Blogia
DESDELDESVAN

BURGALÉS DE PRO

Digo:

Digo:

CUARENTA Y NUEVE  (Y FIN)

Él me dijo:

            Todos los que lucharon e hicieron la paz son compañeros míos en la iluminación: sin retorno ni fin”.

            (Adonis, Adoniada, Pág. 214)

 

Digo:

Un mundo se acaba

y otro nuevo nace

al otro lado del mar.

Entonces el mundo

acaba de comenzar

y hay luz

para la esperanza.

Todos aquellos

que lucharon conmigo

e hicieron algo

            por la paz

son compañeros míos

en la iluminación

sin retorno ni fin

y yo le digo

a este universo

que ya no me recibe,

que me rechaza

            entre sus escombros:

no soy

y nunca he sido

más de lo que soy

            ahora,

una luz apenas,

            una pavesa

que brilla un instante

en la oscuridad

y ¡ay! se extingue

para siempre,

un caminante abrumado,

exhausto

al borde del camino,

que ni siquiera

            se ve a sí mismo,

que no encuentra su imagen

en el manantial

que se mira en el rostro

            del otro

y ni siquiera ve

            lo que ve.

 

Mariano Ibeas 14/03/2026

 

(Y aquí se termina (de momento ) la serie “ÉL ME DIJO” sobre los textos de Adonis y de María Zambrano).

 

Los pechos de mi vida...

Los pechos de mi vida...

CUARENTA Y OCHO

Él me dijo:

De un tiempo remoto

a un mañana moribundo. Bajo mi techo no hay ira en venta y los pechos de mi vida se vaciaron de leche.      (Adonis, Adoniada, Pág 213)

 

Los pechos

de mi vida

            se  vaciaron de leche.

Ya no hay esperanza

en todo lo soñado :

lo que había guardado

            en cántaros,

como el maná,

ya no manan

            ni la leche ni la miel:

es un campo yermo,

desierto a la cosecha;

en el fondo del pozo,

muerta la palabra,

ya no surgen de las sombras

ni la voz ni el grito:

manantial, alfaguara,

un  pacto con la vida,

pero el tiempo ha muerto

sin florecer;

la promesa de libertad

            y amor

no acabo su cumplimiento.

¿Existe de verdad

un lugar,

una cumbre, un valle

donde perderme?

Un lugar donde respirar

un aire más puro

            y limpio?

 

Mariano Ibeas 14/03/2026

 

 

¿Qué es lo que pretendes...?

¿Qué es lo que pretendes...?

CUARENTA Y SIETE

Él me dijo:

            Una máquina para capturar nuestras arrugas y nuestras proezas”

            (Adonis, Adoniada, Pág. 213)

 

¿Qué es lo que pretendes

            enterrar o volver

en cenizas?

¿Mereció la pena

darle puertas al tiempo

para encerrar

en los pliegues de tu piel

            tantas arrugas?

Lo que resultó ser

el producto de tus sueños,

vuelos de la imaginación,

deseos anhelos y quimeras,

los triunfos de tantas batallas

            inútiles

que peleaste,

            ¿ubi sunt?

La diosa de la aurora

que alumbra la esperanza,

que fija bajo los párpados

            el resplandor de las estrellas

no hizo su trabajo:

ya no engalana

            nuestros sueños.

A fuerza de otear

            lo invisible

te has quedado

            del lado de acá,

en el bando

            de los perdedores,

cuando una simple hormiga,

o una cigarra

            vivieron su luz

a la sombra de una estrella.

La máquina que te tritura

            es una bendición del cielo:

una máquina

fruto del polvo del carbón

y de láminas de hierro

te muele

            como  el trigo

en el molino o el centeno

y no será el pan

el fruto del destino.

 

Mariano Ibeas 13/03/2026

¿Cuál sería la diferencia...?

¿Cuál sería la diferencia...?

CUARENTA Y SEIS

Él me dijo:

Si acaso el universo estallara de nuevo y nos dispersáramos en el corazón de la tierra ¿Cuál sería el camino? (Adonis, Adoniada, Pág, 212)

 

¿Cuál sería la diferencia

entre vivir o morir

sin nadie para guardar memoria?

Él me dijo:

Es el fin,

es la ciudad de Babilonia,

la historia no tiene

            vuelta de hoja, no está escrita

en el envés,

no hay misterio escrito

que tolere la mentira:

la cultura es un barniz,

un montón de polvo,

y de cenizas,

hilachas de sudario

que se escurre entre los dedos:

tu cuerpo aherrojado

            tu mente soñando

con ser libre…

Apártate a un rincón,

llora o sonríe,

si aún te quedan ganas:

¿El mundo de hoy es un recuerdo

del mundo de ayer?

O al contrario.

Estoy prendido,

hundido en la telaraña

de los días,

pegajosa, pero firme,

y la araña acecha;

frota sus patitas

y parece que sonríe

también.

Estás cerca del fin:

No hay ni espacio,

ni tiempo

y esto no es un juego;

ya jugaste tus piezas

sobre el tablero,

no hay tiempo para más

¡Jaque mate,

fundido al negro!

 

Mariano Ibeas 13/03/2026

Paseas la ciudad...

Paseas la ciudad...

CUARENTA Y CINCO

Él me dijo:

            ¿Qué hace la poesía?, Te pregunta el dinero. Nada.

(Adonis, Adoniada, Pág, 212)

 

Paseas la ciudad;

las calles

no responden

a los pasos de los visitantes.

Pasaban por aquí

__ están de paso,

desde hace dos mil años

están de paso__

los edificios son de barro

y también están de paso.

Amasaron barro

y no terminaron de escribir

            sus versos, sus aleyas,

en los muros;

los que los construyeron

todos están muertos,

como tú,

que lo estarás pronto

y de tus pasos

no quedará ni rastro.

El sueño no tiene

puerta de salida:

te quedaste dentro

y tu realidad es una puerta

            una habitación vacía,

sin ventanas…

¿Qué hace la poesía?

__ preguntan

los dueños del dinero__.

Nada, no hace nada.

Y sigues haciendo

            cábalas

sobre tu propio extravío,

sobre la importancia

            de la llama

sobre qué hacen los cielos

que ya no te cobijan.

¡Nada!

 

Mariano Ibeas 13/03/2026

 

Me quedaré aquí...

Me quedaré aquí...

CUARENTA Y CUATRO

Él me dijo:

No viajaré más. No iré a ningún paraíso cercano”.

            (Adonis, Adoniada, Pág. 201)

 

Me quedaré aquí,

            en este paraíso

esperando

a que venga el ángel

con la espada…

¿es la vida

            la que instruye

o es la muerte?

¿Aprendemos solo al final

cuando ya no hay tiempo

            ni remedio?

¿Deberemos seguir creyendo

            en  las promesas

sin poder sacudir

            el polvo del sudario?

No viajaré más,

ni buscaré un paraíso

            lejano

donde ni siquiera

esté abierta  la puerta

y hay un ángel

            con espada

            esperando.

No buscaré el éxtasis

            del amor,

ni me asomaré

            al vértigo

            del abismo.

La iglesia está en silencio

y arde Nôtre Dame

en una luz

            cargada de cenizas,

como si las nubes

vinieran a habitar

en su regazo.

¿Acaso sigues creyendo

en los milagros?

La muerte es un sueño,

un sueño victorioso

que lo invade todo…!

 

Mariano Ibeas 12/03/2026

Imagino...

Imagino...

CUARENTA Y TRES (II)

Él me dijo:

¿Es la vida lo que nos instruye o es la muerte.

¿Qué creer? Una promesa.

            (Adonis, Adoniada, Pág. 211

 

Imagino,

__ si el río enfermara__,

si se secara

            y se convirtiera en polvo

para las criaturas

            de sus profundidades

no habría salida

y en la superficie tampoco,

nada subsistiría.

Imagino la tierra

            en esta desolación

sin sabiduría, sin respuesta.

¿Acaso todo lo que nace

            en esta tierra

es una piltrafa, un harapo

tejido por la mano

del delirio y la desolación?

¿Cómo curar este suelo

si no es con un puñado

            de tierra

que se lanza sobre el cadáver?

He escuchado las voces

            de la aves en la orilla,

El murmullo quedo

            de las estatuas en el parque,

observo el rubor

            de los patos del estanque,

la luz difusa

que declina…

En estos momentos

presiento

que mi vida es un manto,

un abrigo glorioso

que me acompaña

            desde siempre,

pero que se deshila

            lentamente,

            hilo a hilo,

y cada vez

que intento remendarlo

la aguja de mi voz

            se quiebra

y se descose,

como si mi voz mendigara

a la puerta de la muerte!

 

Mariano Ibeas 11/03/2026

¿Qué haré...?

¿Qué haré...?

CUARENTA Y DOS (I)

“Él me dijo:

¿Cómo curar este suelo si no es con un puñado de tierra?

(Adonis, Adoniada, Pág. 211)

 

¿Qué haré

los próximos años?

¿Acaso pondré al río

como ejemplo:

Pasearé sus orillas,

su color de barro

            tras las tormentas,

la nieve líquida

            tras los mayencos?

Un río que fluye

            impasible

por la tierra sedienta,

que arrastra turbulento

alegrías y tristezas…

Que ya no vuelve.

Haré como él

en los próximos años

quizás tampoco lo preveo

posible , sin embargo.

 

Mariano Ibeas 11/03/2026

 

 

En el estanque...

En el estanque...

CUARENTA Y UNO

“Él me dijo:

            Él abre sus cántaros en el inicio de las palabras,

Vierte sobre la gente su elixir”

            (Adonis, Adoniada, Pág. 210)

 

En el estanque

esta mañana

hay un nenúfar oriental

            que se abre;

oigo la flauta

del encantador de clientes

a quienes lee el futuro

con las cartas;

la flauta me trae

            la música que nace

como el agua,

cada mañana.

Mezclaré mi cuerpo

con la música

            y el ala de las palabras

me llevará con ellas

            en volandas

hacia una danza sin igual.

El pulmón del aire,

el agua del estanque,

la luz entre las hojas,

los poemas…

Todo se conjuga

para entrar en la órbita

de lo imposible:

me siento volar

y ningún pájaro me sigue,

me siento nadar

y ningún pez del estanque

se acerca  a mis escamas

me siento brillar

y ninguna mariposa

me ha rozado de sus alas.

Soy uno con el fuego

y mi cuerpo

es devorado por el sol

que declina.

París es una llama inextinguible.

¡Sesenta años ya!

¿Para qué sirve decir:

fui joven una vez en París?

 

Mariano Ibeas 10/03/2026

Te asaltan...

Te asaltan...

CUARENTA

“Él me dijo:

Ciertamente la duda sopla tempestuosamente, sin embargo  todo tiene derecho a vivir”

            (Adonis, Adoniada, Pág. 209)

 

Te asaltan

todas las dudas

a un tiempo.

Todo ser vivo

tiene derecho a vivir,

pero ¿Tendrá todo el derecho

a morir

como le apetezca?

__ pregunto desconcertado__.

Porque el derecho a vivir

puede darse,

aunque no siempre

            se ejerza.

Tú, por ejemplo,

fuiste el tercero

en la línea de sucesión

de tus padres,

pero los dos anteriores

se malograron,

tomaron sus precauciones

y nunca se habló de ello

en la familia.

Fueron otros

los que te lo contaron

muchos años más tarde

para que no te sintieses

            culpable.

¿Pero no tenían derecho

a vivir, aquellos dos?

No eligieron tampoco

ni vivir, ni morir.

Simplemente ocurrió,

sucedió como se suceden

las estaciones;

y en este otoño

las nubes se desvanecen,

desaparecen bajo mis pasos,

una lluvia sin agua,

una tormenta vespertina.

Octubre en estos instantes

no es más que lujuria.

 

Mariano Ibeas 10/03/2026

Llevamos décadas...

Llevamos décadas...

TREINTA Y NUEVE

“Él me dijo:

¿Cómo y por dónde entrar en la órbita de lo imposible?

            (Adonis, Adoniada, Pág  209)

 

Llevamos décadas

            peleando,

llamado a los otros

            enemigos

y nadie mira hacia atrás

            con la excusa de ser

pueblo elegido,

lo que nos permite

usar y abusar

            de la tierra

a nuestro antojo:

“Esta es la tierra que Abraham

nos legó

a sus hijos para siempre”.

Y lo habéis creído.

Habéis creído que el dios,

            que el dios de Abraham

de Isaac y de Jacob,

no tiene otra cosa que hacer

que ocuparse de vosotros.

¿Y qué fue de filisteos,

cananeos,

hititas y amorreos?

No eran caso,

ellos también,

hijos de dios

            y hermanos vuestros?

Porque llamaron a su dios

de otra manera,

¿no podrán ellos

            poseer la tierra?

La que los sustenta

            bajo los pies,

la que acoge sus lágrimas

            y su sangre,

la que entierra sus cadáveres

            bajo el polvo y los escombros?

¡Maldita/bendita tierra de Israel…!

 

Mariano Ibeas 09/03/2026

 

Esperando el final...

Esperando el final...

TREINTA Y OCHO (II)

“Él me dijo:

Aspiro el perfume de la época mezclado con el vómito de la política”.

 

Esperando el final:

el hongo venenoso

se expande

y me veo convertido

en moneda de cambio,

un penique, un centavo,

una miseria de metal

disuelto en calderilla,

            prostituído;

inútil rebelarse:

no puedo multiplicarme

como las arenas

            del desierto

ni desaparecer

            como el agua de lluvia

en la tierra sedienta.

Sé que estoy ahí,

esperando la llegada

de los bárbaros;

mi corazón sigue

            inhabitado,

tendido por caprichos

            salvajes,

necesito renacer despacio

acechar el momento

            de la herida

coser y descoserme

las heridas y desgarros

de mi triste sino;

no hay zurcido posible

y el camino se cierra

            a cada paso:

¿Qué son estas letras

que escriben el mundo de hoy?

¿Dónde está el camino?

¿Cuál es el sentido,

la bitácora, la alineación

entre Damasco y Roma?

            ¡Todos los caminos

conducen al infierno…!

 

Mariano Ibeas 03/03/2026

 

No me desespero...

No me desespero...

TREINTA Y SIETE (I)

“Él me dijo:

Un alma y la vida es una metáfora, aunque la llamemos realidad.”

            (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

No me desespero,

pero mi esperanza

está al límite;

mantengo la vista

en la pantalla,

hasta el hartazgo…

el horror de las bombas

y los misiles

reanuda su triste melodía.

No hay un punto

            de reposo;

los amos del universo

            imponen su ley

y sus dineros;

no hay lugar

            donde reposar la vista

ni un solo espacio

            donde no fluya la sangre

donde no estalle

                        la metralla

como si fuese un video-juego

y nada más,

ajeno a la realidad

que se nos impone

cada día,

un nuevo despertar del odio

y la venganza

un nuevo ataque

de  asco y vomitina,

ningún lugar en paz:

solo el desastre

del odio y de la guerra:

¡malditos entre las naciones

los que las hacen

y las provocan…!

 

                  Maiano Ibeas, 02/03/2026

 

Me siento a la orilla...

Me siento a la orilla...

TREINTA Y SEIS

“Él me dijo:

            Es nuestra época; la sangre de la poesía se derrama y la luz queda en soledad.

            (Adonis, Adoniada, Pág. 208)

 

Me siento

a la orilla del sendero

viendo pasar la vida,

la vida pasa

            y yo me quedo.

La vida,

la de los otros pasa.

La mía está servida,

ofrecida a los chacales

            a las hienas,

a los buitres que vigilan

desde el roquedo

esperando su turno

            en el festín…

vigilan mis ruinas:

una parte de mí

es presa de la otra parte,

moléculas que se disgregan

entre el pavor y la alegría;

una parte de mi

            se eleva,

otra parte huye

            despavorida,

desaparece ante mi

            como neblina

la razón atrapada

            en un anillo de deseos

y el corazón estéril

prisionero de su tórax

listo en el desgarre:

no  me he convertido todavía

en pasto de gusanos;

mi corazón colma mi cuerpo

y lo alimenta;

no he dejado de seguir

mi instinto

hasta el final,

órgano por órgano,

            todavía…!

 

Mariano Ibeas 01/03/2026

Camino hacia ella...

Camino hacia ella...

TREINTA Y CINCO

“Él me dijo:

La clave  de la verdad es una lucha y el camino hacia ella

Terror y amor a la vez (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Camino hacia ella;

la verdad es una esencia

inasible y diversa,

terror y amor en contradicción

y todo a la vez

como en un universo

            por empezar;

un alma que vive

prisionera en un cuerpo

            mortal de necesidad,

una vida que es metáfora

            aunque todos la llamen

            realidad.

Vuelve a ti

y rectifica__

recuerda, que decía el poeta__

aviva la vida

y el alma despierta,

amanecerá la luz

            de amanecer.

Eleva a la categoría

            más sublime

tu miseria:

__ polvo serás,

mas polvo enamorado__

el lento trabajo

de respirar cada vez,

vive.. y deja vivir

a tu alrededor;

no esperes la paz

de los sepulcros

ni el silencio de las tumbas;

no hay tiempo,

un paso tras otro

            te acercan al final

y vendrá a ti,

inexorable

toda la verdad…!

 

Mariano Ibeas 01/03/2026

Entre el hoy y el ayer...

Entre el hoy y el ayer...

TREINTA Y CUATRO

“Él me dijo:

            La belleza, aunque aterrorice, es la infancia.

(Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Entre el hoy

            y el ayer

extiendo un arco vibrante

un arco iris de colores,

un canto, una salmodia,

un viaje astral,

un poema de amor

y de lágrimas,

que no he podido

            volver a cruzar

de nuevo.

Mi vida desgarrada

            entre  las dos orillas,

el tiempo del exilio,

del desgarro

            del desarraigo:

Echar nuevas raíces,

pero ¿dónde y cuándo?

La tierra seca y fría

me rechaza

no hay sitio para mí

entre tanta desolación,

no habrá brotes nuevos,

ni esperanza alguna,

el horizonte está cerrado

y la condena es cierta:

Vuelvo al país de las lluvias

del  viento y de la brisa,

descubro el mar

            por primera vez

y siento que ésa

            podría ser mi patria:

un mar sin límites

desconocido, impetuoso;

pero esta no es mi tierra

ni están ahí

las cenizas de mi infancia.

No se pueden echar raíces en el aire

ni en el agua,

frío y cenizas

y un regusto amargo

al despertar, cada mañana,

un desierto blanco

alrededor

un río sin orillas

amanecer despacio

como extraño, enemigo,

ajeno de mí mismo..!

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

 

Mi cuerpo se transforma...

Mi cuerpo se transforma...

TREINTA Y TRES

“Él me dijo:

            Le entrego a mi pensamiento su cuerpo,

lo desencadeno y digo que la verdad es una embriaguez”.

 Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Mi cuerpo se transforma

en una entidad

            extraña a mí

en la que apenas

            me reconozco;

solo me reconcilio

            con el sueño

en el que , al parecer,

            él y yo

nos ponemos de acuerdo.

Pero ya no me pertenece.

Decide por sí mismo:

es una especie

            de juego creativo

al que nos libramos

            cada noche…

y no se resuelve

            el misterio

más que al despertar;

él protesta

y yo me escondo

en la rutina cotidiana;

nos distanciamos

            y cada uno por su lado

sigue su camino:

cada uno percibe

como una bendición

            la luz de amanecer,

un horizonte abierto

            como nuevo

y una luz cegadora

que me remite de nuevo

            al sueño

            a la tiniebla,

al misterio de los ínferos,

a la libertad

            creadora

de ritos y de símbolos…

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

 

El prisionero...

El prisionero...

TREINTA Y DOS

“Él me dijo:

Avivad vuestro fuego y salid de la órbita de las letras,

La verdad solo nace del éxtasis y la exaltación”. (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

El prisionero

            no sale de su celda;

solo demanda papel y tinta,

resmas de papel que, una tras otra,

garabatea.

Ha dilapidado su salud y su fortuna

en el empeño;

ha quemado sus días

y sus horas de sueño

y acumula

            solo deudas.

Dicen que un loco le guía

en su loco empeño

por revivirlo de las sombras

y hacerlo brillar al sol

como hombre nuevo.

Que no se apague

el fuego que lo devora

            por dentro

porque la verdad

            es una

y solo aparece en el momento

del éxtasis,

de la embriaguez,

de la exaltación de los sentidos,

como de un infierno

            y busca su salida

en la palabra verdadera,

en el canto del cisne,

en el golpe de la tierra

            contra el sudario

en el momento

            de la luz,

de la vida,

de la verdad

más verdadera…!

 

Mariano Ibeas 27/02/2026

Lo anunciaron los juglares...

Lo anunciaron los juglares...

TREINTA Y UNO

“Él me dijo:

Donde la tragedia nos anonada con humor

el humor nos invade en forma de epitafio”.

(Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Lo anunciaron los juglares

en el centro de la plaza

y todos se lo tomaron completamente en serio:

¡”Esta tarde el rey y la reina

comparecerán

            ante su pueblo

y darán cuenta

            de las últimas tragedias

habidas en la corte!”

Nadie se salva,

ni del juicio ni la pena;

todos están ahí,

inocentes y culpables,

y todos vendrán

a rendir cuentas.

El jocker ejecutará

            sus gracias y cabriolas.

para entretener la espera;

de las cellas del palacio

            vendrán los víveres

y el vio en abundancia

par todos los presentes:

Pan y circo para todos

a las puertas de la iglesia.

El bufón de la corte

También estará presente:

Apresta sus vestidos

de colores chillones

ajusta cascabeles,

repasa el repertorio

de gracias y gracietas.

A su tiempo vendrá el heraldo

anunciando el comienzo

            de la fiesta

o el comienzo del fin

pues no se sabe

a ciencia cierta…!

 

            Mariano Ibeas 25/02/2026

Todos esperamos...

Todos esperamos...

TREINTA

“Él me dijo:

            El amor y la poesía, la verdad establece sus pactos,

Sella sus secretos y tormentos.” (Adonis, Adoniada, Pág. 207)

 

Todos esperamos

la llegada de los bárbaros;

ni el amor

ni la poesía

ni la música o la canción

llegaron al corazón de los hombres:

se quedaron a la puerta

como un perro que espera su pitanza

tras el rastrillo

            o el puente levadizo,

ante los muros

            de la verdad,

ante las almenas de la torre;

la muerte sella

            las promesas,

nada se cumple,

no cesan las tormentas,

ni el ruido de batalla

ni las voces escondidas

tras las piedras de la mazmorra:

no verán la luz

los torturados

y mientras tanto

los bárbaros levantan

sus tiendas de acampada,

encienden sus hogueras

aprestan los herreros

herraduras y armas

y se reparte la sopa cuartelera

a las horas fijadas.

No hay prisa:

Todo está planteado

para  resistir el asedio

si no se enarbola

bandera blanca;

el tiempo   y el hambre

la peste y las cenizas

harán su parte en la batalla:

No hay prisa:

lo que parecía un problema

deviene la solución del cuento…!

 

            Mariano Ibeas 24/02/2026