Despertar...
Cuarenta y tres (807)
“La vida se nos aparece, en el instante del despertar, como algo que ya está ahí, pero que nos reclama desde su interior” (María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”
Despertar.
Incorporarse,
entrar en el propio cuerpo,
venir del otro
de lo otro,
saltar de la otredad al yo
más intenso,
de la oscuridad a la luz
como un nuevo nacimiento
y fluir, fluir sin cese
en la corriente
de la vida, del tiempo…
Tomar cuerpo
y alma, incorporarse
y tomar conciencia de sí mismo
despertar,
vivir la vigilia, atendiendo
a la inmutabilidad
del espacio y al fluir del tiempo,
del tiempo en la corriente
y no parar
como el río que nos lleva
en la que todo es presente
su fluir, su seguir
en una totalidad extraña
de la que somos una brizna
de hierba en la corriente,
un fragmento;
encajamos en una continuidad
supuesta e intangible,
invisible,
un instante no más
de ese sopor en el ensueño
como en un río
que ha derramado su caudal
por sus orillas
fuera del cauce
en un lecho
sin hueco ni confines
en el ancho fluir del tiempo.
Mariano Ibeas 02/05/2025
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