Se muestran los artículos pertenecientes al tema ALERA II.
08/05/2008
DE SAL...
45
en un cerco de plata
se tiende la moneda
sobre el césped
una cara
y una cruz a sus espaldas;
retozan sin prisa
los amantes,
no hay aristas:
rueda el tiempo
disuelto en calderilla
en los instantes
la eternidad se adensa:
punto
y aparte.
Mariano Ibeas
21/04/2008
DE SAL
43
y dime
si es verdad
que la surcó el tiempo
o fue sólo la lluvia de los días
y el arrastrar del viento
en los postigos
y todo en su final
como un mal sueño
dime si queda aún
el temblor de las caricias
en sus dedos
si los ojos están secos
de tanto llorar
un tiempo
dime si no dibujan sus labios
las sonrisas
ni peinan ni acarician ya
torpemente
sus cabellos
dime si es verdad
pues así fue un tiempo.
Mariano Ibeas
17/04/2008
DE SAL
42
anuda el hilo
tenue de los días
y mientras la aguja terne del reloj
devana su madeja de minutos
tal vez se queja
y el toque de las horas
lentamente despereza,
levanta al aire
orgulloso la cabeza
y en ávida voz
la voz antigua
devuelve su ración
de sombra a las sombras
y recoge
cruel devanadera
que en vano se devana
la sesera
intenta, entiende y sin cesar
desvela
el universo – alondra
enamorado del espejo
que en narcisos bebe
el agua breve
de la luz que besa
un momento de luz
para entrever la gloria.
Mariano Ibeas
11/04/2008
DE SAL III
III se fundió en el aire y suenan cada tarde los violines entre los brazos arbolados del jardín o se calma suave contra el muro – enredadera o refresca en sombras en alas de abanico y vaivén de mecedoras... Mariano Ibeas
10/04/2008
DE SAL II
DE SAL II
IIse fundió en la luz
y se durmió
en el aire de los sueños
de azúcar y algodón
y fue profunda
la soledad tan queda
velaron los párpados la cárcel
de sus ojos
y los labios el manantial
de su boca dulce
enamorada...
Mariano Ibeas
09/04/2008
DE SAL...
I
se fundió en el agua
y desapareció
bajo la piel del río
y no se acaba
la corriente de su cuerpo
y no terminan
ni el fluir de sus caricias
ni su risa de agua
o su mirada...
Mariano Ibeas
25/03/2008
PRIMERA DEDICATORIA....
A Montse Grao (Desde el silencio)
... de Paco Peco:
38
porque hieren
porque matan
porque ordenan matar...
por eso duelen tanto
las palabras porque son armas
cargadas de pasado
y a veces sin futuro
porque pudiendo salvar
no salvan
las palabras no salvan de la muerte
por eso mueren también
con nosotros
las palabras por eso duelen tanto
y pugnan por salir
de dentro
cargadas de semillas
tiemblan en el aire
y se dispersan
como vilanos leves las palabras
por eso mueren a veces
antes de nacer...
algunas florecen en silencio
en primavera,
en silencio florecen las palabras.
De Mariano Ibeas
y también para Inma y Miguel Ángel Marín, que el jueves presenta su libro.
21/03/2008
HOY VIERNES... POESÍA
35
en el filo de la hoja
en la hoja del cuchillo
__ ni haz ni envés __
la afilada esquina del tiempo
el ángulo
el gozne
la bisagra
el punto cardinal
la raíz del nacimiento
el núcleo cenital
el nadir
el giro sin remedio
el canto en la doblez
el pliegue primigenio
el ya no hay más
y sin retorno
el tacto en el azogue
al fondo del espejo
parteaguas primordial
en la distancia
entre el cero y el infinito
¿dónde estás
ciego ratón de laberinto?
y descubres con horror
el fondo de ti mismo.
Mariano Ibeas
14/03/2008
HAY VERSOS... II
Hay versos II
hay versos que se esconden
en el roce del aire,
que peinan las ramas
de los árboles
en el temblor de la hojas
y la curva tensa
de los juncos en la orilla
y que suenan como música
en la caña de alcacer
al oído del poeta
hay versos que no nacen,
que mueren sin nacer
tributo de la nada;
no fue dado al tiempo ni a la historia
recorrer el torpe pentagrama
de los signos:
su efímera concepción,
su inexistencia misma
justifican el oficio de poeta,
el tributo vano de la gloria.
Mariano Ibeas
13/03/2008
ALERA II
35
Hay versos I
hay versos que se escriben sobre la carne misma
... otros vuelan libres
como el polvo en el aire
y esperan las lluvias
para hacerse barro,
y esperan el soplo del espíritu
para hacerse carne,
carne y sangre de poema
hay versos que se escriben
sobre la piel del agua
y vuelven mansamente
en el regazo de la playa
su lento desgranar
en las arenas,
hay versos que derrama
a manos llenas
la generosidad del mar.
Mariano Ibeas
05/03/2008
DE SAL ...
32
debajo de la luz
se alzan los muertos
no ya perdidos
huidos,
rendidos
al reino de las sombras;
te llaman desde dentro
__veo que se acercan
como cada año y me traen
flores de plástico__
en el fondo del fondo
mi calavera rueda:
hay que hacer sitio,
__ “reducción” la llaman
en el cementerio a esta figura __
y veo la luz de nuevo
un rectángulo sucio de azul
en el crepúsculo
y mis cuencas vacías se beben
el paisaje
de cabezas curiosas que miran
desde arriba:
__ “esperadnos mucho tiempo” __
murmuran con respeto,
e insisten en que descanse en paz
y tengo que hacer sitio
en el mismo hueco
__ compañero del alma, compañero __
hízose la luz
y se resolvió en polvo.
Mariano Ibeas
01/03/2008
ALERA II
31
y ya no estás
no me habitas entre sueños
ni te siento cerca
en la costumbre inhabitada
y el calor del lecho,
oigo correr el agua de la ducha
y me despierto
y te imagino
__ no te veo__
no te toco ni te siento
me llega el ruido de los platos
y el olor del café
recién hecho en la cocina;
ya no estás
sólo entre sueños te contemplo
a veces, como entonces
y despierto de repente
con el ruido de la puerta...
ya no estás.
No sé si has estado alguna vez
o siempre has sido un sueño.
Mariano Ibeas
25/02/2008
LAS PEQUEÑAS ELEGÍAS... III
Las pequeñas elegías
III
te cegaron la puerta, tapiaron las ventanas,
el cura y el barbero
se dieron mucha prisa en quemarte
los libros y las naves
y ya no pudiste regresar;
te hiciste náufrago, huérfano, caminante
y pordiosero
desvalido...
nada valía ya para el regreso,
desnortado y ciego te hundiste en el refugio
de los convencionalismos;
te dejaste crecer:
creció por dentro
y por fuera tu piel de niño.
Mariano Ibeas
23/02/2008
DE SAL ...
Las pequeñas elegías
II
te expulsaron una vez
del territorio de los sueños,
te quitaron de las manos los libros
transparentes,
los que te permitían viajar entre las líneas
más allá de las fibras de papel
y las manchas de tinta
en los espejos del tiempo fundido,
__ confundido el presente y el pasado __
tiempo – territorio ido.
Mariano Ibeas
22/02/2008
DE SAL...
I
Las pequeñas elegías:
el territorio de la infancia,
el olor de tinta, el roce del pupitre,
el vuelo de las moscas...
el color y el sabor del pan
recién cocido,
las moras agraces, las peras de San Juan,
los sabañones en invierno,
las tardes de tormenta
y de aburrimientos infinitos...
te llegan en tropel y te aplastan contra el muro
de la tarde;
los viejos buenos días
perdidos por las esquinas
se estrellan contra las paredes
del tiempo ido;
se revuelven,
se enrollan
como la cuerda del trompo
en el bolsillo,
y ya no son
y ya no vuelven.
Mariano Ibeas
20/02/2008
DE SAL...
29
te aplasta
el fulgor en las entrañas
y roe en silencio tu rutina
hasta el tuétano del hueso.
Vuelve sin cesar espeso
el triste atardecer sediento,
no logras saciar la sed,
enfermo de soledad, enfermo,
triste, harapiento,
mendigas las monedas
y el eco de tu voz antigua. Gritas
y nadie te responde,
tan solo la oquedad preside
el fondo del templo:
se fueron una vez tras la carcoma
las imágenes de palo y escayola,
policromas vestales de hornacina
que dispersa el viento
y el sol de justicia
con implacable impiedad, calcina.
Mariano Ibeas
19/02/2008
DE SAL...
28
sola en la sombra
la soledad escapa,
en el párpado nítido
de fúlgida amapola
__ roto cascarón de
hierro en el costado __
en la raíz informe
de prístinas batallas
saborea la derrota;
el hondo fulgor
de pesadumbre y sueño
cede al empeño
de calentar la lumbre:
no hay cumbre,
ni valle,
ni torrente,
no hay nube,
ni niebla, ni alborada
que inunde con su velo
la sed de la llanura;
nada hay, ni nadie clama
en tan vasta soledad,
en tal empeño,
que no dibuje
ni centro, ni horizonte,
tan sólo cubre el vacío
donde esconde
su voz ronca de tormenta,
el triste y seco latido de la sangre,
lanza el grito primordial
como un reproche:
"no merecías haber vivido".
Mariano Ibeas
18/02/2008
DE SAL...
en el vuelo veloz
de la piedra
está la honda
y la rabia del muchacho
que no sabe matar...
que muere
sin saber por qué.
Mariano Ibeas
24/01/2008
DE SAL II ...
26
ya es tarde
para decir: “lo siento”
debiera haberte amado más,
y más intensamente...
pero ya es tarde;
y, sin embargo,
todavía te recuerdo,
y en mis labios queda
fresca la huella de tus labios
y en mi mano
el peine de tu mano
y en mi piel
el temblor de tus caricias...
pero es tarde ya
para seguir soñando
y no puedo decir: “lo siento”
todavía.
Mariano Ibeas