ORTOGRAFÍA
Andar un camino,
paso a paso, machadiano,
haciendo camino al andar
A paso cortos paso a paso:
Respirar, uno, dos, respirar,
latido del péndulo,
uno, dos … uno, dos,
inspirar, espirar, latido del corazón…
Mariano Ibeas, diciembre de 2017
1.-
Todo aquello que tiene en su interior algo de símbolo
Algo de raro, de único, de adorable, de pequeño,
íntimo y familiar, algo que es frágil
y que hay que proteger, por eso mismo…
Porque es raro y frágil y adorable y pequeño,
como la infancia, como la vejez, como la vida…
Mariano Ibeas, Diciembre de 2017
V
La eternidad era esto:
Una figura de papiroflexia
enfrente del lecho, en la pared,
junto a la tele muda.
Alguien, un paciente tal vez
o un visitante habilidoso
con los secretos del origami
arrancó una página de la revista semanal
e inventó un personaje,
monje, sacerdote o mago,
__quien lo inventó lo sabe__,
que recrea su sombra misteriosa en la pared:
ropa talar, claroscura,
destilando el silencio,
contenido y grave
temblando en el papel…
__ solo quien lo dobló lo sabe__.
Mariano Ibeas, Febrero de 2007
"Como un heredero de Juan Genovés, Carlos Blanco no individualiza los nombres, los cuerpos o los rostros: aquí no hay rostros tampoco, ni figuras; se ha disuelto la individualidad en una especie de masa amorfa, pero nosotros no podemos dar la espalda a esa realidad, que se nos impone, que nos interroga por mucho que queramos mirar para otro lado, porque esa realidad es la nuestra, la que hemos contribuido a crear; ese mundo es nuestro mundo, y que lo queramos ver o no, se impone: ahí está.
Repensar el cuadro, las multitudes, los cuerpos, la masa informe, la masa anónima, los centenares de muertos sin rostro conocido, sin individualizar, sin un Alan Kurdi, que ponga en primera plana de los periódicos y la apertura de los telediarios el drama en primer plano, sin una llamada a la conmiseración: la masa de los desheredados que persigue un sueño en las aguas revueltas de la política, de la guerra, del odio, de los intereses "non sanctos" de los pueblos y las naciones, al desnudo en el inmenso vacío del mar y de la playa, sin suelo, ni cielo ni horizonte, un mar de sueños rotos...
Casi no tengo nada que decir sobre esta obra de Carlos Blanco. Me limité a sentarme en el banco situado enfrente y a contemplar el cuadro. No hay nada que recuerde el drama, ni el fondo de nubes, ni el mar, ni la arena o las rocas de la orilla, sólo náufragos. Y yo el contemplador, pasivo desde lejos, y yo y todos viendo el drama diario que se juega en medio de nuestro mar Mediterráneo... y nosotros contemplando desde fuera y desde lejos, desde la orilla, desde nuestro cómodo bienestar de occidentales satisfechos. Pero el cuadro de Carlos inquieta e interroga, a nuestra mala conciencia sobre todo: no podemos sentirnos satisfechos y quedarnos en la orilla contemplando."
(El cuadro titulado "Lampedusa" se expone en el Centro de Historias de Zaragoza hasta el 19 de noviembre)
Mariano Ibeas
LA ETERNIDAD ERA ESTO
IV
La eternidad era esto:
Un grumo de sangre
y otros cuerpos,
una bolita ,
un glóbulo sanguinolento,
un trombo__dicen__
que se pasea libre
por las cañerías de mi cuerpo:
__del coro al caño,
Y del caño al coro__
veamos dónde le lleva
el torrente sangrIento,
el arroyo fugaz, la torrentera.
Una bolita misteriosa y ágil
que puede quedar atrapada
bajo los puentes… y el juego continúa:
el pim ball, flipper, petaco o milloncete
no cesa mientras quede un soplo de moneda;
choca y rebota la bolita
y el marcador
va marcando puntos…
¡ Tilt….!: Falta y se acabó el juego…
Mariano Ibeas, Febrero 2017
III
La eternidad era esto:
Una brizna de luz que entra por la ventana
como un sablazo en el aire,
como una dentellada
como un rico anuncio heráldico
del amanecer mas gongorino
que soñar se pueda
una luz enredadera de los sueños imposibles
en el vasto horizonte de las sábanas
una eternidad era
el lento amanecer despacio
línea a línea en el desierto de la sábana
y un día más envuelto en el papel
de regalo del apósito
MARIANO IBEAS, Febrero 2017
II
La eternidad era esto:
Un gorgoteo de peces cautivos
en torno al cristal de la pecera
y un lento respirar de oxígeno
una bocanada de pez en el agua
un renacuajo, una salamandra,
un tritón de aguas cristalinas y primigenias
cautivo en tierra
un respirar cautivo
y ronco de caverna
un goteo, un lento destilar de la roca dura
con la luz atenta de amanecer
desierta…
Mariano Ibeas, febrero 2017
A Manolo, nuestro amigo, nuestro hermano:
Manolo, viajero de luz de luna,
¿dónde nos conduces ahora?
"Hay horas para el sueño,
y estaciones enteras para la más hermosa claridad.
Un tiempo para amar, y otro para morir.
Un útero de luna y unos brazos oscuros,
como palomas tristes,
para la despedida.
Mar y sombra la vida,
arena en cada huella del zapato
y pisadas vacías hacia un abismo insombre.
Hay duermevela y éxtasis
toda vez que dejamos de ser ángeles
para amar, más desnudos".
( María Pilar Martínez Barca, "Pájaros de silencio" )
La eternidad era esto:
un gotero destilando suavemente
una solución salina
con morosa parsimonia
__ gota a gota agotando los segundos,
los minutos, las horas…__
agotando los sueños…
Una solución, una salida,
gota a gota,
una solución salina de bicarbonato sódico
y otras hierbas…
amorosamente / morosamente
parsimonia desleída en blanda melodía
de silencios.
Mariano Ibeas, febrero 2017
EL CHAL TRANSPARENTE
Partir sin rumbo y apresuradamente,
en la maleta todavía quedan huecos.
Coge solo lo indispensable, le dijo al teléfono.
Samara arroja dentro de la valija el neceser y
repasa mentalmente: cepillo dental,
perfume, i-pad, el antihipertensivo,
laca de uñas.
Algo se le escapa en este atropello organizativo:
el chal transparente de lirios cristalinos
y color de la lluvia, fue un souvenir que la abuela
Dalia trajo de Paris en los años 40.
Ella lo utiliza como instrumento erótico,
se lo ata a la cintura cuando sale de la ducha,
aún mojada, a modo de pareo maorí.
Le falta solamente un hibiscus blanco en el pelo
para completar la escena de cuadro de Gauguin.
Ahhhh! Si Dalia levantara la cabeza…
Marcella Floría Guisasola, "Pompeia est", Ed. Círculo Rojo.
UNA TARDE PARDA Y FRÍA…
En recuerdo y homenaje al “Pa Julián” que acaba de fallecer a los 94 años y que con su bondad y su santa paciencia nos enseñó a muchos la importancia de los puntos y las comas.
Una tarde parda y fría
de invierno , los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
__¡ No!, punto.
Los colegiales estudian (punto) hay que pararse, dice el “Pa Julián”.
Los colegiales estudian, punto.
__ Sí, “Pa Julián”.
Una tarde parda y fría de invierno, los colegiales estudian monotonía…
__ No, punto, pausa, ¡hay que pararse! Otra vez.
Una tarde parda y fría de invierno, los colegiales estudian monotonía…
__ ¡No, punto, pausa, párate…! Otra vez.
Una tarde parda y fría de invierno, los colegiales estudian monotonía…
__No , no y no, párate… ¡La monotonía no es ninguna asignatura!
Una tarde parda y fría de invierno, el “Pa Julián” enseña a leer a Machado… y José María Diez
no entiende demasiado la importancia de los puntos y las comas.
Mariano Ibeas
Llegas feroz y blanco.
Un pájaro de tiempo
nos arrebata.
-alas, cerilla, pálpito-.
El fuego en la cabeza
del asombro.
Feroz como el deshielo.
Blanco como la Antártida
y todo se te antoja
y te apetece
el lóbulo chiquito y plateado
el vaho y los rosales
de mi lengua
fumarola y alud
la piel del aire
los pechos amarillos
como soles.
CarmenAliaga
LA VIDA EXTREMA
Soñé que un animal me perseguía,
¿Has tropezado en sueños con tu miedo,
con la esquina voraz de tu locura?
Y tal vez has caído
al suelo como yo mientras notabas
ese aliento en tu nuca,
su olor caliente a sexo, a vida extrema
viciada por la muerte.
¿Has masticado
ese miedo al huír? Me perseguía
un animal aullando. Yo era ella,
la pequeña que muere,
yo era ella, la del final,
la de los cuentos tristes.
No podía esconderme, soy la sombra
de la luz que él respira. Recordaba
una lucha en el centro de una cama.
Sobreviví al abrazo, llegué al bosque
para morir corriendo.
El corazón me ataba la garganta,
metálico sabor de hierro, río
de mi lengua a la tierra, de su boca
caían mis aullidos, sus canciones.
Grité para no oírlo, tragué sangre
y me paré por fin. Sobre los charcos
vi el horror de verdad. Me había atrapado
mi memoria borrosa.
Decía que fui yo quien robó algo
esa noche en su cama.
Fui yo quien robó algo; yo, la sombra;
yo, el animal y el luto y el secreto;
y yo, la inexplicable
criatura que lleva entre los dientes
su breve corazón de terciopelo.
(de Olga Bernad,"Perros de noviembre", Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016)
CORRES POR MI PIEL(*)
Corres por mi piel
como un escalofrío
y es tu cuerpo
el sembradío
la lluvia sementera
semen / símil
la semilla
aras la tierra con tus manos
que empuñan la mancera
y esperan abiertas
hacia el cielo
implorando los cuidados
del sol, del aire, del agua
y el tiempo
que distribuye amaneceres,
con parsimonia avara,
otorga
rayos y tormentas
plácidos sesteos,
granizo, nubadas y cenizas,
cierzo y regañón…
no da lugar
para la siega
el tiempo va
y viene
de igual manera.
Mariano Ibeas 14/03/2016
A mi madre
Brillaba la mañana.
Venia la marea, con sus copas teñidas
en la espuma del viento.
Y tú permanecías silenciosa.
Tu mundo era pequeño:
la casa, los paseos por el sol del verano
y aquel rincón tan intimo
donde tenían vida las sombras de los cuentos,
donde la luz caía.
Pero algo te impulsaba
a aquella comunión con otros seres,
y te quedabas triste cuando se habían ido.
Tu madre, aquellos párpados de azucena y escarcha,
siempre estaba contigo:
compañera en la noche del desvelo
y a la sombra apacible de los días felices.
Y luego llegarían las figuras soñadas,
instantes que se pierden por linderos de niebla.
Y sentada a la orilla,
esperabas los ecos de otros mares lejanos.
(María Pilar Martínez Barca, Epifanía de la luz)
HAIKUS / KAIKUS
Como el cuenco
de tus manos
que recibe la semilla,
como el fruto
de tus pétalos
que enciende el fuego
de la tierra
el aire avanza
y se derrama el agua
en las orillas
tus manos
que abrazan la tierra
como el cuenco
escondido en el tronco
de la haya…
Mariano Ibeas 14/03/2016
1.- EL POETA GASTA MUCHO PAPEL (*)
“ A la tierra
lo que es de la tierra
a la mar
lo que es del mar”
El poeta gasta mucho papel
mucha soledad
muchos silencios...
y esa es su vida:
la vida en negro
sobre blanco
en un papel...
Mariano Ibeas"
16/02/2016
El poema no tiene que llamarse nada.
Si este poema tuviera que llamarse algo
se llamaría La inocencia del poeta.
Lo empiezo por llorar lo más perdido,
no la pena del hombre que quisiera
creer de nuevo en brujas y milagros,
en quejas de doncellas ofendidas,
en el frescor del agua en los botijos,
en la seguridad de los caballos.
¡Más que nunca volver!:
Digo aquella manera de ponerme a los veros
como agachado al chorro de una fuente,
Y ahora mismo,
si yo fuera más niño, más hombre, más verdad,
“Oh, día de fervor” escribiría
“(En la primera comunión de un ángel)”,
cosas así, si me atreviera.
(Antonio Pereira, “Contar y seguir”)