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DESDELDESVAN

Aclaración I

ACLARACIÓN  I 

En el oscuro pozo de la mente 

todo resulta fugitivo/ menos el llanto del mar". Clara Janés

El poeta no sufre,

no siente,

__ ni sufre ni padece __

y, si ocurre,

se lo calla

espera la ocasión agazapado,

quieto tras la mata, a la espera,

a la que salta,

caza las moscas al vuelo...

como una rana, se sumerge en el estanque

cuando el peligro acecha;

el poeta es un cazador de sombras,

un acechador oportunista;

el poeta bebe el poso amargo del café

en las madrugadas,

apura soledades

pero escapa a la soledad él mismo:

se escapa, se vade

invade como un conquistador mogol

el territorio de los sueños

__ y en el jardín de Garcilaso,

ya no puede crecer la hierba __

entra a saco en Roma

y en Bizancio

y se pasea por Venecia

cabalgando en los canales...

de vez en cuando,

vende su voz en los mercados

y clama cual profeta

en el desierto...

El poeta habla por los codos

no le valieron los días de silencio,

ni la tentación de Satanás,

salió indemne

de todas las pruebas en su contra;

no perdió

ni la voz ni la cabeza

y ahora juega y juega

echa los dados y las cartas

sobre el tapete del papel

y arriesgamos nosotros:

¡Hagan juego, señores!

Al menor descuido

el poeta arrebata las capas

y las bolsas

y nos deja desnudos

en la ciudad dormida.

 

Mariano Ibeas

 

Declaración I

DECLARACIÓN I


A partir de ahora,

señoras y señores,

dejaré de desnudarme:

ante ustedes...

¡un muñeco, un figurante!

No seré extraño ni extranjero,

seré un semejante,

y ustedes serán cómplices,

hipócritas conmigo.

Haremos como si

sin llamarnos a engaño,

porque ustedes y yo

sabemos

que sigue la tramoya

de la antigua farsa,

el trampantojo,

la trampa y el cartón...

no nos llamamos a engaño.

El poeta ya no se deja

la piel en los papeles,

el poeta está desdoblado

de sí mismo,

maneja los hilos

en las sombras

se disfraza

de payaso

o saltimbanqui,

o, mejor dicho,

ni se esconde ya siquiera;

se deja ver

y deja en el aire

la traza, el cañamazo...

la urdimbre

y la hilaza están presentes

en sus sedas;

tan sólo, alguna vez,

el poeta ejecuta sus

saltos mortales

en vivo y en directo,

pero no le va la vida en ello.

El poeta

es también

mortal de necesidad

declarado...

y no arriesga nada,

no se arriesga,

no pone nada en juego,

juega con ustedes...

el poeta payaso

¡que salga!

¡que empiece!

 

Mariano Ibeas

 

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