

 

Un canto para mi amor...

Un canto para mi amor...

DOS

            “Él me dijo:

            Yo escribiría un cántico para mi amor

            Mientras ellos escribirían hierro” (Adonis, Pag. 201)      

 

Un canto para mi amor

que vuelve en sombras

de la tarde,

una avecilla

que canta su dolor

en el camino,

un agua que cae

y que canta también

en las albercas,

un rastrojo requemado del sol

una vedija

            de lana en los abrojos

como copo de nieve

en las zarzas renegridas

por el hielo del invierno

un soplo de aire

que inclina los juncos

a la orilla

el leve susurro

de una sábana

            tendida / colgada al sol

y el resto

nada…

Mejor será vivir despacio

aguzar el oído

tener presta la voz

antes de que surja el canto,

no mover un dedo,

ni un músculo

para ver pasar las sombras

en la pared del cuarto

y que la vida siga

            que vuelva la luz

por el camino

y que te encuentre despierto

esperando / despertando el alba

esperando la luz

esperando

siempre esperando…     Mariano Ibeas 5/03/2024

Me hubiera gustado ser poeta...

Me hubiera gustado ser poeta...

UNO

            “Él me dijo: mi melancolía escribe prosa. Me hubiera gustado ser poeta.”

                                                            (Adonis, “Adoniada”, pág. 201)

Me hubiera gustado ser poeta

Evocar la noche

Y buscar las sombras

Allá donde la luz se manifiesta.

No ser nada, nada más

Que ceniza iluminada,

Polvo en promoción,

Agua de lluvia,

Y amasarlo todo

Y cocerlo a fuego lento

Y luego soplar

Como quien aspira /respira

Tempestades

Y llorar y llorar

Y no caer nunca en la tristeza

Ni  la desesperación

Siempre vivo

Y perfectible

Como barro sin cocer

Solo tostado al sol

            Del mediodía

Y antes de cubrirme las sombras

Y alimentarme con la lluvia

            Que vuelva el día  de nuevo

Con su carga de esperanzas

Su odre o su cántaro

O vasija que se quiebra:

Volver del polvo al polvo

Eterno renacer,

Morir de donde nacimos: esa es la tarea

La lección de vida

Solo esa,

No ser por haber sido

O sombra

O agua

O solo tierra!              Mariano Ibeas 5/03/2024

 

ÉL ME DIJO...

ÉL ME DIJO...

ÉL ME DIJO…

            Poemas sobre citas de Adonis , “Adoniada”, Ed. Vaso Roto, pags 201 y siguientes.

 

CERO

LA MAR Y SUS ORILLAS

                        “P0NER PUERTAS AL MAR” (Citando a Quevedo, 13ª, “A la mar”)

            “La voluntad de Dios por grillos tienes,     

            y escrita en la arena, ley te humilla;

            y por besarla llegas a la orilla,

            mar obediente, a fuerza de vaivenes.”

 

¿Quién levantó la mar,

quién le dio ritmo a sus orillas?

¿Quién con las ondas

y en el viento

cabalgó a lomos del bosque

de corceles?

¿Cuáles fueron las sales

y las hieles

que le dieron sabor,

lustre y vaivenes?

¿Por qué sin temor tanto tiemblas

y tan sin luz brillas en sombras

cuando te acaricia la luna

o cuando el sol blandamente

se acerca a tus orillas?

No fue la ninfa,

ni Narciso, ni los perros de Acteón

los que te hicieron trizas…

fue la Luna

la que vino a visitarte quedo y en secreto

la que vino a visitarte

y te atrajo junto a sí en el esplendor del lecho

primero tierna y amorosa

luego fugaz y fuerte,

__ fuego y cenizas__

de corrientes y de olas…

Ninguna ley te rige,

eres a la vez, suave y salvaje

amas a los tuyos,

los que te surcan con remos

y con velas

los que ponen a jugar al viento

en su favor

los que buscan tus tesoros

entre el brillo de la plata y de los oros

mientras tu ley se impone a todos

y les das la vida

y les das la muerte y acoges en tu seno,

tu marcas

y cercas las riberas con duras rocas y restingas

y marcas tus fronteras

con suaves arenales

que proclaman tu verdad y tu poder

a manos llenas…

 

            Mariano Ibeas 7/11/2024

Le doy gracias al tiempo...

Le doy gracias al tiempo...

589

y... XXXVIII

66.- Le doy gracias al tiempo

 

A "Rosadilo", que ha descubierto mi blog... y mi poesía.

        "Le doy gracias al tiempo,

        que me toma en sus brazos

        y borra tras de sí el camino"

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano)

 

Gracias le doy al tiempo de la espera

y el reposo en el andén:

eso me permite estar un tiempo

a salvo de mí mismo;

escucho el silbo de los trenes

y el aliento que acompaña

la niebla

y el frescor de madrugada

despierta mis sentidos:

sólo el viaje es lo que importa,

el destino es prescindible,

el tiempo que te toma entre tus brazos

y te acuna

no deja tras de sí ninguna huella;

las llevas contigo,

son tu fruto,

forman parte de tí mismo;

tu ruta y tu sendero

completan tu equipaje

y al final

__ si es que hay final __

te encuentras solo y desvalido,

desnudo delante del espejo;

luz o vacío, qué más da,

ser y tiempo,

al comienzo y al final

    sólo el rostro de ti mismo.

 

Mariano Ibeas

                   en abril de 2010

 

31/07/2010 21:21 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS

Cada día el sol deja cartas...

Cada día el sol deja cartas...

588

65.- CADA DÍA EL SOL DEJA CARTAS...

            XXXVII

 

65.- Cada día el sol deja cartas 

         

 Cada día el sol deja cartas

en el borde de mi ventana. 

Sólo la noche puede leerlas.

   (Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano). 

 

Lees cada día tu carta al sol 

de media tarde

y no te alejas;

te reflejas en el fondo como espejo

de tu otro yo que te contempla

en el envés del sueño;

sólo la noche sabe leer

y mostrar tus cartas,

sólo la noche puede leerlas,

no eres un jugador de ventaja;

la noche

teje con suave hilo

el cristal de los cendales

y no te cubre del todo;

emerge tras de ti,

como fantasma,

el perfil del aire

y la levedad del soplo vespertino

levanta como niebla

el sudario y las cenizas;

no valió la pena pelear

y la lucha con el ángel

hasta la luz de amanecida;

venciste quizás,

pero fuiste al final vencido

y entregas tu derrota como un trofeo,

como una maleta sin dueño

que queda al borde del camino:

no la necesitas,

para el viaje, no hay billete de regreso.

 

          Mariano Ibeas

 

         04/07/2010 13:16 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS 

 

Tú no hablarás, oh muerte...!

Tú no hablarás, oh muerte...!

64.- TÚ NO HABLARÁS, OH MUERTE...

           XXXVI

64.- Tú no hablarás, oh muerte                  

 

 ¿Tú no hablarás, oh muerte?

Mira a tu hermana la vida: 

ella tiembla también por tu silencio.

   (Adonis. "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

 

mírate, hombre

mírate despacio y mira a tu alrededor

eres mirada,

la poesía es mirada

la filosofía es mirada

vivir es mirar…

Y dijo Dios:

“fabriquemos al hombre nuevo”

y  vio que el barro era bueno

y fue menester más barro,

el humus de la tierra,

amasado con barro y con arcilla,

con barro y cenizas de hombre

naturaleza  mineral

de todos los hombres que cayeron al borde del sendero

de los que quemó el fuego

de los que arrastró el agua

de los que azotó el viento y

dispersaron en el seno del tornado

tornaron a la tierra en vuelo de pavesas

cayeron con estruendo tronchados como árboles,

como arena,

como gotas de lluvia,

como cenizas, como légamo sutil,

como semillas,

brotaron luego

y se encontraron sin raíz ni patria,

sin costa, ni playa de arribada

sin puerto seguro

al albur de la tormenta.

 

              Mariano Ibeas

 

 

02/07/2010 18:05 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS