La vida como representación,
Cuarenta y dos (806)
“El ensueño mismo nace, no de la razón, sino de la oscuridad de un interior no revelado todavía” (María Zambrano, “España, sueño y verdad”)
La vida como representación,
como obra de teatro en curso
sobre el escenario del tiempo
y del espacio,
entramos en ella
como desde las sombras
en el despertar del sueño,
__ un sueño que era caída
desde la que levantarse__.
No somas como la planta
Que tiene su lugar fijo,
que solo se mueve
al aire de la brisa…
Debemos buscar nuestro lugar
en lo que llamamos viva,
en al corriente que nos lleva
y que puede acercarnos a la orilla.
Del tiempo del ensueño
debemos pasar a la vigilia
__*”pues donde comienza la vida
comienza la discontinuidad”__
así qu el hombre escindido,
roto, quebrado
en la caída,
busca su lugar en el tiempo,
escondido, ausente
cuando duerme
y debe surgir a la luz
pasar a al vigilia,
el tiempo que le espera
en su transitar
__no admite estado de latencia
tan vecino de la muerte__
El ser humano cambia de lugar,
pero no de condición
tan fácilmente
del sueño al despertar
a la luz y al tormento de vivir…
Estar despierto
es recorrer el espacio físico
enseñoreándose de un lugar
y para ello
debe estar presente
hacer presa sobre sí mismo
sentirse en unidad consigo
uno como ser
haciéndose presente
haciéndose uno
__*”el lugar del sujeto pensante,
el ser uno sintiéndose ser”__
* Citas de María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”
Mariano Ibeas 01/05/2025
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