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DESDELDESVAN

CON LA MÚSICA... A OTRA PARTE

Salen los sueños...

Salen los sueños...

Salen los sueños

 

Salen los sueños

            como en una procesión

como en un cortejo,

como una caravana

            en el desierto,

salen de la oscuridad

            y del silencia

de la caverna,

la cueva donde radica

            el misterio último

del reino de la oscuridad

apenas rasgada

por luces invisibles…

El tiempo no existe

en los sueños,

en las procesiones

            se arrastra

como se arrastran los pies

cargados de cadenas

a pasos cortos

sobre las losas y los adoquines

como una tenia…

Cada figura

            es  una aparición velada

una identidad oculta

una máscara de la vigilia.

Todas las procesiones

            representan

el camino de la vida

            y también

el camino inexorable

            de la muerte;

una señal de cumplimiento,

un aviso, una sentencia,

una  manifestación de imágenes,

unos escenarios rodantes,

algo que estaba escondido

            en una cripta

y que aparece

            en su manifestación

manifiesta:

la imagen central

            llevada, arrastrada,

sacada en procesión, procesionada:

el Yo revestido de solemnidad

emerge del pasado,

se manifiesta

en un sueño sin futuro

donde todo se ha cumplido ya.

 

Mariano Ibeas 15/05/2925

Salen los sueños I

Salen los sueños I

Cuarenta y siete (811)

 

“La muerte es el sueño absoluto” (M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”)

 

                        I

Las muerte viene hacia nosotros

y viene

            con el carácter absoluto

de los sueños,

viene como un sueño

            el sueño total

y definitivo…

La muerte es el despertar,

el sueño paradigmático,

            total, acabado,

absoluto e insoluble.

A la muerte, que es sueño,

no es historia

de lo ya vivido,

no es memoria,

no es ni se le espera:

un eterno despertar,

un eterno despertar

            en el que somos

ya entera

definitivamente libres.

 

                        M. Ibeas 15/95/2025

La psique novelera...

La psique novelera...

Cuarenta y seis (810)

 

“Toda acción en que se resuelva la historia será como una irrupción en la realdad objetiva, será violencia, solo violencia. Destrucción”

                                   ( M. Zambrano, “Los sueños y el tempo”)

 

La psique novelera

lo que pasa y porque pasa,

la prisa en engendrar historias

que nos permite vivir

un tiempo

y así ocurre en la vigilia

es un signo de vida

            de una vida humana

de los primeros pasos

            en el camino de la humanización

y la psique descansa

porque es entonces

cuando de verdad vive…

Sometida a la esclavitud,

sometida,

roza los confines

            el fondo de la cueva

se aferra a sí misma

a su hueco, su vacío

            su herida

y aún se goza de su ser

            y de su estar

            como mendiga.

Pobres, sedienta, ávida

__ ávida de vida__,

tiende su mano implorando

            la moneda del amor

o tal vez de la esperanza…

Salir del sufrimiento,

emerger de la sombra,

            y del silencio

crear historia

representar la realidad

salir a flote

dejar la pasividad

ir a la representación:

al cortejo procesional

crear y encadenar imágenes

imágenes que figuran

figuras que imaginan

y  representan un suceso

una tragedia

un drama

            un simil-vida…

 

            Mariano Ibeas 13/05/2025

 

 

El yo...

El yo...

Cuarenta y cinco (809)

 

            “Pues toda luz para el hombre, la que ve y la que goza, sale de la tiniebla”

(M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”)

 

El yo,

como en los sueños,

bordea el infierno, los infiernos,

el reino de las sombras,

el recinto de la nada,

            el vacío

desde el que surge la voz y el grito.

Salir del sueño

en un viaje mágico

en el que el viajero

anda a la vez

preso, perdido y errante,

cautivo,

un viaje en cautividad

fuera del espacio

            y del tiempo,

en el que viaja solo

y, si lo hace en compañía,

no tendrá el vacío

            necesario

para mantenerse a flote

para nadar

            en la corriente de los sueños…

Va solo, viaja solo

__ que logra esa soledad

a cambio de viajar errante y nómada__.

Es así que encajonado,

al borde de la asfixia,

en la suprema ambigüedad

de los sueños,

buscará las orillas,

el lugar de juncos y espadañas,

pero será de nuevo prisionero

como el caracol

que arrastra su envoltura,

como la tortuga

prisionera

que arrastra consigo

            su caverna.

 

Mariano Ibeas 06/05/2025

 

Dormir, soñar...

Dormir, soñar...

Cuarenta y cuatro (808)

 

            “En ese rumor en que duerme el que duerme” M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Dormir, soñar

en ese rumor

en que duerme

            el que duerme;

allí donde se encuentra

el lugar del silencio,

allí el que lo acoge

            en una cuna

como en un esperado

            silencio inaccesible.

Allí, el lugar del llanto

            del vagido,

lugar último de la voz

que surge sin palabra

            el canto inicial

            al límite

entre muerte y vida

entre lo humano y la inhumano

el cántico oceánico

            de la vida

que pugna por salir

del reino de las sombras…

Al caer en el sueño

por el tráfago

            de olas y mareas,

como en una cuna

            con el rumor rítmico:

un, dos, un dos…

El hombre que nace

            se adormece acunado

por esta canción,

hechizado, anonadado.

Es la canción primera

            con que la madre aduerme

a sus criaturas

            en la vida y en la muerte:

canción de muerte

y canción de nacimiento, de esperanza

            y de resurrección…

 

Mariano Ibeas 05/05/2025

 

Despertar...

Despertar...

Cuarenta y tres (807)

 

“La vida se nos aparece, en el instante del despertar, como algo que ya está ahí, pero que nos reclama desde su interior” (María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Despertar.

Incorporarse,

entrar en el propio cuerpo,

venir del otro

            de lo otro,

saltar de la otredad al yo

            más intenso,

de la oscuridad a la luz

como un nuevo nacimiento

y fluir, fluir sin cese

en la corriente

            de la vida, del tiempo…

Tomar cuerpo

            y alma, incorporarse

y tomar conciencia de sí mismo

despertar,

            vivir la vigilia, atendiendo

a la inmutabilidad

            del espacio y al fluir del tiempo,

del tiempo en la corriente

y no parar

            como el río que nos lleva

en la que todo es presente

            su fluir, su seguir

en una totalidad extraña

de la que somos una brizna

de hierba en la corriente,

            un fragmento;

encajamos en una continuidad

supuesta e intangible,

invisible,

un instante no más

de ese sopor en el ensueño

como en un río

que ha derramado su caudal

            por sus orillas

fuera del cauce

en un lecho

            sin hueco ni confines

en el ancho fluir del tiempo.

 

            Mariano Ibeas 02/05/2025

La vida como representación,

La vida como representación,

Cuarenta y dos (806)

            “El ensueño mismo nace, no de la razón, sino de la oscuridad de un interior no revelado todavía”      (María Zambrano, “España, sueño y verdad”)

 

            La vida como representación,

como obra de teatro en curso

sobre el escenario del tiempo

y del espacio,

entramos en ella

como  desde las sombras

en el despertar del sueño,

__ un sueño que era caída

desde la que levantarse__.

No somas como la planta

Que tiene su lugar fijo,

que solo se mueve

al aire de la brisa…

Debemos buscar nuestro lugar

en lo que llamamos viva,

en al corriente que nos lleva

y que puede acercarnos a la orilla.

Del tiempo del ensueño

debemos pasar a la vigilia

__*”pues donde comienza la vida

comienza la discontinuidad”__

así qu el hombre escindido,

roto, quebrado

            en la caída,

busca su lugar en el tiempo,

escondido, ausente

            cuando duerme

y debe surgir a la luz

pasar a al vigilia,

el tiempo que le espera

            en su transitar

__no admite estado de latencia

tan vecino de la muerte__

El ser humano cambia de lugar,

pero no de condición

tan fácilmente

del sueño al despertar

a la luz y al tormento de vivir…

Estar despierto

es recorrer el espacio físico

enseñoreándose de un lugar

y para ello

debe estar presente

hacer presa sobre sí mismo

sentirse en unidad consigo

uno como ser

haciéndose presente

haciéndose uno

__*”el lugar del sujeto pensante,

el ser uno sintiéndose ser”__

 

* Citas de María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Mariano Ibeas 01/05/2025

Quisiera no saber...

Quisiera no saber...

Cuarenta y uno  (805)

            “Quisiera no saber lo que dijese/ nada decir/, hablar, hablar tan solo/

            Con palabras unidas sin sentido/ verter el alma”. (Miguel de Unamuno)

•          En la muerte del rapsoda Luis Felipe Alegre Seró, actor y rapsoda, que llenó el mundo de versos.

 

Quisiera no saber

lo que me dices,

ignorarlo todo

de tu mano,

olvidar que he visto

y que he oído,

ciego, sordo y mudo,

prisionero de mí mismo;

quedar, permanecer

allí donde solía

y que solo me encontrara el viento;

solo al sabor del sol

y de la brisa

            de atardecer;

esperar eternos amaneceres

perseguir la luz

            y la sombra

en los objetos,

capturar el instante

__ como en fotografía__

Y dormir, dormir,

Y soñar, soñar

            el mismo sueño

repetido…

Que no me importe

            el dolor

y la angustia de estar vivo,

que no sienta

los mordiscos,

las dentelladas del tiempo

que solo sea

que solo esté

pendiente de unos ojos,

de una mirada,

de la luz

de tu sonrisa.

 

            Mariano Ibeas 28/04/2025

 

Quisiera no saber...

Quisiera no saber...

Cuarenta y uno  (805)

            “Quisiera no saber lo que dijese/ nada decir/, hablar, hablar tan solo/

            Con palabras unidas sin sentido/ verter el alma”. (Miguel de Unamuno)

•          En la muerte del rapsoda Luis Felipe Alegre Seró, actor y rapsoda, que llenó el mundo de versos.

 

Quisiera no saber

lo que me dices,

ignorarlo todo

de tu mano,

olvidar que he visto

y que he oído,

ciego, sordo y mudo,

prisionero de mí mismo;

quedar, permanecer

allí donde solía

y que solo me encontrara el viento;

solo al sabor del sol

y de la brisa

            de atardecer;

esperar eternos amaneceres

perseguir la luz

            y la sombra

en los objetos,

capturar el instante

__ como en fotografía__

Y dormir, dormir,

Y soñar, soñar

            el mismo sueño

repetido…

Que no me importe

            el dolor

y la angustia de estar vivo,

que no sienta

los mordiscos,

las dentelladas del tiempo

que solo sea

que solo esté

pendiente de unos ojos,

de una mirada,

de la luz

de tu sonrisa.

 

            Mariano Ibeas 28/04/2025

 

En las oscuras oquedades...

En las oscuras oquedades...

Cuarenta  (804)

            “El tiempo se reposaba feliz allí y, conjugándose con al luz, circulaba en un             anchuroso presente”(María Zambrano “Algunos lugares de la pintura”)

 

En las oscuras oquedades,

lugares de la palabra

de donde surge

            el tiempo

            del amanecer,

en la raya de la aurora

en la habitación de las lágrimas

desde la cueva oscura

donde las palabras ciegas

no encuentran su salida,

ruedan con pavor,

chocan en las paredes,

se enlodan

            en el légamo del suelo,

se arrastran, reptan,

trepan por los muros

de los ínferos

y surgen al final..

siempre surgen

            en la voz

en el grito desatado

            y ronco

al vuelo de la luz

algo que se levanta

y se yergue

hacia lo alto:

silba, rueda, embiste,

choca contra las rocas,

cruza los canales

y es palabra en el tiempo:

esa palabra en sombras

que no puede surgir

sino del corazón

de la fuerza de los pulmones

alcanza al fin

a ser pronunciada;

surge desde la raíz

y crece,

abandona el depósito de sombras

surge a la luz

y empieza a rodar el tiempo.

                                   Mariano Ibeas 16/04/2025

 

Yo, los otros...

Yo, los otros...

Trentainueve  (803)

            “Entre nosotros, una loba-nuestra madre con gemelo: cada uno con su camino y          solo hay luz en la sombra”    Adonis, “Adoniada”, Pág. 206)

 

Yo, los otros,

los otros dos

que no nacieron,

que no pudieron ser…

Mi madre, una loba

en el crudo invierno de Castilla

a punto de parir,

mi madre

en su carro de bueyes

atravesando los caminos

camino de la estación,

un ferrocarril lejano,

las carreteras imposibles

            de posguerra…

No llegamos.

No llegaron, efectivamente,

dos veces que no llegaron

a término:

cada uno de los dos

perdido en el camino

y luego yo

y luego mi hermana

con el sol y con la luz

y fue como una bendición

__como un milagro

lo llamaron__

Y los otros,

los otros dos,

se fueron antes.

Entre nosotros

una loba, nuestra madre

pero así era el misterio

y la sombra

y la dormición de la semilla

y la espera

y la luz

el milagro de la luz

            de amanecida.

                                   Mariano Ibeas 04/04/2025

 

Lo que soy...

Lo que soy...

Trentaiocho (802)

            “Él me dijo: Yo me refugié en lo que soy, en mi naturaleza y su historia”.                                                         (Adonis, Adonaida, Pág. 206)

Lo que soy

es mi refugio;

me encuentro a gusto

en el odre de mi piel,

es mi retiro,

mi “hortus conclusus”,

mi último rincón del pensar,

mi santuario,

un lugar y un tiempo sagrados

solo para mi.

Hay un paso tras otro

en el lento caminar

por los atardeceres de la vida

y ninguno es igual al otro:

yo tampoco soy el mismo;

mis huellas

diseñan el camino

y todos los caminos

son mis caminos…

Solo queda el reposo

junto a la fuente,

lo que me mantiene vivo

y despierto,

el manantial de la luz

y de la vida

del que surge el tiempo

y el deseo,

la fuente de la eternidad

de cada instante,

medida gota a gota

luz a luz

minuto tras minuto…

y ya no tengo pasado

y tampoco futuro

solo un eterno presente

            que se dilata

un aquí y ahora,

que se manifiesta

lento y parsimonioso

con la luz cambiante,

con los granos del reloj de arena

que se cuela entre los dedos,

las semillas

            de la eternidad presente

condenadas

a no fructificar

            mañana.

¿Qué me dice ahora?...

¿Qué me dice ahora?...

Trentaisiete (801)

            Él me dijo: ¿Qué me dice ahora? ¿Repetirá lo que me dijo?”

                                               Adonis, “Adoniada”, pág. 206

 

¿Qué me dice ahora?

Mi corazón repite unas palabras,

las que nunca

            fueron pronunciadas,

las que la pitia desveló

desde el fondo de la caverna.

¿De dónde vienen esas palabras?

Repetiré el mensaje

como una adivinanza,

un acertijo,

algo que solo sabe el corazón

y que se halla

al borde de los labios

que quema en fuego coruscante

pero que no sale

            de la boca:

lo inefable, lo secreto,

lo del misterio impronunciable

lo que no es audible

sino en trance,

porque es mensaje

            de los dioses.

No es dado conocerlo

a la humana criatura

            sino sentirlo temblar

como en el viento

las hojas de los árboles,

lucir como las gotas

            de la lluvia

lucir como las briznas de escarcha,

romper la  superficie

como se quiebra el hielo

y sus cristales

            y luego,

apenas roto el silencia

desaparecer

            en el aire, en el agua

o absorbido por la tierra

como mensaje de Hermes

el heraldo de los dioses.

                                   29/03/2025

La palabra...

La palabra...

Trentaiséis (800)

 

            “La palabra. Es consumida quedándose intacta, la que lleva en su centro el silencio y la máxima soledad y comunicación, donde el ser está a punto de abrirse como la primera luz del día”.           (M. Zambrano, “España, sueño y verdad”)

 

 La palabra,

comunión,

comunión de la palabra,

la que se consume

y es consumida

en la liturgia,

en el misterio de lo inefable,

lo inaudible, lo inasible,

lo incomunicable,

la palabra que nutre

y alimenta

que se da gratis data

inagotable

en su última/ íntima generosidad.

La palabra dada

la palabra sagrada

la que es verdad,

palabra encarnada

en carne y alma

en sombra y sueño

en el empeño inexplicable

por ser

            para la eternidad…

digo y dices

y bendigo y bendices;

antes que la palabra

el grito

y antes que el grito,

la nada, la oscuridad,

la soledad y el silencio

del nacer

el vagido de la inanidad

solo el grito

y a la luz, al alba,

como el amor

nace al luz del día….

            Mariano Ibeas 26/03/2025

¡Ay como el agua! (VIII)

¡Ay como el agua! (VIII)

¡Ay como el agua! (VIII)

No como el fuego

ni  consume

ni se consume,

            ensimismada,

reproduce la figura que no tiene

hermana del viento

al no tener figura

porque el viento

tampoco puede darla

pero tiende a esculpir

la tierra

penetrando, embistiendo

con furor y fuerza,

reduce lo uno

a muchedumbre en polvo,

prohija gérmenes

de vida

sin hacerlos suyos

sólo albergándolos en su seno

gasta y /o excava

crea círculos,

sinuosidades,

reproduce el movimiento

circular del universo:

en la inexistencia de la recta

sólo el impulso

curvilíneo

de toda creación.

El agua es redonda,

curva , sinuosa,

tendente a la creación

de lechos y cunas,

albergues de nueva vida

un horizonte móvil

que se acerca

            o se aleja

que prepara

            para la vida un lecho vivo

la huella del agua

que deja una herida sin cerrar,

una brecha que se abre,

una huida

de donde brota

como una nueva nacencia

otra vez la vida…

¡Ay como el agua! (VII)

¡Ay como el agua! (VII)

¡Ay como el agua! (VII)

 

Agua, materia,

materia  viva, viviente,

cuerpo primero, en tránsito,

vehículo constante,

nacimiento perenne

que busca siempre la tierra

el ir y venir de las olas

y mareas;

atraída por la tierra

desde lo alto del cielo,

agua que vuelve al mar

y vuelve de nuevo

se pasea por la tierra

y a ella vuelve:

y la despierte

y la encubre

y la inunda con su poder

lugar de vida;

donde brota la vida

el agua es sierva.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (VI)

¡Ay como el agua! (VI)

¡Ay como el agua! (VI)

 

El agua y sus fantasmas

            están ahí,

pero el agua se retira,

como si se fuese a dormir,

 y sin embargo

está más alta y más presente,

lo envuelve todo

en los confines de la vida

en su último horizonte

y en su origen,

__”cuando el espíritu de dios

            vagaba sobre las aguas”__

Origen, no principio

__ “en el principio era el verbo”__

Del agua no se puede derivar

nada, como de la luz,

ni siquiera una teoría

ni una teología…

Todas las cosas son agua:

se retira

y está presente

en todas las cosas

materia, cuerpo de agua,

cuerpo del ser,

agua, agua, agua…

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (V)...

¡Ay como el agua! (V)...

V (795)

¡Ay como el agua! (V)

 

El agua no cede,

se entrega, se da

generosamente,

se subsume,

hace donación

hasta perderse

sin dejar de ser ella misma,

se da como quien sirve

no se defiende

entra a poseer

en toda la escala de violencia

en toda la sutil posesión,

blandura y mansedumbre

en al que el cuerpo se disuelve

en humedad;

los blandos demonios del agua

en los límites

de lo sensible;

de la sensibilidad a la persuasión:

apenas sentida:

llamadas, voces, susurros,

apenas insinuaciones

como una vibración….

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (IV)

¡Ay como el agua! (IV)

¡Ay como el agua! (IV)

 

No es propio del agua

estarse quieta

            o agitarse,

son formas de estar

            no de ser,

movimiento o reposo,

el agua es como  es

como la luz y el fuego…

Agua y luz se pierden,

se derraman, se ocultan

sin dejar de estar ahí

de ser presentes.

Presencia y ausencia de la luz

no del agua,

presente en todas las cosas

visible o invisible,

como el ser que sostiene

la pura realidad

como la que vela

en toda su pureza

como la vida primera

en la que el ser

toma cuerpo naciendo.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay, como el agua (III)...

¡Ay, como el agua (III)...

III (793)

¡Ay como el agua! (III)

 

Agua cuyo ser es estar

en alguna parte,

y por su condición

            móvil e inmóvil,

derramable,

puede estar  y quedarse

en todas partes…

Si se destruye

no se aniquila,

se transforma

y nace en una nueva condición:

cae, se escurre

discurre éntrelas grietas

y entre los muros frágiles

que intentan apresarla,

fluye, flota como nube

sobre la materia,

llueve del cielo

y empapa la tierra

nutre, engendra,

vivifica

            y nace de nuevo…

 

Mariano Ibeas 14/03/2025