PRIMAVERA, VIERNES... POESÍA
Enviado por: Candi
Fecha: 19/03/2008 10:04.
CON OBJETO DE CELEBRAR EL VIERNES PRÓXIMO, DÍA 21 DE MARZO, EL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA, OFREZCO ESTE HUMILDE ESPACIO PARA RECIBIR CUANTOS POEMAS O APORTACIONES JUZGUÉIS NECESARIOS Y TAMBIÉN, ¿POR QUÉ NO? RECOMENDAR POEMAS, LIBROS DE POESÍA, PÁGINAS WEB, BLOGS, O FOROS DE VUESTRO INTERÉS...
UN SALUDO A TODOS
¡VIVA LA POESÍA!... Y LA VIDA!
Hay versos II
hay versos que se esconden
en el roce del aire,
que peinan las ramas
de los árboles
en el temblor de la hojas
y la curva tensa
de los juncos en la orilla
y que suenan como música
en la caña de alcacer
al oído del poeta
hay versos que no nacen,
que mueren sin nacer
tributo de la nada;
no fue dado al tiempo ni a la historia
recorrer el torpe pentagrama
de los signos:
su efímera concepción,
su inexistencia misma
justifican el oficio de poeta,
el tributo vano de la gloria.
Mariano Ibeas
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Hay versos I
hay versos que se escriben sobre la carne misma
... otros vuelan libres
como el polvo en el aire
y esperan las lluvias
para hacerse barro,
y esperan el soplo del espíritu
para hacerse carne,
carne y sangre de poema
hay versos que se escriben
sobre la piel del agua
y vuelven mansamente
en el regazo de la playa
su lento desgranar
en las arenas,
hay versos que derrama
a manos llenas
la generosidad del mar.
Mariano Ibeas
436
Ritmo y poesía:
Lo bebieron en la calle,
destilaron la luz
en la primavera de los charcos
y desde entonces,
intentaron nadar en vano
hacia la orilla inexistente;
la sucia claridad de los adoquines
tras la lluvia
devuelve la mirada
y es ceniza,
goma requemada, hollín
y golpes bajos
que resuenen en el aire
al paso del tranvía
en el vientre de la ciudad
y no amanece
todavía.
Mariano Ibeas
34
una sombra,
sólo quiero de ti una sombra,
la que dejaste a mi lado
lo demás
puede perderse en el aire...
cuando no te vea
quiero adivinarte
cerrar los ojos
y modelar tu talle
escuchar en silencio
y recogerte en el aire...
enlazar mis manos
y recordar tu piel
entreabrir mis labios
y llenar mi boca
ya no verte
tu sombra,
como un olor penetrante
mi segunda piel.
Mariano Ibeas
[Mariano Ibeas añade una justa nota al artículo sobre libros que han aparecido en las últimas semanas de autores oscenses. Y me recuerda la última novela de “Luis Bazán Aguerri, también relativamente reciente; ‘Hijos de la Niebla, heredaréis la nada’ es un fresco impresionante de una saga familiar de tres generaciones en el Aragón del último siglo, que debería señalarse”. El libro de Luiz Bazán tiene más de un año, está fechado en 2006, pero su esfuerzo, su ambición, la larga década de trabajo, la paciencia, las conversaciones con paisanos en un intento rastro de memoria y su vocación indiscutible de narrador caudaloso merecen este recuerdo, que le agradezco al poeta y profesor Mariano Ibeas, que tiene un estupendo blog en desdeldesvan.blogia.com. Estoy seguro de que habrá otros olvidos, la recuperación de Xordica de las memorias de Satué, por poner otro ejemplo…]
Corto y pego... estos comentarios desde el blog de Antón Castro que ha recogido amablemente una sugerencia mía sobre el libro.
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debajo de la luz
se alzan los muertos
no ya perdidos
huidos,
rendidos
al reino de las sombras;
te llaman desde dentro
__veo que se acercan
como cada año y me traen
flores de plástico__
en el fondo del fondo
mi calavera rueda:
hay que hacer sitio,
__ “reducción” la llaman
en el cementerio a esta figura __
y veo la luz de nuevo
un rectángulo sucio de azul
en el crepúsculo
y mis cuencas vacías se beben
el paisaje
de cabezas curiosas que miran
desde arriba:
__ “esperadnos mucho tiempo” __
murmuran con respeto,
e insisten en que descanse en paz
y tengo que hacer sitio
en el mismo hueco
__ compañero del alma, compañero __
hízose la luz
y se resolvió en polvo.
Mariano Ibeas
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y ya no estás
no me habitas entre sueños
ni te siento cerca
en la costumbre inhabitada
y el calor del lecho,
oigo correr el agua de la ducha
y me despierto
y te imagino
__ no te veo__
no te toco ni te siento
me llega el ruido de los platos
y el olor del café
recién hecho en la cocina;
ya no estás
sólo entre sueños te contemplo
a veces, como entonces
y despierto de repente
con el ruido de la puerta...
ya no estás.
No sé si has estado alguna vez
o siempre has sido un sueño.
Mariano Ibeas
PAUVRE CON, VA…!
Dédié a Ana Manzana… et à la politesse des
français, notamment leur président “Kartcher”
Pauvre con, va! __ glisse Sarkozy, vexé à un homme qui le snobe.
Repoussé par un homme qui ne voulait pas le serrer la main,
Nicolas Sarkozy a laissé fuser l’insulte, samedi matin, lors de sa visite du Salon de l’Agriculture, une scène diffusé par Le Parisien sur son site:
Dans la cohue, le président progresse en serrant des mains, entouré de gardes du corps. Arrivé au niveau d’un homme en veste beige, il s’énerve quand ce dernier se retourne brusquement:
__ “Ah, me touche pas, tu me salis” __ lui lance le visiteur en colère.
__ “Casse-toi, casse-toi, alors! Pauvre con va...!” répond le président français sans se départir de son sourire avant de poursuivre sa route dans les allées du Salon.
Cf.- D’après “Le Monde” www.lemonde.fr
Las pequeñas elegías
III
te cegaron la puerta, tapiaron las ventanas,
el cura y el barbero
se dieron mucha prisa en quemarte
los libros y las naves
y ya no pudiste regresar;
te hiciste náufrago, huérfano, caminante
y pordiosero
desvalido...
nada valía ya para el regreso,
desnortado y ciego te hundiste en el refugio
de los convencionalismos;
te dejaste crecer:
creció por dentro
y por fuera tu piel de niño.
Mariano Ibeas
Silybum marianum Gaertn
Cardizo (Hecho, Huesca)
Cardo burrero (Alcañiz, Teruel)
Carrizo (Aliaga, Teruel)
Cardo mariano, lechecino, etc.
Las pequeñas elegías
II
te expulsaron una vez
del territorio de los sueños,
te quitaron de las manos los libros
transparentes,
los que te permitían viajar entre las líneas
más allá de las fibras de papel
y las manchas de tinta
en los espejos del tiempo fundido,
__ confundido el presente y el pasado __
tiempo – territorio ido.
Mariano Ibeas
I
Las pequeñas elegías:
el territorio de la infancia,
el olor de tinta, el roce del pupitre,
el vuelo de las moscas...
el color y el sabor del pan
recién cocido,
las moras agraces, las peras de San Juan,
los sabañones en invierno,
las tardes de tormenta
y de aburrimientos infinitos...
te llegan en tropel y te aplastan contra el muro
de la tarde;
los viejos buenos días
perdidos por las esquinas
se estrellan contra las paredes
del tiempo ido;
se revuelven,
se enrollan
como la cuerda del trompo
en el bolsillo,
y ya no son
y ya no vuelven.
Mariano Ibeas