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DESDELDESVAN

Yo, los otros...

Yo, los otros...

Trentainueve  (803)

            “Entre nosotros, una loba-nuestra madre con gemelo: cada uno con su camino y          solo hay luz en la sombra”    Adonis, “Adoniada”, Pág. 206)

 

Yo, los otros,

los otros dos

que no nacieron,

que no pudieron ser…

Mi madre, una loba

en el crudo invierno de Castilla

a punto de parir,

mi madre

en su carro de bueyes

atravesando los caminos

camino de la estación,

un ferrocarril lejano,

las carreteras imposibles

            de posguerra…

No llegamos.

No llegaron, efectivamente,

dos veces que no llegaron

a término:

cada uno de los dos

perdido en el camino

y luego yo

y luego mi hermana

con el sol y con la luz

y fue como una bendición

__como un milagro

lo llamaron__

Y los otros,

los otros dos,

se fueron antes.

Entre nosotros

una loba, nuestra madre

pero así era el misterio

y la sombra

y la dormición de la semilla

y la espera

y la luz

el milagro de la luz

            de amanecida.

                                   Mariano Ibeas 04/04/2025

 

Lo que soy...

Lo que soy...

Trentaiocho (802)

            “Él me dijo: Yo me refugié en lo que soy, en mi naturaleza y su historia”.                                                         (Adonis, Adonaida, Pág. 206)

Lo que soy

es mi refugio;

me encuentro a gusto

en el odre de mi piel,

es mi retiro,

mi “hortus conclusus”,

mi último rincón del pensar,

mi santuario,

un lugar y un tiempo sagrados

solo para mi.

Hay un paso tras otro

en el lento caminar

por los atardeceres de la vida

y ninguno es igual al otro:

yo tampoco soy el mismo;

mis huellas

diseñan el camino

y todos los caminos

son mis caminos…

Solo queda el reposo

junto a la fuente,

lo que me mantiene vivo

y despierto,

el manantial de la luz

y de la vida

del que surge el tiempo

y el deseo,

la fuente de la eternidad

de cada instante,

medida gota a gota

luz a luz

minuto tras minuto…

y ya no tengo pasado

y tampoco futuro

solo un eterno presente

            que se dilata

un aquí y ahora,

que se manifiesta

lento y parsimonioso

con la luz cambiante,

con los granos del reloj de arena

que se cuela entre los dedos,

las semillas

            de la eternidad presente

condenadas

a no fructificar

            mañana.

¿Qué me dice ahora?...

¿Qué me dice ahora?...

Trentaisiete (801)

            Él me dijo: ¿Qué me dice ahora? ¿Repetirá lo que me dijo?”

                                               Adonis, “Adoniada”, pág. 206

 

¿Qué me dice ahora?

Mi corazón repite unas palabras,

las que nunca

            fueron pronunciadas,

las que la pitia desveló

desde el fondo de la caverna.

¿De dónde vienen esas palabras?

Repetiré el mensaje

como una adivinanza,

un acertijo,

algo que solo sabe el corazón

y que se halla

al borde de los labios

que quema en fuego coruscante

pero que no sale

            de la boca:

lo inefable, lo secreto,

lo del misterio impronunciable

lo que no es audible

sino en trance,

porque es mensaje

            de los dioses.

No es dado conocerlo

a la humana criatura

            sino sentirlo temblar

como en el viento

las hojas de los árboles,

lucir como las gotas

            de la lluvia

lucir como las briznas de escarcha,

romper la  superficie

como se quiebra el hielo

y sus cristales

            y luego,

apenas roto el silencia

desaparecer

            en el aire, en el agua

o absorbido por la tierra

como mensaje de Hermes

el heraldo de los dioses.

                                   29/03/2025

La palabra...

La palabra...

Trentaiséis (800)

 

            “La palabra. Es consumida quedándose intacta, la que lleva en su centro el silencio y la máxima soledad y comunicación, donde el ser está a punto de abrirse como la primera luz del día”.           (M. Zambrano, “España, sueño y verdad”)

 

 La palabra,

comunión,

comunión de la palabra,

la que se consume

y es consumida

en la liturgia,

en el misterio de lo inefable,

lo inaudible, lo inasible,

lo incomunicable,

la palabra que nutre

y alimenta

que se da gratis data

inagotable

en su última/ íntima generosidad.

La palabra dada

la palabra sagrada

la que es verdad,

palabra encarnada

en carne y alma

en sombra y sueño

en el empeño inexplicable

por ser

            para la eternidad…

digo y dices

y bendigo y bendices;

antes que la palabra

el grito

y antes que el grito,

la nada, la oscuridad,

la soledad y el silencio

del nacer

el vagido de la inanidad

solo el grito

y a la luz, al alba,

como el amor

nace al luz del día….

            Mariano Ibeas 26/03/2025

¡Ay como el agua! (VIII)

¡Ay como el agua! (VIII)

¡Ay como el agua! (VIII)

No como el fuego

ni  consume

ni se consume,

            ensimismada,

reproduce la figura que no tiene

hermana del viento

al no tener figura

porque el viento

tampoco puede darla

pero tiende a esculpir

la tierra

penetrando, embistiendo

con furor y fuerza,

reduce lo uno

a muchedumbre en polvo,

prohija gérmenes

de vida

sin hacerlos suyos

sólo albergándolos en su seno

gasta y /o excava

crea círculos,

sinuosidades,

reproduce el movimiento

circular del universo:

en la inexistencia de la recta

sólo el impulso

curvilíneo

de toda creación.

El agua es redonda,

curva , sinuosa,

tendente a la creación

de lechos y cunas,

albergues de nueva vida

un horizonte móvil

que se acerca

            o se aleja

que prepara

            para la vida un lecho vivo

la huella del agua

que deja una herida sin cerrar,

una brecha que se abre,

una huida

de donde brota

como una nueva nacencia

otra vez la vida…

¡Ay como el agua! (VII)

¡Ay como el agua! (VII)

¡Ay como el agua! (VII)

 

Agua, materia,

materia  viva, viviente,

cuerpo primero, en tránsito,

vehículo constante,

nacimiento perenne

que busca siempre la tierra

el ir y venir de las olas

y mareas;

atraída por la tierra

desde lo alto del cielo,

agua que vuelve al mar

y vuelve de nuevo

se pasea por la tierra

y a ella vuelve:

y la despierte

y la encubre

y la inunda con su poder

lugar de vida;

donde brota la vida

el agua es sierva.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (VI)

¡Ay como el agua! (VI)

¡Ay como el agua! (VI)

 

El agua y sus fantasmas

            están ahí,

pero el agua se retira,

como si se fuese a dormir,

 y sin embargo

está más alta y más presente,

lo envuelve todo

en los confines de la vida

en su último horizonte

y en su origen,

__”cuando el espíritu de dios

            vagaba sobre las aguas”__

Origen, no principio

__ “en el principio era el verbo”__

Del agua no se puede derivar

nada, como de la luz,

ni siquiera una teoría

ni una teología…

Todas las cosas son agua:

se retira

y está presente

en todas las cosas

materia, cuerpo de agua,

cuerpo del ser,

agua, agua, agua…

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (V)...

¡Ay como el agua! (V)...

V (795)

¡Ay como el agua! (V)

 

El agua no cede,

se entrega, se da

generosamente,

se subsume,

hace donación

hasta perderse

sin dejar de ser ella misma,

se da como quien sirve

no se defiende

entra a poseer

en toda la escala de violencia

en toda la sutil posesión,

blandura y mansedumbre

en al que el cuerpo se disuelve

en humedad;

los blandos demonios del agua

en los límites

de lo sensible;

de la sensibilidad a la persuasión:

apenas sentida:

llamadas, voces, susurros,

apenas insinuaciones

como una vibración….

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua! (IV)

¡Ay como el agua! (IV)

¡Ay como el agua! (IV)

 

No es propio del agua

estarse quieta

            o agitarse,

son formas de estar

            no de ser,

movimiento o reposo,

el agua es como  es

como la luz y el fuego…

Agua y luz se pierden,

se derraman, se ocultan

sin dejar de estar ahí

de ser presentes.

Presencia y ausencia de la luz

no del agua,

presente en todas las cosas

visible o invisible,

como el ser que sostiene

la pura realidad

como la que vela

en toda su pureza

como la vida primera

en la que el ser

toma cuerpo naciendo.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay, como el agua (III)...

¡Ay, como el agua (III)...

III (793)

¡Ay como el agua! (III)

 

Agua cuyo ser es estar

en alguna parte,

y por su condición

            móvil e inmóvil,

derramable,

puede estar  y quedarse

en todas partes…

Si se destruye

no se aniquila,

se transforma

y nace en una nueva condición:

cae, se escurre

discurre éntrelas grietas

y entre los muros frágiles

que intentan apresarla,

fluye, flota como nube

sobre la materia,

llueve del cielo

y empapa la tierra

nutre, engendra,

vivifica

            y nace de nuevo…

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay, como el agua!...(II)

¡Ay, como el agua!...(II)

II (792)

¡Ay como el agua! (II)

 

El agua

que no tiene forma

            ni espacio propios,

que no se combina

con otros elementos

para crear formas,

            colores, reflejos,

que no se mueve

            por sí misma

ni está en reposo

            por sí misma…

Agua en su pura libertad,

en su pureza,

que no inicia movimiento

si no es obligada,

si no la rodea un muro

que la aprisiona,

agua quieta,

encantada, limitada, prisionera

en una forma

que no es la suya,

impuesta…

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¡Ay como el agua (I)...!

¡Ay como el agua (I)...!

Treintaicinco (791)

 

NOTAS DE MARÍA ZAMBRANO

En “La España de Galdós”

 

            “Agua que es agua y que sirve. El agua sin más”

            Sobre textos de María Zambrano, “La España de Galdós”en Obras Completas             Vol. III, pags. 565y siguientes”

I (791)

¡Ay como el agua!*

            (De Pepe de Lucía y Camarón de la Isla)

 

No como el mar

que es más que agua

y no simplemente agua

pura y sin atributos…

no como el río

que solo se remansa

o corre rauda hacia el mar,

que se precipita

sobre un lecho blando

o sobre piedras de barranco…

no como el manantial,

como el agua naciente

agua sin más

desnuda y pobre

que es agua

y que vive,

agua sin más.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

¿De dónde somos...?

¿De dónde somos...?

Treintaicuatro (790)

 

“Por eso tu verdad, ciudad, está en la ausencia esta mañana, __raso de aire__, en uqe los ojos, sin verte, te sueñan” (M. Zambrano, “Sueño y verdad”)

 

¿De dónde somos?

Dime, ciudad,

            De dónde somos.

De dónde llegamos aquí

Arrastrados por la corriente

De un río y de un sueño,

Y de un viento, como el cierzo

Como el agua

Como las tierras

            que arrastra el río,

y de los cantos rodados

desde la montaña;

somos de aluvión,

los que con el roce

pierden sus cantos

sus filos hirientes,

su agresividad

y se tornan suaves,

como el musgo,

como el verdín

o las algas de las orillas

__*Pierre qui roule

n’attrape pas mousse”__

todos iguales

todos diferentes

muchedumbre de aluvión

que se arrastra y se golpea,

los unos contra los otros

en una confrontación

de deseos e intereses;

somos porque estamos

aquí y ahora conviviendo, coexistentes

en un mínimo de espacio

y en un máximo de tiempo

el de una ciudad

que no hicimos nosotros,

que legaremos como un regalo

a nuestros hijos

una ciudad

que te vive

y que te sueña…

 

Mariano Ibeas 19/03/2025

*Proverbio francés tradicional

 

Treintaitres (789)

 

“Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor”

                        (Hadiz islámico. Hiliat al-Awliya’ 10/208)

 

¿Quién se conoce a sí mismo?

¿Quién se mira

            Al espejo y se dice:

“ese soy yo”

Parece una empresa simple

y sin embargo

dura toda la vida

y a menudo

no se completa con la muerte

porque

“el otro del otro soy yo”

y me miro

y me miran

como un extraño, un extranjero,

ajeno a mí mismo,

tenemos ojos para ver

y para que nos vean:

nunca terminamos de mirarnos

a nosotros mismos,

de reconocernos

porque no nos vemos

en el otro

__el ajeno, el extraño,

            el extranjero__

el que no tiene tierra propia

ni donde caerse muerto,

y que recorre como nómada

las de los demás

sin terminar nunca

de tomar asiento…

somos de la naturaleza,

            del agua

y del espíritu del viento

y nos entregamos a la llama

que quema sin consumirse:

nunca somos del todo

            de la tierra

hasta que no nos entregamos a ella

como en un sacrificio,

como raíz

            como semilla…

 

Mariano Ibeas 18/03/2025

A todo pensamiento...

A todo pensamiento...

Treintaidos (788)

 

“Pero si el autor nos regala una obra en espiral, entonces hay esperanza todavía, el círculo no la da porque está cerrado para siempre” (M. Zambrano, “Los bienaventurados”).

 

A todo pensamiento

            le ha precedido un sueño*

un sueño en espiral

hacia arriba

            o hacia abajo

hacia fuera

            o hacia dentro

ver sumergirse

            en el vacío y las sombras

en el perfil del sueño

un progresar hacia dentro

una caída

en lo profundo y en lo oscuro…

se sale del pozo

tanteando las paredes

no cavando

hacia el centro de la tierra;

tú estás abierto

            a la luz

a la alegría y /o la esperanza:

La mula que golpea el lendel circular

            de una azud quintañón *

no tiene luz

__ han cegado sus ojos,

han limitado sus pasos

al círculo__.

El círculo está cerrado

concluso y confinado

a la vida y a la esperanza:

no hay salida todavía;

corre un agua estrecha*

y acompaña el jolgorio

con el ritmo de sus pezuñas ciegas*

se hizo el ruido

            no la luz

volvieron las sombras

y no ha amanecido

            todavía.

 

*Citas de Max Aub, “Campo cerrado”

 

Mariano Ibeas 16/03/2025

Lenguaje del ser...

Lenguaje del ser...

Treintaiuno (787)

 

Venga todo antes que la muerte y padezcamos con tal de que no nos falte un pedazo de pan y pueda una comérselo  con dos salsas muy buenas. El hambre y la esperanza”

                                   (B. Perez Galdós “Misericordia”)

 

Lenguaje del ser

            que traza

sencillos surcos en la tierra,

en la brega por el pan,

en la muerte de la semilla

que nace y fructifica

desde el suelo

desde la tumba de la tierra,

al alba de cada día..

que venga todo nuevo

al despertar,

que crezca con el hambre

la esperanza,

*las dos salsas muy buenas

que abonan

a suerte del padecer

en la búsqueda de la luz

             de la alborada

que no nos falten

el hambre y la esperanza

que lo demás no importa

no faltará el nuevo saber

la razón misericordiosa*

a antesala

            de  la razón poética*

que se imponga a la razón

materialista

que nos ahoga;

solo será dispersa,

humilde y pródiga,

como la semilla

que sembrándose

desaparece humilde

en al oscuridad

del vientre de la tierra

para morir, para fecundarla y fecundarse,

para generar

            nueva vida:

*venga todo antes que la muerte

y que no nos falte

el pan de cada día…

 

* Referencias a María Zambrano.

 

Mariano Ibeas 14/03/2025

 

El tiempo se eterniza...

El tiempo se eterniza...

Treinta (786)

 

“El tiempo que se eterniza, como hueco de la eternidad, como su revés o su opaca sombra, como una condenación” (María Zambrano, “La España de Galdós”, pág.549)

 

El tiempo  que se eterniza,

que se cierra a mi alrededor,

en torno a mi cuello

como un dogal

            me impide respirar

me ahoga día tras día

hora tras hora,

como un molino

qe muele las horas

en harinas de minutos

en fragmentos,

polvo y tamo de segundos,

en un leve discurrir cansado

hacia una eternidad de instantes…

Tiempo de espera

que viene a visitarme

con s carga de plomo

de pasado ya pasado

en el polvo y el barro

de los días…

Tiempo de esperanzas desatadas,

de  amarguras y acedías,

tiempo sin concluir

en los relojes de arena quebradizos,

muertos sin sepultura…

Que alguien venga y se asome

a mi padecer cansado

que me dé un respiro

__ un respiro, un suspiro

entre golpe y golpe__

que n venga todavía

que se aparte

que se espere

la nueva condenación

y amanezca

el nuevo día.

 

Mariano Ibeas 12/03/2025

 

El tiempo se eterniza...

El tiempo se eterniza...

Treinta (786)

“El tiempo que se eterniza, como hueco de la eternidad, como su revés o su opaca sombra, como una condenación” (María Zambrano, “La España de Galdós”, pág.549)

 

El tiempo  que se eterniza,

que se cierra a mi alrededor,

en torno a mi cuello

como un dogal

            me impide respirar

me ahoga día tras día

hora tras hora,

como un molino

qe muele las horas

en harinas de minutos

en fragmentos,

polvo y tamo de segundos,

en un leve discurrir cansado

hacia una eternidad de instantes…

Tiempo de espera

que viene a visitarme

con s carga de plomo

de pasado ya pasado

en el polvo y el barro

de los días…

Tiempo de esperanzas desatadas,

de  amarguras y acedías,

tiempo sin concluir

en los relojes de arena quebradizos,

muertos sin sepultura…

Que alguien venga y se asome

a mi padecer cansado

que me dé un respiro

__ un respiro, un suspiro

entre golpe y golpe__

que n venga todavía

que se aparte

que se espere

la nueva condenación

y amanezca

el nuevo día.

 

Mariano Ibeas 12/03/2025

Vida ávida...

Vida ávida...

 Veintinueve (785)

 

“Vivir humanamente es eso, un perenne nunca resuelto salir del sueño a la realidad”. (María Zambrano, “La España de Galdós, pág 545)

“Vida ávida” de Ángel Guinda

 

 Vida  ávida,

ávida de vivir

en alguien

vivificando un cuerpo

que no se resuelve

sino en el muerte…

La vida no basta

para  cerrar el círculo

            cada día

hasta el día final.

Ello requiere y necesita

un dónde, un con qué,

e incluso un con quién

__ y aún, si me apuras,

un para qué  y un para quién__

En la vida se nace

y antes que el morir

es esencial

a lo vivo, el nacer…

No es algo inventado,

como si encontrado fuese

a lo largo del camino,

es solo un don

            en el que no tenemos parte

como de gracia, gratis data,

la vida nació sin nosotros

y morirá sin nosotros…

Hay que vivir

y aquí está la realidad

            desnuda de la vida,

una realidad cautiva

en un cuerpo miserable, menesteroso,

que se mueve

entre la realidad y el deseo

entre el ansia

por existir

y buscar la respuesta

ante tantas preguntas formuladas,

sumido en la irrealidad

y la quimera,

o en la inanidad

de la nada vivida…

 

Mariano Ibeas 10/03/ 2025

Como una paloma...

Como una paloma...

 Veintiocho (784)

 

“Como una paloma, sin color, blanda y palpitante, Nina no está, se posa”.

            (María Zambrano ,”La España de Galdós”, pág. 542)

 

Como una paloma

lleva un signo,

una marca impresa en al frente:

recorre sin parar

enormes espacios

__ del vuelo al suelo

del suelo al vuelo__

siempre viene de otra parte

extraña, ajena,

inestrañable

si no trae nada en el pico

si no viene acompañada

del mensaje de paz

o de guerra

como si no pudiese ser

al mismo tiempo cercana,

amiga y amigable

y lejana,

extraña y extrañable,

como la que tiene dueño

la que llama a ser herida,

alcanzada en su propio ser

entrañable

por la flecha y por el plomo

y cuando herida cae,

algo queda temblando

            en el aire

inalcanzable…

la paloma prisionera

trae también en sus alas

aires de libertad

y semillas

de verdad…

Solo cuando se posa

Hay forma de tenerla,

pero siempre viene y va

__ como de visita__

Aún prisionera, clama por los vientos

de libertad…

solo pasa y se cruza,

alta en el cielo,

frente a la soledad de alguien

que se sorprende

            mirándola.

 

Mariano Ibeas   07/03/2025