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DESDELDESVAN

ALERA II

ONCE

ONCE

       Bajo el signo de tierra  I

                                              

                        Páramo yerto


 La nieve febril de los cerezos
febrero cela
un ascua inflamada
enciende atardecer
en las colinas
_viejas arcillas viejas
en tierras de Teruel_
afila el cierzo
su peine de cuchillas
rizando de cenizas las encinas
vuelo augural de pájaros cenizos
y sal en la piel
surcos de sudor al frente
y detrás
la tierra estéril,
ahíta de sequías,
no duele sin más el golpe seco
del azadón en los terrones
hay miles y miles
de causas y razones
para maldecir la tierra
que lleva la muerte cereal
en las entrañas
y entierra,
vida tras vida,
como suplicio de Tántalo
interminable,
en el páramo eterno
                  páramo yermo

                             páramo yerto

Mariano Ibeas

DIEZ

DIEZ
  “Sueño”
Mi mano, tu mano…

 
                        Este poema son dos poemas, o muchos poemas; basta con cambiar los posesivos, o alargar las metáforas. Este poema es un ejemplo del funcionamiento de la máquina de componer poemas, pero a veces necesita una puesta a punto, un mantenimiento o unos buenos arreglos.
                        En el hueco de mi mano,
                        en la curva de tu seno
                        mi frente compartida
                        en el hueco de tu almohada
                        tus labios
                        en el hueco de mis labios
                        tu lengua
                        prisionera en la caverna
                        tus ojos
                        en el fondo de mis ojos
                        mi cuerpo tras tu cuerpo
                        tus manos enlazadas
                        en el hueco de tu sexo
                        en el hueco de mi sexo
                        tu cuerpo denso
                        espeso monte, monte espeso
                        húmedo
                        y cálido
                        y tierno…
                        En tu cuerpo, mi abismo,
                        me abismo
                        sin fondo y sin deseos,

                       

                        y son  deseos de perderme
                        en el fondo
      rocoso
      tembloroso y lento

                 

      Mi cuerpo tenso,
     me llamo vacío
                  tembloroso y dentro
me tienes a tu merced
a voluntad
mi corazón de barro
entre tus dedos
savia nueva, sangre nueva,
cera, pasta de pan, manteca
en horno nuevo,
                     como un embrión
                                       de nuevo.

                                        

 Mariano Ibeas

NUEVE

NUEVE
Bajo el signo de fuego 2


 
El profeta
           
                        Tronaba la voz,
                        la voz hueca del profeta
                        mensajero de los dioses:
                        traía la luz
                        y el fuego…
                        Recaló en el desierto
                        y su voz
                        quebrantaba las peñas
                        y devoraba las zarzas
                        y cambiaba las piedras
                        por rosas de sal
                        y el sol por sombras
                        en pleno día,
            en la frescura de la tarde
            el agua es polvo de oro
            y el viento
            tormentas de arena
            navegando entre las dunas
            Un día cambió su voz
            por el silencio…
            se fue despacio
            a la caída de la tarde,
            recogió algunos matojos,
            una piedra,
            y al abrigo de su mano
se encendió el fuego:
oscilante brilla aún
de día
y de noche es un signo
interrogante en el vacío
de las sombras.
Desde entonces, ya no hay duda
hay luz y sombras
y fuego al despertar del sueño
y luego entre los leños
un vuelo de cenizas
de pavesas al viento:
se fue el profeta,
y se llevó la voz

y nos dejó el silencio.

Mariano Ibeas

OCHO

OCHO

 Bajo el signo de fuego I

El ángel ciego


 Tan sólo por volar
el  ángel ciego
formuló un deseo: ver amanecer
un cielo limpio y terso
hasta el horizonte en llamas.
Y sintió el vacío bajo sus pies
y la angustia de la tierra,
a no se sabe qué distancia,
en caída a pico,
mas no cesó en su empeño:
aprestó el oído_
abajo el mar
y las rompientes en las rocas
y luego el grito
de gaviotas asustadas_
y sintió el vacío
como negra nube a sus  pies,
luego un torbellino
de ráfagas de viento desatadas
y un olor fuerte y acre,
sofocante,
de plumas chamuscadas.
Se arrastró como pudo
en la arena de la playa
en un rastro de tortugas

                                   tras la puesta.


 Lo encontraron al amanecer
del siguiente día
cubierto de algas
y de escarcha,
sucias las plumas remeras,
requemadas,
y apenas un rastro de espuma
en los labios…
Alguien intentó saber quién era:
dedos sin huellas,
rostro sin ojos,
no calzaban sandalias
sus pies desnudos,
tan sólo el cinturón apenas
sujetando el jubón de escamas
y jirones de seda
en la desnudez del alba.
A la salida del sol
un viento suave
barrió las últimas plumas
de la orilla
escamando la sal
en gotas desprendidas;
y luego las olas
borraron suavemente
una tras otra,

las huellas de sus plantas

                          encendidas.    

Mariano Ibeas        

SIETE

SIETE 


“Bajo el signo del aire” 2           


Sólo  sombra, Ángel


sólo sombra,
ni cuerpo ni presencia
sólo ausencia
ágil y danzante
sombra alada
en la pared de la caverna
sombra eterna
al pábilo tenue de la luz
de amanecer,
teatro de sombras
en la pared
            lavada de la infancia
estancia vacía
y la sombra asombrada
por la luz
desangelada
danzando al ritmo
del candil del día:
el ojo vago y lento
al despertar
alarga el sueño en la pared
inasible el aire
golpea la luz en el cristal
baile de sombras,

que siga el baile, ¡que siga!

Mariano Ibeas

SEIS

SEIS   Bajo el signo de aire:
                        1.-      Aire, Sombra, Ángel”

Alado

vino el ángel a mi lado
al otro lado de la luz
al lado de las sombras
látigo del viento
y encendido a veces
ondulado suavemente otras
a la luz de atardecer
besó mis labios
cerró mis ojos
selló mis párpados
            y ya no está…
envió luego el viento de la tarde
a desenredar mis cabellos
            vistió su armadura de luz
cabalgó luego desbocado
            y sentí su espada:
un golpe seco, hendido
un rayo de dolor en mi costado
            y se alejó de nuevo…
en el hontanar del sueño
quedó el hueco de sus pasos,
en mi frente una caricia
            y en mi mano
la forma del pomo de su espada
            _________
el ojo en sombras
se abrió a la luz
__la ventana al fondo amanecía__
y un resplandor de sábanas revueltas
dibuja las últimas colinas
los íntimos valles
el abismo en sombras
__bosque, lluvia, hierba y limo__
se agolpa en las orillas
y lucha con las ondas
suavemente…
la arena infinita de las rocas
excava paciente la caverna
cámara, vaso, útero primordial
abismo de ternura
pozo sin fin de los deseos,
prisión oscura…
            _________
el ojo vago
volvió a la luz
horizontal del día
al lado del ángel de los sueños
volvió a soñar
la sábana revuelta y las colinas.

Mariano Ibeas

CINCO BIS

            NACIMIENTO II

      

                             “Cosmos”
cosmos
somos cosmos
polvo, piedra, lluvia, sol
somos cosmos
y vivimos al límite
de una estrella.
somos polvo
un momento, un destello
un instante
un silencio
en el inmenso concierto
del tiempo y las estrellas
polvo, humo, agua, barro,
somos barro
      barro y agua
                             quebradizo
      barro y humo y agua
                             cuarteado
somos barro al sol
                             recocido
en millones de soles
      millones de veces
en la historia de la nada
cosmos somos
      agua
      aire
      tierra

            fuego  … y luego, nada.

Mariano Ibeas

CINCO

                     “Nacimiento”       I              

                           

                                  Creación … o recreación
                                   Creación:
de la materia de los sueños
haremos un velo que nos cubra
a los dos,
haremos un cielo
con un velo azul
y el agua con las sombras
del lado del mar…
haremos el aire
suave de la tarde
y el frescor de la mañana
con la luz del amanecer
al trasluz de la niebla,
botaremos una barca sin remos
con un gobernalle
y una vela al viento
dejaremos la tierra
con sus dos orillas,
y las arenas infinitas
arrojadas al aire
serán las estrellas,
haremos el fuego
con polvo de piedra,
convocaremos
a todas las aves

                        … (sin concluir)

                        .... ( tiempo más tarde, sin concluir todavía)

Mariano Ibeas

TRES (PARÉNTESIS II)

Paréntesis   II

                      

Buscadme entre los libros,
ahí está mi vida
temblando en las caricias
de dedos silenciosos ;
mi vida está en las huellas
de todos los caminos
que tejen en mis versos
los pasos de mi vida.
Aquí estoy
vivo en mis versos
al claro de las noches
las sombras de los días…
Explorad conmigo
en la isla del desván
los sueños más antiguos
en viejos pergaminos :
            « dado en Aoiz, a tantos de
            tantos
            de mil ochocientos tantos… »
Recitad conmigo :
            «  Una tarde parda y fría
            de invierno… »
siguiendo en el cristal
las gotas con el dedo,
y luego, rectamente
labarando la besana
en el páramo yermo
y sembrando luego en el
barbecho
el pan de cada día…
Delinead conmigo
bajo  los surcos del saber
antiguo
una frágil estela de grafito
recordando el sabor espeso
y amargo del café
ahogado en nicotina…
Gozadme en la alegría
de los amores nuevos
y en rosas encendidas
sepultas en papel, efímeras,
en páginas borrosas
cerradas al dolor,
abiertas  al abrazo del sol
y a la pasión de un día…
Convocad en la pizarra,
en círculos de tiza,
a todos los espectros
y, a renglón seguido,
en turno abecedario,
seguidme a las orillas:
_ entre Juana de Ibarbourou
y Al Mutamid Ibn Abbad_
en medio está el océano
abierto
a nuevas singladuras.
Llenad este vacío.
                        Estoy en vuestras manos,

                        lector, amigo.

Mariano Ibeas

TRES

Paréntesis I

 

                   _ ¿me buscarás alguna vez?
                   _¿dónde?
                   ¡dónde vertical te escondes?
                   _¿Quiénes duermen a tu lado
                   la piel contra la piel? Sentirás
                   el roce hosco de unos dedos
                   luego el choque
                   y la caída
                   y luego retornan en silencio
                   los chopos a la orilla.
                   Tuerce el río en la umbría
                   el barboteo de palabras.
                   _ ¿Dónde te escondes?
                   _ ¡Búscame!.
                   _ en los estantes ciegos de la noche
en los surcos del verso
en la llama tenue
de la hoguera:
a mi izquierda Juana (de Ibarbouru),
a mi derecha una tribu
de ilustres,
Al-Mutamid, Ibn Abbad
Ibn Quzman; Mosher Ibn Ezra,
tal vez  a su lado Ibn Zayddun
… a su lado tal vez

         encontrarás mi tumba.

Mariano Ibeas

DOS

                             

               

Mujer, dime...

mujer, dime,
¿cuál es tu secreto?
dime, ¿cuál es tu secreto, di?
¿dónde reposa el eco?
¿dónde reside la voz?
¿de dónde surge el fuego?
¿quién encendió la luz
y dispersó los vientos?
¿cuándo iniciaron su curso
el sol y las estrellas?
¿quién convoca a la luna
cada noche?
¿quién le da su fuerza al mar
y firmeza a las orillas?
¿son los dioses, dime?
¡no son los dioses!, ¿verdad?
están sordos
no me oyen,
pregunto
y  tampoco me responden
me remiten al origen
al principio y al fondo
a la piedra primigenia
a la luz de la caverna
al centro originario
de donde surgen las preguntas
al tiempo que enseñoreó la nada

silencian  las respuestas
y solo me devuelven
         el eco de mi voz;

me remiten a las sombras,
me arrojan a la arena
         de las playas
y al polvo del camino,
me ciegan con el sol
me ahogan en las olas
         y no tengo respuesta
no son los dioses, ¿verdad?
         están ciegos,
         no me ven,
         son para mí
un nuevo Polifemo
… y vago noche y día
lanzando mis preguntas
cual piedras al estanque
y no hay respuesta
¿no hay respuesta?

¿cual es el secreto, di?

Mariano Ibeas

      

MUJER

 Uno.        MUJER          

(en homenaje a ti, mujer)

 

                   ¿Dónde está el secreto?
        
                            mujer , ¿dónde está tu secreto?
                       __   en lo esencial
el secreto está en las formas
en la nada.
__ la negación de la nada
                   es el todo
la negación de las sombras    
es la LUZ
                        la negación del espacio
                                               el vacío
                        la negación del silencio
                                               la música
                        la negación del tiempo
                                               el MAR
                        la negación de mí mismo
                                               el AMOR
                        la negación de la vida
                                               la muerte
                        la negación de la suerte
                                               el azar…
                           

 nada es nada

                         la humanidad entera
                         barrida por el polvo
                         y la ruina de la historia
                            

 es un punto fugaz

                            en la memoria del tiempo
                            un suspiro
                            un respiro
                            (entre dos alientos
creativos)
un sueño
sin dueño conocido

                   y nada más.

 

Mariano Ibeas