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DEL SILLÍN... AL SILLÓN

ANÁLISIS: DESDE MI SILLÓN

El camino del exceso

PEDRO HORRILLO  07/05/2011

Tiempos de cambio. Abril va quedando en el olvido, y poco a poco vamos avanzando en Mayo, pero aún así seguimos en tiempos de cambio, curiosamente de cambios bruscos de tiempo.

En ciclismo cambio de chip en la cabeza de los corredores. Atrás quedan las clásicas de primavera, primer objetivo real de algunos de ellos. Tras un bloque de carreras de pretemporada y preparatorias, llegó el bloque de las clásicas de pavé. Después de estas, el bloque de las clásicas de las Ardenas, más adecuado a los corredores de Vueltas, y por fín, tras otras carreras para afinar la puesta a punto, comienza el bloque de las Grandes Vueltas, con este Giro de Italia que impresiona más que cualquier otro del pasado.

Siguiendo con las buenas costumbres adquiridas en años de oficio, he ojeado el libro de ruta de manera deliberadamente superficial. Ya habrá tiempo de ir desgranando las trampas de cada jornada día a día. Y lo que he visto me asusta. Un poco menos ahora porque ya no tengo que sufrirlo en mis propias carnes, pero aún así un breve repaso pasando las páginas sin mucha atención ha sido suficiente como para darme cuenta de que éste no es un Giro como otro cualquiera. Y eso que el Giro siempre se ha caracterizado por sus excesos. Pero este es el Giro en estado superlativo; el más excesivo que yo he visto en estos últimos años.

Un recorrido que da la vuelta a la península itálica en sentido antihorario, bajando hacia el Sur a orillas del Tirreno y subiendo en paralelo al Adriático, con una breve excursión de por medio a Sicilia para visitar las alturas del Etna; y con una última semana de pura supervivencia por los Dolomitas y las montañas del Norte con escapada incluída al temido y conocido Grossglockner austríaco. En la primera semana, tras la testimonial crono por equipos, ya sorprende el kilometraje de la primera etapa, indicador simbólico del calificativo de este Giro: excesivo. Y tras unas etapas con llegadas "ratoneras", sorprende también la distancia a recorrer el día de la primera llegada en alto, 110 kms, impropios de una carrera profesional.

La segunda semana vuelve al esquema clásico, pero a partir del Viernes comienza el festival de pendientes y desniveles de infarto. Y a partir de ahí, 10 días de supervivencia, 8 si descontamos el día de descanso y la crono del último día en Milán.

Por todo esto que, lo mejor es que los corredores no se agobien en exceso y vayan pasando las hojas del libro de ruta para estudiarlas una a una, y coincidiendo con la víspera de cada jornada. Lo contrario, es decir, estudiarlo a fondo y al detalle desde el día de hoy, sería perjudicial para su estado de salud, sobretodo mental. Y es que además de con buenas piernas, más vale llegar a estas tres semanas con la cabeza bien fresca, porque sobrevivir a todo esto va a ser todo un handicap a nivel mental.

Y hablando de excesos, no puedo dejar de mencionar lo que he leído por ahí del descenso del Monte Crostis, la subida previa al Monte Zoncolan. Contador ha dicho que nunca ha visto nada igual y que da bastante miedo. El organizador ha asegurado que considerando el peligro, se instalaran redes de contención en determinadas curvas tal y como se hace en los descensos de sky alpino. Y me dicen ahora por teléfono que un equipo de rescate en montaña integrado por 4 personas seguirá en un vehículo a los corredores durante todas las etapas de montaña prestos a intervenir en cualquier incidencia. En fin, que considerando el precedente de lo que pasó en esta carrera en 2009, cuando un corredor cayó por un barranco y, entre otras cosas, salvó su vida gracias a la rápida intervención de un equipo de rescate en montaña que se encontraba dispersado durante toda la bajada, me parece que el exceso va demasiado lejos en lo que concierne a la seguridad de los corredores. Yo hablo sin verlo y quizá viéndolo cambiaría mi impresión, pero a mí este exceso me indigna de modo especial, pues conozco muy bien a la persona de la que estoy hablando y todo lo que significó en su vida aquella caída. Tan bien, que soy yo mismo, vamos. Tan sólo espero que ese día pase sin ninguna incidencia que reseñar y no tengamos que lamentarnos de nada.

Y como ya he agotado mis líneas, tiempo habrá de hablar de los favoritos. De Contador, de Menchov, de Nibali o Scarponi, o incluso de Igor Antón y Purito. Pobrecillos, pena me dan. Que les sea leve.

P.D: Gracias a los Héroes del Silencio por el título.

http://www.elpais.com/articulo/deportes/camino/exceso/elpepudep/20110507elpepudep_12/Tes

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