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Disidentes

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Disidentes

Ai Weiwei y Yoani Sánchez .Ai Weiwei no oculta su furia contra la dictadura que no se atreve a acabar con él. La vieja represión no cierra la boca a los contestatarios de la era digital

Ricardo de Querol

También es la fama, a otra escala, la coraza de Yoani Sánchez, la bloguera cubana decidida a abrir paso al periodismo independiente en su tierra, y que ahora concluye un viaje de casi tres meses tras abrirse la mano de los pasaportes. En Cuba es criminalizada a diario en los medios públicos, pero no tiene cuentas pendientes con los tribunales. Su discurso, que no suena a resentimiento sino a ilusión, recorrió el planeta entre algún escrache (en Cuba lo llaman repudio) que quisieron hacerle amigos del castrismo en países donde la opinión sí es libre. No sabe cómo la recibirán a su vuelta. Con su licencia de mecanógrafa va a poner a prueba la apertura del raulismo dirigiendo un diario digital libre de la propaganda oficial.

Las dictaduras no son lo que eran. Tanto Weiwei como Sánchez estarían entre rejas, o algo peor, en tiempos no muy pasados. Pero son disidentes del siglo XXI: no conspiran para derrocar al tirano sino que actúan como si ya fueran libres. Y agitan ese clamor por la transparencia que recorre la sociedad digital también allí. La nueva bandera.

Los déspotas, que sabían cómo reprimir a la clásica disidencia clandestina, vacilan ante el poder de las redes ciudadanas. Les asusta lo que dicen los opositores; ahora sería peor tratar de silenciarlos. Al menos alivia verles entrar y salir, que ya no se tengan que exiliar. Señal de que algo se mueve, pero ¡tan despacio!

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/24/television/1369428202_722170.html

 

En la foto: palmera real en la Plaza de Armas de La Habana.

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