Me siento a la orilla...
TREINTA Y SEIS
“Él me dijo:
Es nuestra época; la sangre de la poesía se derrama y la luz queda en soledad.
(Adonis, Adoniada, Pág. 208)
Me siento
a la orilla del sendero
viendo pasar la vida,
la vida pasa
y yo me quedo.
La vida,
la de los otros pasa.
La mía está servida,
ofrecida a los chacales
a las hienas,
a los buitres que vigilan
desde el roquedo
esperando su turno
en el festín…
vigilan mis ruinas:
una parte de mí
es presa de la otra parte,
moléculas que se disgregan
entre el pavor y la alegría;
una parte de mi
se eleva,
otra parte huye
despavorida,
desaparece ante mi
como neblina
la razón atrapada
en un anillo de deseos
y el corazón estéril
prisionero de su tórax
listo en el desgarre:
no me he convertido todavía
en pasto de gusanos;
mi corazón colma mi cuerpo
y lo alimenta;
no he dejado de seguir
mi instinto
hasta el final,
órgano por órgano,
todavía…!
Mariano Ibeas 01/03/2026
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