¡Ay como el agua! (VIII)
¡Ay como el agua! (VIII)
No como el fuego
ni consume
ni se consume,
ensimismada,
reproduce la figura que no tiene
hermana del viento
al no tener figura
porque el viento
tampoco puede darla
pero tiende a esculpir
la tierra
penetrando, embistiendo
con furor y fuerza,
reduce lo uno
a muchedumbre en polvo,
prohija gérmenes
de vida
sin hacerlos suyos
sólo albergándolos en su seno
gasta y /o excava
crea círculos,
sinuosidades,
reproduce el movimiento
circular del universo:
en la inexistencia de la recta
sólo el impulso
curvilíneo
de toda creación.
El agua es redonda,
curva , sinuosa,
tendente a la creación
de lechos y cunas,
albergues de nueva vida
un horizonte móvil
que se acerca
o se aleja
que prepara
para la vida un lecho vivo
la huella del agua
que deja una herida sin cerrar,
una brecha que se abre,
una huida
de donde brota
como una nueva nacencia
otra vez la vida…
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