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DESDELDESVAN

DE ARTE Y PARTE

IX SALÓN DEL CÓMIC

IX SALÓN DEL CÓMIC
Webcómics en el IX Salón del Cómic de Zaragoza
by Listo Entertainment on 15/12/2010 at 15:52

Ladies and gentlemen, parece que un año más habrá un inmenso stand dedicado a los webcómics en el Salón del Cómic de Zaragoza en el que podrá usted conocer a sus artistas favoritos, conseguir autógrafos, caricaturas y garabatos de todo tipo, participar en concursos y sorteos, e incluso comprar WEEzines, Antologías webcomiqueras, Dragon Mail y El gran libro de la cinefilia (consulte nuestras ofertas exclusivas para el salón).

A diferencia de otros salones más peseteros, en el de Zaragoza la entrada es gratis, la crisis no es excusa para no pasar a vernos. Del viernes 17 al domingo 19 de diciembre, en la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza (nuestro stand es ese inmenso justo a la entrada):
http://listocomics.com/salon-del-comic-de-zaragoza/

Y también estarán mis amigos de "MALAVIDA" tan chulos como siempre.

ELKARTROPIAK (II)

ELKARTROPIAK (II)

ELKARTROPIAK (I)

ELKARTROPIAK (I)

Elkartropiak

Exposición de José Ángel Lasa en el Centro Cultural Aiete

Erakusketa:

Exposición 20 de Diciembre de 2010 - 23 de Enero de 2011

http//www.donostiakultura.com

San Sebastián, ciudad de la cultura.

CHILLIDA LEKU (II)

CHILLIDA LEKU  (II)

01 diciembre, 2010 - 13:56 - Juan Cruz

Chillida Leku 

Esta es una muy mala noticia. Y es como el símbolo, el precipitado, de tantas malas noticias que ahora cierran los párpados de la vida cultural, en España y en el mundo. Que se cierre el museo de Chillida en Donosti resulta dramático, y levanta las sensaciones más oscuras en aquellos a los que Chillida nos enseñó ese museo cuando aún era un proyecto que él mostraba con la ingenuidad con que acompañó los gestos y las palabras de su vida. Cuando ya el museo echó a andar aquel hombre fuerte, genial e ingenuo ya no pudo disfrutar de lo que creó, pues su memoria se había extraviado; Chillida ya no sabía qué obra tan grande había detrás de su mirada opacada por la terrible sombra del alzheimer. Chillida es uno de los creadores más sobresalientes del siglo XX; su búsqueda de volúmenes para crear metáforas sobre el espacio y sobre el vacío (o sobre el vacío del espacio) dotó a su arte de un carácter poético que él acompañaba con sus propias reflexiones, basadas siempre en la naturalidad, en la intuición. Todo lo que hizo fue para ratificar esa ingenuidad a partir de la cual creó un universo complejo, cuya presencia en Chillida Leku era como un homenaje a la reflexión y a la quietud. Le recuerdo recorriendo esos espacios como si estuviera descubriendo el mundo. Escucharle era perderse en el centro mismo de su entusiasmo, en el que fue acompañado por su mujer y por sus hijos, y por Donosti, la ciudad por la que paseaba como si estuviera buscando a los amigos de la infancia. Me ha impactado mucho la noticia de que cierran ese museo. Le he visto a él, otra vez, abriendo las manos, contando cómo se parecían los volúmenes que maneja un portero de fútbol, él lo fue, a los volúmenes del mundo que quiso crear como escultor. Su obra pesa y es leve, como lo fue él mismo. Ojalá encuentren maneras de hacer regresar ese museo a la vida activa. Sería como recuperar una posibilidad de seguir acariciando los espacios que él nos regaló con su palabra y con sus manos.

Tomado del blog de Juan Cruz en El País:

http://blogs.elpais.com/juan_cruz/2010/12/chillida-leku.html

CHILLIDA LEKU (I)

CHILLIDA LEKU  (I)

Recuerdo mi primera visita a Chillida Leku en Hernani, en una luminosa mañana de verano; hacía tiempo que quería hacer esa visita.

El espacio Chillida era un regalo, un lugar de paz, un espacio sin tiempo, o mejor un espacio con tiempo congelado. Y ahora amenaza con el cierre, porque la familia, propietaria del  espacio, no puede mantenerlo.

Pasear entre las esculturas, acariciarlas incluso, buscar de cerca y de lejos diferentes perspectivas, jugar con el aire, con el césped, con los árboles, con la piedra fue una experiencia única; me sentía formando parte de la obra, o mejor dicho, integrado en la obra, dentro y fuera al mismo tiempo, yo en el espacio, yo llenando el vacío, yo sintiendo el vacío… y siendo el vacío.

Me sentía vacío y lleno al mismo tiempo, en plenitud, en silencio…

Hasta que conocimos al jardinero.

Chillida, que unos años atrás era ya un hombre ensimismado, encerrado más tarde en su propio espacio, concluso por el alzheimer, cuyas cenizas reposaban allí mismo al pie de un árbol no estaba en el silencio.

Pudimos oír su voz , a través de la de su humilde compañero de batallas durante muchos años; en un castellano difícil y trabajoso con unos ademanes y un estar de anciano “cashero”, el viejo jardinero que ocupaba una casilla humilde en el propio espacio, había sido ayudante, confidente y colaborador necesario en la obra del escultor.

Nos lo contaba con la sencillez y la humildad del que ha vivido mucho, ha observado mucho, ha callado mucho y ha aprendido de la vida; el antiguo trabajador de la madera, de la piedra y del hierro destilaba pausadamente su vida con el maestro, su admiración sin restricciones. Nos llevó bajo el árbol, un roble, creo, junto a las raíces donde reposan las cenizas del escultor, otro espacio Chillida, por supuesto, donde él quiso ser enterrado, en el lugar que soñó con su mujer y su familia.

Recogimos una flecha extraviada quizás por alguno de sus nietos que jugaban por ahí junto a la casa familiar; los imaginábamos en verano, después del cierre del museo, jugando a indios y vaqueros, posiblemente entre las esculturas del espacio, y a su abuelo siguiendo embelesado o participando de su bulliciosa alegría. Es la imagen que me gustaría guardar y recordar mucho tiempo.

Aprendimos mucho del maestro también ese día y sobre todo de su humilde ayudante, el jardinero de Chillida Leku.

 

Mariano Ibeas