Llamaron a la puerta...
VEINTIDOS
“Él me dijo:
No estaba dormido cuando llamaron a la puerta. Se le llevaron casi desnudo.
No pudo ni despedirse de su espejo”. (Pág. 205)
Llamaron a la puerta,
estaba dormido
en la mitad de un sueño
del que no quería despertar
y se encontró desnudo
frente al espejo
y no pudo ni despedirse;
lo llevaron con violencia
escaleras abajo
lanzando gritos y empujones
y no pudo despedirse
de los suyos…
Con ojos asombrados,
rotos al despertar,
recorrió la ciudad
como en un túnel de silencio
sin ver a luz de amanecida
entre miradas
y lágrimas
que no pudo enjugar:
Las manos a la espalda,
la venda en los ojos
las esposas taladrando
las muñecas
y el corazón saliéndole del pecho.
__ ciego, sordo, mudo y solo__
Y no sabe dónde
Y no sabe cuándo
Y no sabe más:
Alguien le delató,
y le acusó de crímenes
que no conoce
ante las fuerza que vinieron
a buscarle…
y no sabe qué pensar.
Cerraron la puerta
a sus espaldas
y está solo:
no puede gritar;
no le oirían aunque
estallasen los muros:
solos, ciegos mudos.
Sólo él y su soledad.
Mariano Ibeas 17/12/2024
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