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DESDELDESVAN

Si hubieses podido verlo...

Si hubieses podido verlo...

VEINTITRÉS

 

Él me dijo:

            Si hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,

a escucharlo cuando le obligaron a hablar,

cuando lo degollaron, órgano por órgano”.

 

Si hubieses podido verlo

antes de nacer

cuando era todo fe

            todo esperanza

            todo amor

hubiese venido a la luz

antes de la llegada del sol

entre los dedos rosados

            de la aurora…

Ahora está ahí

            carne trémula,

hijo de hombre y de mujer,

arrojado a la vida

como el mar arroja al náufrago

medio muerto

            medio vivo

a las arenas de la playa

tierno y menesteroso

sometido

a todos los vientos

de la rosa

            de los vientos

a las corrientes desatadas

            de todas las mareas

al ritmo horizontal

            de las olas,

alas sin aire

desalado y desolado

sin un asidero

en el vértigo de respirar

sin pausa

vivo y redivivo

alimentando lluvias

caracolas y nubes impacientes,

vino a este lado del mar

a este lado de la tierra

a respirar en un intento

por ponerse de pie

en pie de lucha y de batalla

y pelear,

y pelear y pelear…

 

            Mariano Ibeas 12 /01 /2025

Si hubieses podido verlo...

Si hubieses podido verlo...

VEINTITRÉS

 

Él me dijo:

            Si hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,

a escucharlo cuando le obligaron a hablar,

cuando lo degollaron, órgano por órgano”.

 

Si hubieses podido verlo

antes de nacer

cuando era todo fe

            todo esperanza

            todo amor

hubiese venido a la luz

antes de la llegada del sol

entre los dedos rosados

            de la aurora…

Ahora está ahí

            carne trémula,

hijo de hombre y de mujer,

arrojado a la vida

como el mar arroja al náufrago

medio muerto

            medio vivo

a las arenas de la playa

tierno y menesteroso

sometido

a todos los vientos

de la rosa

            de los vientos

a las corrientes desatadas

            de todas las mareas

al ritmo horizontal

            de las olas,

alas sin aire

desalado y desolado

sin un asidero

en el vértigo de respirar

sin pausa

vivo y redivivo

alimentando lluvias

caracolas y nubes impacientes,

vino a este lado del mar

a este lado de la tierra

a respirar en un intento

por ponerse de pie

en pie de lucha y de batalla

y pelear,

y pelear y pelear…

 

            Mariano Ibeas 12 /01 /2025

Llamaron a la puerta...

Llamaron a la puerta...

VEINTIDOS

 

“Él me dijo:

No estaba dormido cuando llamaron a la puerta. Se le llevaron casi desnudo.

No pudo ni despedirse de su espejo”. (Pág. 205)

 

Llamaron a la puerta,

estaba dormido

            en la mitad de un sueño

del que no quería despertar

y se encontró desnudo

            frente al espejo

y no pudo ni despedirse;

lo llevaron  con violencia

            escaleras abajo

lanzando gritos y empujones

y no pudo despedirse

            de los suyos…

Con ojos asombrados,

rotos al despertar,

recorrió la ciudad

            como en un túnel de silencio

sin ver a luz de amanecida

entre miradas

y lágrimas

que no pudo enjugar:

Las manos a la espalda,

la venda  en los ojos

las esposas taladrando

            las muñecas

y el corazón saliéndole del pecho.

__ ciego, sordo, mudo y solo__

Y no sabe dónde

Y no sabe cuándo

Y no sabe más:

Alguien le delató,

            y le acusó de crímenes

que no conoce

ante las fuerza que vinieron

a buscarle…

y no sabe qué pensar.

Cerraron la puerta

            a sus espaldas

y está solo:

no puede gritar;

no le oirían aunque

            estallasen los muros:

solos, ciegos mudos.

Sólo él y su soledad.

 

Mariano Ibeas 17/12/2024

 

Mi vida, un cruce de caminos...

Mi vida, un cruce de caminos...

VEINTIUNO

            “Él me dijo: pronto tomaré otro camino distinto

Al que siguieron mis pasos… para encontrarme con un amigo en la ciudad.”                                                                            (Adonis, “Adonaida, pag. 204)

 

Toda mi vida

            un cruce de caminos

los senderos que se bifurcan

una rotonda, un laberinto

donde decidir

dónde está la salida

y siempre a tiempo

            de equivocarme…

Y me equivoqué a menudo

sin arrepentirme nunca,

asumir el error

            y la pérdida

y sacar lecciones de ello

para volver a equivocarme otra vez.

 

Toda mi vida un árbol

            nómada, fugitivo,

desarraigado

             apenas echando sus raíces

y ay de nuevo trasplantado

a otra realidad

la de los sueños

la lucha por la vida

__ la ya vivida

            y la que queda por vivir__,

sentida en el frío

de las madrugadas

en la soledad del lecho

en el estrecho laberinto

            de los muros

alejado del centro, descentrado

como raíz nueva

que se ramifica y crece

como ramas que se extienden

            en el aire

            como hojas que cumplen su papel

en el aire

y caen cada vez..

Vuelta de nuevo al centro

a la raíz,

al núcleo nutricio , elemental

            de las cosas sencillas:

ser y serse,

comer y no ser comido,

mirar o ser mirado,

no juzgar y no ser juzgado,

amar y ser amado.

 

            Mariano Ibeas 6-7/12/2024

 

Me encuentro con la palabra...

Me encuentro con la palabra...

VEINTE

 

            “Él me dijo: al despuntar el alba o al final de la tarde cuando salgo de casa o entro no veo más que sus cerraduras. A menudo, cuando  vuelvo a casa, cerca de las ventanas, oigo algo parecido al llanto” (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

            Al despertar

me encuentro con la palabra escrita

en las sombras del sueño

            y de la noche.

Pero antes fue el gesto

y antes de antes

el grito, el desgarro,

o el silencio

y antes de todo ello

la quietud, la calma

el sosiego

el instante congelado

el no hacer

el no saber,

el no decir,

el vacío, el hueco…

hay que hacer el vacío

antes de llenar

            el pensamiento.

Antes que el ser

            fue el no-ser

sintiendo, palpitando,

antes de la luz

las tinieblas de lo oscuro

la no-luz, el caos,

las sombras asombradas

latiendo por nacer

                        latiendo.

En cada soplo de aire

que se me escapa del pecho

hay un intento de ser

 

un embrión, un feto

un óvulo fecundado por la luz

__o la ausencia de luz__

el gesto, el grito y con el grito

late la palabra

por la sombra de la duda

o la premura del tiempo…!

 

Mariano Ibeas 16/11/2024

Llueve, llueve sin cesar...

Llueve, llueve sin cesar...

DIECINUEVE

 

            “Él me dijo asustado: la lluvia cae sin agua sin tinta, ¿llegará  un tiempo en que los campos renieguen de sus hierbas? (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

¨El me dijo asustado:

Llueve , llueve sin cesar…

y la lluvia no saciará la sed de la tierra

llueve y están secos los barrancos,

llueve sin agua

y tren barro,

barro, cañas y barro

            de la orilla

se lo arrancan a los campos

y aquí no llueve ya

pero todo, todo

            es puro llanto:

las calles son los ríos,

los ríos son los campos

y navegan por las calles

los autos como barcos

vuelas los muebles

mueren los pájaros

caminan los árboles por la calle,

flotan los enseres, los armarios,

se fueron ya las neveras

por las calles flotando

se fueron ya las lavadoras

los furgones

y se quedaron, nos quedamos todos

atónitos mirando,

suspendidos, alelados, mirando,

blandamente mirando

cómo la calle era un río

un torrente desatado,

cómo la calle ya no era la calle

sino una montaña de autos,

un arsenal de escombros

una monumental falla,

un esperpento,

un monumento aterrador

de aguas cañas y barro…!

 

            Mariano Ibeas 12/11/2024

Llegará un tiempo...

Llegará un tiempo...

DIECIOCHO

 

            “Él me dijo: Llegará un tiempo en que  los campos renieguen de sus hierbas”.

                                               (Adonis, “Adoniada”,  pag 204.)

 

Llegará un tiempo,

un tiempo de sequía,

de calor extremo

de sol inmisericorde:

el sol quebrará los árboles

resecará la tierra

y no habrá sombra apacible

donde cobijarse

a la hora de la siesta

el sol inmisericorde al mediodía

agotará los campos, los hombres y las bestias

y estallarán a su calor

las piedras…

Solo entonces

te acordarás de mí

de mis promesas

y te harás pequeño:

querrás ser escarabajo,

tarántula, áspid, escorpión, lagarto

alacrán debajo de las rocas

y buscarás el frescor inútilmente..

No habrá

rubios cereales en las eras

ni agua en los aljibes

ni un sorbo de agua que altere

tu sed y tu fatiga…

y llegará un tiempo,

__poco tiempo después,

cuando los huesos calcinan su materia__

que el cielo, claro y azul

se cubrirá de nubes

            que pasan y no se quedan,

que no llueven como solían

que se llevaron muy lejos

las esperanzas y las promesas…

y tendrás que huir

en medio de los cadáveres

de los hombres y las bestias..

porque ya no quedan niños

ni muchachas que

            alimenten el futuro,

y serás solo tú

y será la nada…!

 

            Mariano Ibeas 9/11/2024

Siempre recurro a los lugares...

Siempre recurro a los lugares...

 DIECISIETE

 

            ´´El me dijo: ¿Acaso mido el cielo con mi amor por compasión? ¿Por eso dibujo los tiempos con el polvo que se eleva del cuerpo de los lugares?

                        (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Siempre recurro a los lugares

            de mi infancia:

allí estoy seguro.

Levanto el polvo de los siglos

enterrado en la vieja maleta

                        de cartón

y en los libros ferrados del desván

que no logro entender

y que me hablan de “La Ciudad de Dios”,

para mí un arcano

            indescifrable

Vuelvo al polvo, al tamo de las eras

y al sol que quema y aplasta las espigas,

al polvo del camino

que se torna en barro

y juego de canicas…

Vuelvo al polvo

y al oro de los días

al brillo de las noches,

al campo de estrellas

__ yo tumbado sobre los sacos de trigo

en el silencio nocturno, al canto de los grillos

tras la cosecha__

Y todo me parece tan lejano

                         y tan extraño,

como si yo no hubiera estado allí

                        nunca

como si fuera otro yo

como si nada hubiera sucedido

como si el lugar

            y el tiempo de la infancia

fuese sin más, un tiempo ido

un vacío total

un mal sueño

un empeño

            por existir,

impreciso, inconcluso:

un inciso en mi paraíso

            terrenal…!

 

Mariano Ibeas 9/11/2024

Si el ruiseñor canta...

Si el ruiseñor canta...

DIECISÉIS

 

                        “Él me dijo: un ruiseñor oculta su dolor, ahoga la vibración en el néctar             del árbol”. (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Si el ruiseñor que canta

oculta su dolor

            entre el ramaje

no busques más

ni movimiento ni plumaje:

no quiere ser

            ni estar presente

a tu mirada:

es su dolor sin más

lo que pretende

lanzar al viento

            en la enramada

alejarlo de sí

hacerlo ajeno, extraño, otro…

tal vez ignorar

            lo que lleva dentro

siempre consigo

formando parte indeleble

de su corazón herido

no busques ya

ni su mansión, su nido

volverán quizás

en nueva primaveras

a decorar los campos, el paisaje,

volverán otra vez

los cantos y los trinos

volverán del largo viaje

a través del mar, desiertos y montañas…

¡Vete, aléjate sin más,

sin ruido

__ no debes ya llorar por tiempo ido

que no sabrá tornar__.

Sacude ya tus pies

del polvo del camino,

            busca la paz y el frescor del agua

Sacia tu sed,

            mitiga tu cansancio,

vendrá la noche

            y será tu compañera:

Volverá una vez más

la nueva amanecida…

 

Mariano Ibeas 18/11/2024

Voy colocando flores...

Voy colocando flores...

QUINCE

 

            ”El me dijo: flores aquí y allá cantando sus pasiones.”

                                   (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Voy colocando las flores

            en mis huellas

como quien honra

            a los muertos:

son pasos del tiempo ido

que me traen desde lejos

apartando las distancias

y separándome de ellos

__ estos muertos son mis muertos__

fueron mis pasos,

            los primeros,

los que me colocaron de pie

y me permitieron

            mirar lejos,

levantar la mirada de la tierra

y fijarla en las estrellas

            en los cielos:

Ya eres hombre,

            me dijeron,

y tu ser vertical,

            como tu sombra,

te llevarán lejos.

Solo tienes que decidir

el fin y el rumbo

            de tu viaje

y para ello

            estarás solo

tú y las estrellas

que te guían,

tú y el tiempo:

el día será largo

como en el viaje a Ítaca

y no tendrá a tu lado

ni apoyo ni compañeros:

te atarán al mástil

y ya no serás sordo y ciego: serás tú

y solo tú

tu compañero!

 

Mariano Ibeas 16/11/2024

Soñaré, si no os importa...

Soñaré, si no os importa...

CATORCE

 

            “Él me dijo: soñaré una hierba,

un coro y en cada rama vibra un amante…”

                             (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

Él me dijo:

Soñaré, si no os importa,

lo  que quiero:

un mundo nuevo

            un cielo nuevo

            y una tierra nueva

no contaminada,

donde el sol brille

            para todos…

un mundo donde la tierra

            no engendre esclavos

sino hijos

y como madre os alimente

a cada uno

como a las florecillas

            de los campos,

como a los pájaros

__ que no hilan ni siegan,

ni cultivan la tierra__

y sin embargo se alimentan

y ni siquiera Salomón

con todo su saber y en toda su riqueza

vistió nunca con semejantes galas

y hermosura…

y el Rey David no cantó con su triste lira

algo semejante a sus cantos

de espesura…

No tengáis miedo:

vendrán tiempos difíciles

de  duelos y de llantos,

de lluvias incesantes

            de rayos y tormentas…

y maldeciréis al cielo,

lamentaréis haber nacido

y no querréis  pisar esta tierra hostil

            y este suelo miserable

que no cría más que polvo

            hielo y fuego

y que nunca fue propicio

al tiempo del amor

            y de las flores…

pero siempre que llueve escampa

y canta un coro de pájaros

            en los árboles,

porque siempre que llueve

escampa…!

 

            Mariano Ibeas 13/11/ 2024

El frío, que no termina...

El frío, que no termina...

TRECE (Continuación)

 

El frío

que no termina de congelar mis huesos

y ya no existe

la posibilidad de una sunamita*

que duerma en mi seno

y dé calor al rey David…

Han fallado los pronósticos

y todos los soportes:

se rompieron los grillos,

quebraron los candados

rompieron puertas y postigos

y el enemigo entró

como una torrentera **

y se llevó todo por delante

hacia la desembocadura

hacia el mar

hacia la nada

y ya no hay nada que guardar…!

 

NOTAS: * Libro primero de los Reyes, 1, 1-5

                ** Recordando los días de las inundaciones en Valencia,

en Octubre de 2024.

 

Mariano Ibeas 8/11/2024

 

Hoy, que no sigo a nadie...

Hoy, que no sigo a nadie...

DOCE

“Él me dijo: : Nada más que me vacío en mis pasos,

como si estuviera partiendo, yendo…”                   

(Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Hoy que no sigo a nadie

voy contando mis pasos

lentamente

y nunca estoy seguro de dónde

pongo el pie,

por miedo a que la tierra

me falle,

a que me falte el aire

para poder respirar,

por no tener asidero

ni baranda

ni poyo donde sentarme;

desierto por mi sed

al no encontrar el agua

ni el manantial,

la alfaguara que no mana

y el frío por la noche…

Ahora, las cosas...

Ahora, las cosas...

ONCE

 

Ahora, las cosas

han cambiado:

mi abuelo era

el que estaba seguro de todo

mi padre ya empezó a dudar

y yo

no estoy seguro         

            de casi nada…

y presiento que mi vida

es una conjetura,

menos aún que una hipótesis

de trabajo

en manos del azar;

mi línea recta se truncó,

se dividió en todos

los cruces, las líneas divisorias,

las fronteras

y he llegado al laberinto

de las ilusiones y los sueños

y no hay salida:

la luz y la oscuridad se mezclan

en una pasta gris, espesa,

de humo y de cenizas

y no hay lugar

y ya no hay tiempo

nada, ¡se acabó!

 

            Mariano Ibeas  7-8/11/2024

Construyo mi vida...

Construyo mi vida...

DIEZ

            “Él me dijo:

            Desde que el lenguaje de la prosa dejó de amamantarme, solo he aprendido a vivir con las conjeturas”.

 

Construyo mi vida

            como  telas de araña

colgando en el vacío.

Ya no me contento

            con la prosa prosaica,

quiero volver al verso

quiero volver al surco

            interminable

de los día y las horas

__pro-ésere, pro sequere,

pro-ire, prorsum__

me vienen en oleadas

las clases de latín, interminables,

del método Petitmangin,

todo a base de ejemplos

y citas de los clásicos:

__César, Tito Livio, , Cornelio Nepote,

                        Salustio et alia__

en la seguridad absoluta

de recorrer el camino recto

no había otra opción,

no había…

 

Mariano Ibeas 7/11/2024

 

Una abuela hechicera...

Una abuela hechicera...

NUEVE

 

“Él me dijo:

            Una rueca en sus manos. Ella recordaba,

Ella es la abuela hechicera”. (Pág. 203)

 

Una abuela hechicera,

una rueca en sus manos

y el hilo sutil de la lana

que fluye entre sus dedos;

hila y reza,

reza e hila

en las tardes ventosas

que preceden al invierno,

bajo el grito del viento

en la chimenea

donde vuelan sin cesar

encinas en pavesas

mientras desgrana

entre los labios el rosario,

entre los dedos la madeja,

le eterna salmodia

en mis oídos

de los romances

            y los cuentos.

No hay lugar para el llanto,

Si acaso una lágrima

se desliza por el rostro ajado

o se enjuaga en una esquina

del delantal, que lo cela todo…

Sus ojos están vivos

y siguen atentos

el resplandor rojo

            de la hoguera,

y el viejo crepitar del tiempo.

__ el tiempo a su pesar

decrépito__

el gato duerme y ronronea

como un objeto más,

que hubiese dejado ahí

la última marea

o el fluir en torbellino,

varado en las cenizas,

esperando, siempre esperando

que pasen los días y las horas

que se vaya la luz

que venga la noche

y vuelva un nuevo día

a despertar,

a cumplir el rito

a invocar a la luz

de nuevo…

 

            M. Ibeas 1/11/2024

Cuento historias...

Cuento historias...

OCHO

             Él me dijo: Yo la escuchaba contar historias de sus antepasados en las nubes que ellos cubrían, en las nubes con que ellos se vistieron”-          (Adonis, pag. 203)

 

Cuento historias,

Sigo contando historias

Que nadie me cuenta ya

Que bullen en mi cabeza

Nadie me las dicta

Yo solo las extraigo

Del manantial de sombras

Que me cercan:

Las saco a la luz

Del reino de los muertos

De lo vivo ya vivido

Que perfora los recuerdos

a través del tiempo

__vivos o muertos, qué más da__

Son las cenizas, los rescoldos del ayer

Entre los troncos yertos

Y nada me retiene

Ni hay muros que me cerquen,

Ni vallas, ni barreras, ni límites;

es la niebla que se tiende sobre el río

de la vida,

es la herida abierta

hacia las dos orillas,

donde ya no nace el sol

y siempre es de noche

encendida

Y con los mimbres del arroyo

voy tejiendo lentamente,

el barco que me lleva

al reino de Caronte

la cesta de los días

y el agua se me escapa

entre las dos orillas

no hay tiempo

ni tiento las paredes

de mi celda…

Solo espero

El nuevo despertar de madrugada

Y las llamas del insomnio

que se tiende

a lo largo y a lo ancho

del nuevo amanecer

la niebla que  cubre

el nuevo universo desierto..

 

Mariano Ibeas 20/10/2024

Tengo la soledad...

Tengo la soledad...

SIETE

            “Él me dijo: mi herida se ha vuelto más suave y grande que antaño.

Aún soy niño, una soledad dentro de mí”.

                                                (Adonis, pag. 202))

Tengo la soledad

Vencida de mi mano

Ha devenido ni nombre

Mi abrigo,

El dolor es mi hermano

Nació tras de mí

Como una excrecencia

Un alter ego

Que me acompaña

Del alba hasta el ocaso

No hay cuidado que se pierda

Si acaso, en algún momento,

Un otro yo oculto

Que sale al paso

No logra acompasar ni mi respiración

Ni mis pasos

Chocamos en las mismas piedras

y tropeamos sin cesar

nada me acompasa

 ni sigue el ritmo

de los pasos quedos

en un tropiezo,

__ una piedra en el zapato,

un escrúpulo apenas__,

pero tan presente siempre…

Divergemos de raíz

Y nuestros caminos

No secruzan nunca

Él sigue sui senda

Y yo la mía:

De la herida original

Que nos vio alumbrar la luz del día

No queda ya

Ni polvo mineral, ni barro

Ni cenizas

Hubo, fue una vez

Y  luego… nada¡

 

            Mariano Ibeas 14/06/2024

 

No, no tengo una aldea...

No, no tengo una aldea...

SEIS

            Él me dijo: no tengo una aldea donde la palabra donde la palabra se convierta en un campo de amor noble, el pan se transforme en amante” (Adonis , Pg´202)

 

No, no tengo una aldea,

Se quedó lejos

en el espacio y en el tiempo;

allá entre las brumas

de la infancia

se quedó,

a través de la ventana del desván

desde donde contemplaba el mundo

y el horizonte de tejados

perlados de escarcha

y de nieve en el invierno.

Se quedó en la lluvia

y en el ruido del viento

en la chimenea,

en las pavesas de los troncos

de encina,

en el fuego del hogar,

en el manso trascurrir

del rezo del rosario

en la lenta morosidad

del rumiar

de los animales en la cuadra

en los gritos del corral

y los dientes de la hoz

que siegan las alfalfas,

en el alcacer

para  los conejos

Se quedó en las nubes

que dibujan en el cielo

sus formas caprichosas

y el rumbo de los cielos

y de estrellas

en las profundas noches de verano

__en el mejor observatorio posible,

 tendido sobre los sacos de trigo,

recién aventado__.

Se quedó en las aulas

cuando el tiempo no existía

y el futuro

era otro!

 

            Mariano Ibeas 9/06/ 2024

Contarán nuestros pasos...

Contarán nuestros pasos...

CINCO

            Él me dijo:¿ acaso diferenciamos  entre nuestros actos,

lo que  decimos para justificar nuestra historia?   (Adonis, pag 202)

 

Contarán nuestros pasos,

solo ellos dicen verdad,

la  huella que dejamos

es un surco en el camino

somos la medida de nuestros pasos

y solo nuestra sombra

nos refleja de verdad.

_ caminante no hay camino__

Lo dijo Don Manuel

y desde entonces

nadie más ha transitado por sus ecos

de profeta

mídete bien tus fuerzas

antes de comenzar a andar

el camino será largo, o no será,

y no podrás volver atrás,

allá al final sede un juez:

no tendrás arrimo ni defensa

si te pierdes, si desvarías…

y nadie te espera

en la estación término

con los brazos abiertos:

solo la tierra, quizás…

el rumor del viento,

en humo y en cenizas,

la lluvia y la tormenta

te acompañan

solo la noche y el olvido

te cobijan

y te acunan entre los brazos

solo  la niebla te envuelve

de madrugada

no tendrás ni hábito ni reposo

para tus tristes huesos

tal vez solo una mortaja

estás tus solo

en esto de la vida

solo de soledad sonora

tal vez el vacío

la nada, lo oscuro.

Lo no revelado nunca

te espere pacientemente

cuando te acerques a la meta

¡nadie te salvará!

 

Mariano Ibeas 4/05/2024